El entorno proetarra convierte un golpe de chapa en un accidente y denuncia la dispersión de los presos

El siniestro se produjo camino de una cárcel a la que Francia acerca a los reclusos terroristas

Una concentración de familiares de la asociación Etxerat
Una concentración de familiares de la asociación Etxerat

El entorno proetarra se ha apresurado a anunciar que se ha producido un nuevo accidente de tráfico con motivo de las “largas” distancias que deben recorrer familiares y amigos para visitar a los presos de la banda. En este caso precisamente a la cárcel de Mont de Marsan, en la que las autoridades francesas han acercado a los reclusos al País Vasco.

La asociación Etxerat, que reúne a familiares de los reclusos etarras, ha informa de que un “allegado del preso político de Azpeitia, Josu Urbieta Alkorta, que se encuentra encarcelado en la prisión de Mont de Marsan, sufrió un accidente de tráfico el pasado 18 de diciembre, cuando se dirigía a visitarle”.

A continuación narran lo que ya convierten en “siniestro”: “o tuvo lugar a las 5.40, en la carretera que une Cestona y Zumaya, en el entorno de la gasolinera, cuando en una maniobra con varios vehículos implicados, el vehículo del allegado del preso azpeitiarra golpeó por detrás a otro vehículo”.

“Tras el siniestro, que afortunadamente no provocó daños graves, el amigo del preso vasco tuvo que continuar el viaje en otro vehículo y pudo realizar la visita”. En definitivas, un golpe de chapa.

Y aprovechan para asegurar que “este accidente eleva a nueve el número de siniestros padecidos por familiares y allegados de presos vascos, al ir o volver de realizar visitas a prisión, a lo largo de 2019”.

“Es urgente acabar con la condena que se impone a familiares y allegados de los presos vascos, reconocer a las personas muertas con motivo de la dispersión y es imprescindible acercar a todas las y los presos a Euskal Herria, para que no vuelvan a suceder accidentes como éste último”. Y, como es habitual, de las víctimas, que van a visitar a sus familiares a sus tumbas, ni una palabra.