La nueva normalidad

Si España es un país serio, que empiezo a dudarlo, estos responsables tendrán que rendir cuentas de su nefasta gestión

No podían haber elegido peor el nombre para la etapa que, supuestamente, vamos a vivir, y muchos hasta intentar sobrevivir, a partir de haber superado las sucesivas etapas cuarta, tercera, segunda y primera del Estado de Alarma. Será nueva, pero de ninguna manera normal. No va a tener nada que ver con todo lo vivido hasta ahora.

No voy a entrar en los detalles de los errores que el gobierno central ha cometido a lo largo de estos ya más de seis meses, medio año y miles de muertos en condiciones lamentables de abandono y falta de recursos. Denuncias hay y habrá en abundancia pidiendo responsabilidades por tanta orden y contraorden casi simultaneas, por la falta de material o compras defectuosas, por la falta de protección al personal sanitario, por el aprovechamiento fraudulento del estado de alarma para incrementar considerablemente la administración central, para dar entrada en la comisión parlamentaria de control del CNI al vicepresidente segundo, para hacer y deshacer a su antojo sin que tanto nombramiento tuviera justificación alguna en la pandemia que sufrimos.

Si España es un país serio, que empiezo a dudarlo, estos responsables tendrán que rendir cuentas de su nefasta gestión, pero es que además de todo eso han tenido mucho tiempo para prever esa “vuelta a la nueva normalidad” porque ni en el trabajo, la enseñanza, la sanidad o la vida de los hogares se va a parecer ni por asomo a lo que era antes del COVID – 19 (19 que no 20 fue el año del nacimiento del coronavirus, aunque muchos no quisieran enterarse).

Estamos a solo días de “la nueva normalidad” y nadie sabe si los ERTES continúan y hasta cuándo y en qué casos, si los niños y de qué edades vuelven a los colegios y en qué condiciones, en qué número por aula, por qué medio de transporte, qué horarios y qué medidas se van a tomar si por desgracia hay algún caso de contaminación en un centro escolar...todo eso no se improvisa, hay países europeos que ya están experimentando y de ellos deberíamos coger lo positivo, lo que está resultando adecuado y desechar lo negativo.

El Dr. Sánchez convoca reuniones con políticos y empresarios, pero sin ninguna propuesta, solo para una nueva edición de “Aló Presidente” estudiado hasta en el más mínimo gesto y cuyo mensaje, repetido hasta la saciedad, era la unidad: “Juntos somos más fuertes”, mientras sus socios de Podemos dicen a voz en grito que de sentarse con Ciudadanos nada de nada. Y no digamos ya los del PNV, ERC y demás socios independentistas.

Menos mal que está Europa y sus exigencias para darnos el dinero que nos tiene prometido y sin el que todo esto, que ya es un desastre, sería una catástrofe económica y social de dimensiones incalculables.

¿Qué mal hemos hecho los españoles para merecer estos políticos? Sencillamente que no aprendemos y seguimos tragándonos las promesas que en tiempo electoral nos hacen sin pestañear, unos y otros. Luego lo niegan, mienten, cambian de opinión, de alianzas y todo lo que haga falta para no perder el poder y así hasta dentro de otros cuatro años en que volveremos a equivocarnos. No aprendemos.

Entonces ¿a quién votar? ¿a nadie? Sí, pero no por lo que digan sino por lo que hayan hecho, por su experiencia a ser posible fuera de la política, por su preparación, por su comportamiento social, por su honradez acreditada…y nunca por lo que dicen que van a hacer.