La OPA del PP a Cs daría 1,6 millones de votos más a Casado

La integración de partidos de la derecha es la única vía para Moncloa

El análisis del comportamiento electoral del centro derecha en las dos únicas mayorías absolutas logradas por este bloque (2000 y 2011) y el reparto de peso electoral de las tres formaciones que lo componen hoy (PP, Cs y Vox) según las últimas encuestas arroja luz sobre las motivaciones que han llevado a los estrategas de Génova a tomar las dos decisiones que definen la estrategia de Casado para, en 2023 o antes, asaltar Moncloa: punto final al experimento «España suma» y ruptura frontal con Vox. Los números no engañan: si Casado logra digerir e incorporar el millón y medio de votos que le queda a Cs y reinar en solitario en el centro del mapa político, los 6,6 millones de votos que alcanzaría le situarían a la par de los 6,7 millones del PSOE. Podría incluso volver a convertirse en primera fuerza si las concesiones de Sánchez a Podemos e independentistas y las criticas del «viejo PSOE» recortaran, como parece posible, las opciones electorales del actual presidente. Aunque según la última encuesta de NC Report PP y Cs suman hoy por separado 109 escaños, las peculiaridades de nuestro sistema de reparto de diputados en cada circunscripción provocaría que de lograr incorporar los dos electorados, la lista de Casado lograra probablemente hasta 120, o una cifra muy cercana a esta, que es la que tiene actualmente el PSOE.

Voto centroderecha
Voto centroderechaAntonio Cruz

Sin embargo hasta aquí llegan las buenas noticias para los de Casado: la fagocitación de Cs no significaría, ni de lejos, la mayoría absoluta. Partidos como PNV o la antigua CiU, no están por la labor de ofrecer sus votos si fuesen necesarios al PP, como sucedió en las legislaturas previas al inicio del procés. PNV no tiene libertad de movimientos debido a que su gran rival, EH Bildu, está al acecho para desbancar a los de Urkullu y erigirse como partido que lidere el País Vasco junto con PSOE y UP. Otro tanto sucede con JxCAT, que sus movimientos se ven condicionados por ERC. Por lo tanto solo hay una única ruta de acceso a la Moncloa, lograr al menos 176 escaños. Meta imposible hoy por hoy ya que la fragmentación del centro derecha español parece ser una garantía de continuidad del Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, y una oportunidad para que los separatistas se cobren un precio muy alto por sustentar la coalición de izquierdas. Basta con repasar las dos únicas mayorías absolutas tras la transición para entender por qué.

En marzo de 2000 el PP de Aznar logra la mayoría absoluta con el 44.5% de los votos, consigue 10,3 millones de votos y 183 escaños. Once años después, en noviembre de 2011 los populares con Rajoy a la cabeza obtienen una nueva mayoría absoluta con el 44.6% de los votos, con 10,9 millones de papeletas y 186 diputados. En la encuesta de noviembre de NC Report para LA RAZON, la suma de PP, Vox y CS mejoraría en porcentaje a los registrados por el PP en 2000 y 2011, ya que totalizarían en 46.3% del voto, pero en número de parlamentarios quedarían lejos de la mayoría absoluta, con un total de 164. Con casi dos puntos más de voto sumarían una veintena de escaños menos que en 2000 o 2011. El sociólo Lorente Ferrer explica por donde podría venir la solución al rompecabezas: «El perfil del votante del PP descarta coaliciones con CS y Vox. Entiende que el PP debe ser la fuerza que unifique. El votante de CS huye aún más de las coaliciones, tanto con el PP como con Vox, aunque se muestra más intolerante con esta última. En contra tenemos el perfil del votante de Vox, que en su inmensa mayoría son antiguos votantes del PP. Éstos si serían capaces de sacrificar su voto a Vox y transferirlo al PP si con ello se desalojaba a la actual coalición de la Moncloa».