Núñez Feijóo: “Hay que recuperar la centralidad, se ha visto en las elecciones de Madrid”

El Presidente de la Xunta de Galicia defiende que se respete el poder territorial y criterio en los fichajes de Cs. «La Legislatura va a durar todavía»

Alberto Núñez Feijoo. Presidente de Xunta de Galicia.
Alberto Núñez Feijoo. Presidente de Xunta de Galicia.©Gonzalo Pérez MataLa Razón

Sabe que todo lo que dice tiene repercusión en su partido. Y por eso en su formación saben que hay que leerle siempre entre líneas. En esta conversación se le entiende bien cuando habla de liderazgo, de estrategia, de Ayuso, de Vox o de los pactos de Estado.

-¿Qué debe hacer el PP después de las elecciones de Madrid?

-Esas elecciones han sido un buen termómetro, y el PP tiene que seguir haciendo lo que ha hecho.

-En su partido se escucha decir que no ganó el PP de Casado, sino que ganó Ayuso. Igual que dicen que usted gana en Galicia y no el PP nacional.

-Las elecciones son siempre el producto de un equipo, un candidato y un partido. Si se quiere discutir el porcentaje en la receta de cada ingrediente, podemos hacerlo. Pero los tres elementos son necesarios: no gana un candidato sin partido ni equipo, ni gana un partido sin equipo y sin candidato.

-¿Las elecciones de Madrid dan la razón a la corriente centrista del partido o a la que se mira más en Vox?

-Después de lo que ha ocurrido en Galicia y en Madrid, el partido tiene claro que nuestro objetivo debe ser recoger en casa a todo el espectro ideológico del centro amplio y a todos los que no están de acuerdo con la política de Pedro Sánchez. De los aproximadamente 900.000 votos que el PP mejora en Madrid, unos 500.000 vienen de Ciudadanos, otros 250.000 son nuevos votantes y hay cien mil más que nos llegan del PSOE.

-¿Para captar más voto del centro, el PP debe seguir actuando como una agencia de colocación de cargos de Cs?

-Esa decisión depende de las estructuras centrales y territoriales. Sin olvidar que el objetivo no es premiar a los que estaban en el PP y se han ido, sino que la gente te vea como una alternativa de gobierno. Para ello necesitas un equipo sólido, que sabe lo que quiere, y que tiene un buen cuadro de gestores. Si para tener ese buen cuadro ayuda incorporar a gente que antes estaba en Cs, pues adelante, pero fichar por fichar no tiene sentido. Sobre todo, si nuestra cantera es mejor que la de otros partidos.

–¿Es mejor que la de Cs?

-En general, sin duda. Cs no ha gobernado nunca.

-Gobierna con ustedes en comunidades autónomas.

-Pero los presidentes son todos del PP. Su experiencia es que han gobernado en algunas consejerías, y ahí se acaba. Como le he dicho antes, no soy partidario de fichar por fichar, y sí de convencer a los votantes. Una vez que ha pasado el 10º aniversario del extinto 15-M, en el balance creo que se puede decir que cuando baja la espuma política, lo que quedan son los partidos que hemos sacado a España de las crisis a las que nos hemos tenido que enfrentar. Y ahí está el PP, con sus defectos y sus virtudes, con todo lo que tiene que mejorar, reformarse, actualizar, incorporar a gente nueva, pero no creo que la gente haya sacado la conclusión en estos diez años de que lo mejor era lo nuevo improvisado. Lo mejor es lo que funciona y toda la nueva política del 15-M, no sólo Cs, se ha demostrado muy inconsistente.

-Hablaba antes de la importancia del equipo... ¿En Génova ya hay un equipo sólido, preparado para gobernar?

-En Génova hay personas que han estado en el Gobierno. Y hay un candidato que, si lo comparamos con el resto de candidatos a La Moncloa, es, sin duda, el más serio, y no tengo duda de que es al que más le preocupa España.

-¿Le vendría bien no haber jubilado a todos los dirigentes de las etapas anteriores?

-Si tenemos la oportunidad de reconstruir social y económicamente a nuestro país, vamos a necesitar a todos. Hablo de las etapas de Rajoy y de Aznar: tenemos ministros con mucha experiencia, secretarios de Estado magníficos, y que pueden estar llamados a tener más responsabilidades. La España del 21 es una España mucho más frágil que la del 18, y el PP tiene un banquillo muy útil para el interés general.

-¿El PP está haciendo bien el proceso de su renovación? Lo digo por las críticas a la «limpia» para colocar afines a la dirección nacional.

-Esa experiencia no la he tenido en Galicia, dentro del proceso que dirigimos allí. Es verdad que hay cosas que nos han preocupado puntualmente. Pero también es verdad que los congresos siempre conllevan ruido. Hay sitios en los que las tensiones eran previas. En cualquier caso, yo creo en la estructura territorial de mi partido, porque vivimos en la España de las autonomías. El PP es un partido autonomista, y por ahí debemos seguir avanzando.

-¿Está pidiendo que se respete el poder de los presidentes autonómicos y de los presidentes regionales del partido?

-No es poder, es responsabilidad. Si un presidente autonómico del partido no gana las elecciones de forma continuada, hay que cambiarle. Él es el responsable de ganar y suya es la responsabilidad de formar sus equipos. Si yo elijo a los concejales de un candidato a la Alcaldía de un pueblo gallego, luego no puedo pedirle responsabilidad si no consigue ganar la Alcaldía. Se puede opinar, pero una vez que hay candidato, es a él a quien le corresponde hacer la lista. Y esto de abajo a arriba porque nosotros también tenemos la obligación de preguntarle a Casado qué grupo quiere, ya que sus diputados son los que tendrán que arroparle y acompañarle en el Congreso.

-¿Por qué Ayuso no puede ser presidenta de la Comunidad de Madrid y presidenta del PP regional, y usted, y los demás barones, sí pueden acumular los dos cargos?

-Esa respuesta sólo la tienen los compañeros de Madrid. El presidente de Galicia siempre ha tenido los dos cargos, pero en Madrid muchas veces no ha sido así. De esta cuestión saben en la primera y en la séptima planta de Génova. Y sobre Madrid, sí puedo decir que los hechos demuestran, hablando de caras nuevas, que Ayuso y Almeida han sido dos buenos fichajes.

-¿Albert Rivera lo sería?

-Sin duda ha hecho importantes cosas en política. No ha gobernado nada. Pero construyó un partido que llegó a ganar las elecciones en Cataluña, con representación europea, autonómica, municipal y en el Congreso. Tuvo audacia y cometió errores, posiblemente con la misma intensidad, pero está claro que es un personaje político que ha tenido mucho peso en la política española. Tomó la decisión de irse y lo hizo con bastante dignidad.

-Habla en pasado. ¿Fue, pero ya no puede volver a ser? ¿No le quiere en el PP?

-Si quiere volver a la política, entiendo que las puertas de mi partido deben estar abiertas a todos los que han hecho cosas importantes en ella, a pesar de que hayan cometido errores. Pero le corresponde al presidente Casado tomar la decisión, y no tengo claro que Rivera quiera volver a la política.

-Con Cs desactivado. ¿Ahora qué tiene que hacer el PP para que Vox no les siga comiendo terreno?

-Seguir siendo lo que somos. Es decir, un partido de centro-derecha, en el que conviven corrientes liberales, centristas, de la derecha conservadora más tradicional y hasta una facción de la socialdemocracia que se siente huérfana por la deriva del PSOE. Y Vox es un partido que ha surgido frente a un populismo de extrema izquierda y como reflejo de un independentismo, que no sólo manda en Cataluña, sino también en el Congreso.

-¿Los menores no acompañados son una amenaza?

-No. Somos un país en el que ha emigrado mucha gente. Hay dos millones de españoles en el exterior. Y tenemos muchos pasaportes de personas que no nacieron aquí y que son hijos o nietos de emigrantes. Los gallegos no éramos una amenaza en Buenos Aires, en Montevideo o en Sao Paulo. Por tanto, a mí me parece un planteamiento desacertado, lo que no quiere decir que no haya que desmarcarse del efecto llamada, del buenismo y de casos irresponsables como el Aquarius. Pero eso no quiere decir que podamos identificarnos con el otro extremo. Debemos recuperar la centralidad política porque es lo que quieren los españoles, como se ha visto en las elecciones de Madrid.

-¿Aznar y Rajoy debe estar en la Convención del PP de otoño?

-Los expresidentes estarán allí.

-Digo físicamente. Si sería bueno para Casado que se les invitase y estuvieran allí con él.

-Encantado, y si pueden coincidir el mismo día y a la misma hora, mejor. Tanto el PSOE como nosotros debemos recuperar el respeto por los expresidentes porque somos el resultado de su trabajo y de las generaciones que nos han antecedido.

-Génova les aparta porque hay una parte de su historia que les avergüenza o que ven un lastre, como la corrupción, por ejemplo.

-No tengo ninguna duda de que Aznar y Rajoy son personas honorables. En sus equipos hubo personas que no lo eran, pero no podemos caer en el simplismo de considerar que todas las personas de un partido son corruptas porque en sus organizaciones políticas hayan militado personas no honorables. El que haya metido la mano en la caja, que lo pague, pero bastante daño ya nos han hecho como para que encima acabemos con nosotros mismos.

-Está la responsabilidad sobre esos comportamientos corruptos de quien dirigía el partido y el Gobierno.

-Las responsabilidades ya las hemos asumido, y en las urnas todavía más.

-¿Usted da por terminada la Legislatura, como Casado?

-La convocatoria de elecciones es una de las pocas competencias intransferibles de un presidente del Gobierno. La Legislatura terminará cuando el presidente del Gobierno nos convoque a votar, y mi sensación es que va a durar todavía. Pero también hay que decir que este Gobierno está sometido al desgaste del desgobierno, que es muy superior que el desgaste de la acción de gobernar.

-Y hasta entonces sólo nos queda esperar porque no hay margen para ningún acuerdo.

-El PP ha propuesto y sigue proponiendo acuerdos, pero el presidente del Gobierno no acepta ninguno. Ni para acabar con la inseguridad jurídica en la pandemia, ni sobre la renovación del CGPJ ni sobre nada.

-La sensación que deja una y otra parte es que siempre plantean lo contrario de lo que dice la otra.

-Mire, le pongo el ejemplo de la pandemia, porque es evidente que no hay un instrumento legal para hacer frente a esta crisis. Y así lo han dicho el Consejo de Estado, la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo y los presidentes de Sala de lo Contencioso de los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades autónomas.

-Es un debate que parece ya superado por la buena evolución de la pandemia, pero sí hay una salida jurídica, la de que las comunidades autónomas pidan el estado de alarma.

-¿Pero esto es una Nación o no? ¿La pandemia nos afecta a todos? ¿Cómo vamos a estar las comunidades pidiendo un estado de alarma si esto tiene que ser a nivel del conjunto del país? Además, aquí hay un debate de derechos fundamentales, que se ha ignorado completamente. Este Gobierno no ha querido tomar ninguna decisión que le desgaste porque prefiere que se desgaste su país antes de que se desgaste la corporación gubernamental. Y ya no sólo en el plano sanitario.

-¿A qué se refiere?

-Económicamente, dependemos del suero anestésico que nos infiltra el Banco Central Europeo. Y cuando dejemos de tenerlo, sentiremos todo el dolor de un país que no puede llegar a final de mes y que se tiene que enfrentar a unas reformas que el Gobierno nos oculta. Y las reformas no hay que hacerlas porque Europa nos las exija, hay que hacerlas porque las necesitamos para garantizar el futuro de las próximas generaciones, porque somos un país maduro y porque el Gobierno está para gobernar, y gobernar significa anteponer el interés general al interés partidario.

-Se anuncia una mejoría económica para los próximos meses.

-Claro que habrá un incremento del consumo en los próximos meses, pero cuando uno baja once pisos de golpe y resulta que luego sólo sube cinco, eso no significa ni siquiera que volvamos a estar en el piso número 11. Es evidente que España necesita reformas porque nuestro gasto supera al nivel de ingresos, y aunque Europa se ha comportado de una manera distinta a la etapa de la crisis financiera, aquí nos han prestado dinero, no nos lo han regalado. Y lo primero que nos pedirán es que contabilicemos las facturas y que no olvidemos que ese dinero prestado lo tenemos que devolver en nuestras aportaciones al Presupuesto de la UE.

-Dice que hay un Gobierno que no quiere desgastarse... y también una oposición que no quiere «mancharse».

-En el año 2011 el PP recibió un país con un déficit público, con la contabilidad pública falseada, en el 9%, sin contar el déficit tarifario de 30.000 millones que debíamos al sistema eléctrico. España estaba al borde del rescate. Por tanto, sabemos lo que es tomar decisiones en solitario: tuvimos que pedir a los empleados públicos un esfuerzo, tuvimos que pedírselo en la aportación en el pago de recetas médicas y tuvimos que bajar el gasto público de forma exponencial. Esto es gobernar. Y nosotros no éramos los responsables de esa crisis porque llevábamos ocho años en la oposición.

-La izquierda les reprocha ahora su «deslealtad».

-Mi partido gestiona cinco comunidades autónomas, no es sólo el grupo del Congreso. Y no se ha podido ser más leal con este Gobierno.

-Me reconocerá que el discurso autonómico del PP no ha tenido nada que ver con el discurso nacional, salvo la excepción de la presidenta de Madrid, que también ha estado siempre enfrentada a Sánchez.

-El PP es un partido en la oposición al Gobierno central, y ejerce como tal. Pero que también gobierna la comunidad autónoma más poblada, Andalucía; la comunidad autónoma más importante en clave económica, Madrid; una nacionalidad histórica, Galicia; y la comunidad autónoma más extensa de España, Castilla y León, además de Murcia. Todo eso es el PP. Y nosotros no hemos hecho oposición al Gobierno central como presidentes autonómicos.

-Ustedes no, el PP nacional es el que no ha dejado de hacerlo.

-El presidente del PP es el líder de la oposición y actúa como tal. Pero Pablo Casado también sabe que el PP es un partido de Estado, y cuando tenemos que gobernar, gestionar y tomar decisiones, con independencia de que no las compartamos, en temas de Estado como la gestión de la pandemia, estamos con el Gobierno de la Nación.

-¿Usted aprueba la estrategia de oposición nacional?

-Le reitero que el PP es un partido de Estado. Gobernamos comunidades, gobernamos ayuntamientos, y hemos sido leales al Gobierno durante toda la pandemia. Y eso que hemos asistido a conferencias de presidentes que eran un extracto de la rueda de prensa del día anterior. Pero siempre hemos asumido las decisiones del Consejo Interterritorial y hemos cumplido con nuestras obligaciones en la ejecución del calendario de vacunación, a pesar de que no estemos de acuerdo con algunas de ellas. Hay una oposición parlamentaria que cumple con su papel, y después están los gobiernos del PP, que han actuado con más lealtad de la que el Gobierno de Pedro Sánchez se merecía.

-¿La pandemia está por fin terminando?

-Ha terminado la fase aguda, pero España no está dada de alta. Seguimos con muertos diarios y con un 18 por ciento de camas UCI. Todavía nos queda llegar a un porcentaje de vacunación del 80-70 por ciento de la población. Y reactivar la economía en pandemia, sin perder de vista que llegarán a España muchas personas que no están vacunadas. Si realmente queremos volver a los 85 millones de turistas, tenemos que ofrecer seguridad a todas las personas que nos visitan. Y para hacerlo necesitamos test masivos y vacunas para todos los que vengan.

-¿Han planteado ya estas reivindicaciones en el Consejo Interterritorial de Salud?

-Hemos defendido que las PCR deben ser gratuitas. Hay que reactivar el turismo, el nacional probablemente tenga menos problemas, pero el turismo internacional todavía va a tener muchos contratiempos. Necesitamos un plan estratégico para la recuperación del turismo en España, que en términos de PIB es el primer sector económico, y el segundo en términos de empleo.

-¿Cómo está la financiación de las comunidades autónomas?

-Las comunidades son las que mejor han funcionado en esta pandemia. Sin los instrumentos legales adecuados, no nos hemos escondido. Ninguna comunidad ha rechazado actuar como autoridad delegada durante el estado de alarma. Nunca nos hemos negado a asumir el primer frente de batalla y el mensaje que se ha transmitido es que el Estado de las Autonomías es útil y que ha servido para gestionar una pandemia.

-¿Y en cuánto a los recursos?

-Desde el punto de vista económico, el Gobierno central nos ha ayudado. Pero también es verdad que el reparto de esos fondos ha sido a la carta. No ha tomado como referencia los criterios del sistema de financiación y cada fondo ha seguido un criterio distinto. Economía ha puesto unos criterios. Hacienda, otros. De hecho, el fondo Covid 1 y 2 también han tenido criterios distintos. El primero lo repartió Sanidad y fue mucho más razonable. El segundo, quedó a cargo de Hacienda y el reparto fue más interesado.

-¿Interesado para el PSOE?

-Siempre hay dos comunidades que se quedan las últimas en el reparto: Galicia y Castilla y León.

-Lo mismo dicen las demás comunidades.

-Esto no es un debate subjetivo. Los gráficos están ahí, a disposición de todo el mundo.