Ferraz activará una gestora en Andalucía si Díaz no dimite

En la dirección federal no quieren «bicefalias» y apuestan, de manera prioritaria, por una «salida digna» y «pactada»

Juan Espadas y Susana Díaz se abrazan en la noche de las primarias andaluzas
Juan Espadas y Susana Díaz se abrazan en la noche de las primarias andaluzasRaul CaroEFE

Las primarias para la candidatura del PSOE a la Junta de Andalucía se resolvieron este domingo de manera favorable para los intereses de Pedro Sánchez. En Ferraz habían activado la «operación salida» de Susana Díaz tras la debacle de las elecciones en la Comunidad de Madrid y las previsiones que barajaban en la dirección federal y en Moncloa se cumplieron a la perfección: con un 55% de los votos de la militancia, Juan Espadas lograba imponerse por más de diez puntos a la actual secretaria general.

Sin embargo, también se materializaron los temores de que Díaz no asumiera que un resultado lo suficientemente contundente fuera la palanca para que desalojara la sede de San Vicente. La líder andaluza se aferró al cargo en la «noche electoral» y anunció un «paso a un lado» en diferido, esto es, se atrincherará en la Secretaría General hasta octubre, pero no se presentará a las primarias por el liderazgo del partido, que se activarán en el marco del 40º Congreso Federal del PSOE dentro de cuatro meses.

Las presiones para que desista y dimita comenzaron en la misma noche del domingo desde varias direcciones: en Madrid y Andalucía. «Las bicefalias no funcionan», resolvían directamente desde la dirección federal. En el contexto actual, Espadas es el candidato in péctore para unas futuras elecciones andaluzas, pero es Díaz quien ejerce la oposición desde el Parlamento y quien controla las riendas del partido. Aunque la que fuera ex presidenta de la Junta se comprometió en la noche electoral a remar en la misma dirección y no ser un obstáculo, dejando manos libres al alcalde de Sevilla, en el PSOE no se fían.

No quieren que sea ella quien esté al mando del partido, si esos comicios adelantados se celebrasen y Espadas no pudiera gobernar, circunstancia que actualmente auguran todas las encuestas. Tampoco, que sea quien pilote la celebración y organización de los congresos regionales. «El domingo se certificó el final de su ciclo», remarcan fuentes socialistas, que quieren pasar página «cuanto antes». En este punto, en Ferraz se ha optado en un primer término por manejar la situación de manera amistosa, a pesar del rosario de desencuentros que existen con la que fuera rival interna y en las primarias de Sánchez.

Se busca una «salida digna» y «pactada» de Díaz, que sea ella quien asuma la decisión, porque el resultado –señalan– va a ser el mismo por las buenas o por las malas. En este sentido, fuentes consultadas por este diario señalan que la opción de activar una gestora está sobre la mesa, pero es una decisión subsidiaria que se tomaría en caso de que Díaz no se avenga a marcharse voluntariamente. En el PSOE son conscientes de lo «traumático» que es tomar esta determinación y más en una federación tan importante para los socialistas como es la andaluza, la más numerosa.

«La militancia ha hablado claro»

Con la gestora sobre la mesa, en Ferraz optan por el momento por la tranquilidad para dejar que Díaz digiera los resultados y en la Ejecutiva que se celebró ayer para «analizarlos» no se planteó esta opción. Se ha iniciado una campaña de presión sostenida, remarcando que «es la militancia la que da y quita liderazgos en el PSOE» y que con el resultado «rotundo» del pasado domingo ha dejado «claro para todos» que a quien le corresponde ahora el liderazgo del partido en Andalucía es al alcalde de Sevilla y vencedor de las primarias a la Junta, Juan Espadas, y no a la todavía secretaria general de los socialistas andaluces, Susana Díaz.

En la rueda de prensa posterior a la reunión de la dirección, el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, consideró «irrelevante» que Díaz mantenga su cargo actual, porque da por hecho que esto no va a suponer «ningún problema de orden interno que tengan que resolver». Eso sí, advirtió de que «todos» tienen la «obligación» de ayudar a Espadas, poniéndose «detrás» y al servicio de su nuevo proyecto para la nueva etapa. «La victoria rotunda de Espadas, que hoy es candidato a la presidencia de la Junta, también es la expresión de los militantes en torno a un liderazgo, a quien tiene que llevar adelante el proyecto socialista», aseguró Ábalos. En la misma línea, Sánchez desde Bruselas se limitó a decir que «la militancia había hablado» y a pedir «democracia y unidad».