Félix Bolaños: El hombre, en la sombra, del presidente

Huye de los focos, pero maneja el trabajo fino de las decisiones más importantes. Los indultos, la negociación del CGPJ o la exhumación de Franco llevan su firma

Félix Bolaños será el nuevo ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática
Félix Bolaños será el nuevo ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria DemocráticaAlberto Ortega Europa Press

Félix Bolaños puede ser un desconocido para la opinión pública, pero no para quienes conocen los intestinos de la Moncloa. El hasta ahora secretario general de la Presidencia pasará a ser ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática tras la marcha de Carmen Calvo. Podría concebirse como un relevo natural, no en vano, lo es; pero detrás del paso hay mucho más. Bolaños hace el trabajo fino, a la sombra del presidente, y siempre estuvo en las quinielas de la remodelación para dar el salto a alguna cartera. Se teorizó incluso con la de Justicia. En esta reestructuración en la que Pedro Sánchez ha arrasado con su núcleo duro, él es el único superviviente. El único que se mantendrá al lado del presidente.

«Era y seguirá siendo uno de mis principales colaboradores. Es un hombre preparado, tenaz y eficaz, que conoce como pocos las estructuras y el funcionamiento del Gobierno». Así le definió el propio Sánchez en su presentación ante los medios de los nuevos ministros. Sus conocimientos jurídicos, es letrado del Banco de España, pero sobre todo su discreción, le han colocado como muñidor de grandes acuerdos o de iniciativas de importante calado. Fue el interlocutor de Moncloa con Génova para cerrar la renovación de los órganos constitucionales, como el Consejo General del Poder Judicial, que finalmente no llegó a buen puerto. Estuvo en el equipo jurídico que armó la argumentación de los indultos a los líderes del «procés» y adquirió sus mayores dotes de relevancia pública a raíz de la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, en la que no solo pilotó el proceso, sino que fue el enlace en las negociaciones con la familia del dictador.

Como parte de la delegación gubernamental estuvo ese día a las puertas de la Basílica del Valle y este fue quizá su momento de mayor exposición. Huye de los focos y en su entorno comentan que lo que peor llevará de ser ministro es precisamente adquirir mayor relevancia. Hasta ahora, Bolaños era de esos que sale en la foto, pero en los que nadie repara. Su papel en Moncloa y en el entorno del presidente –con quien habla varias veces al día– adquirirá mayor protagonismo ahora que Iván Redondo ha decidido abandonar el Gobierno. Tendrá el reto de tejer buenas relaciones con los partidos en el Congreso, al asumir también las Relaciones con las Cortes.

Bolaños tiene un estrecho vínculo con Ciudadanos. Fue parte del equipo negociador que se acercó a la formación de Inés Arrimadas para mantener los puentes de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Esta operación también se frustró, ya que el giro de Podemos hacia los soberanistas vascos y catalanes anegó, de facto, la vía de la formación naranja. Esta estrecha relación con cargos de Ciudadanos le confirió también un rol clave en la fracasada moción de censura en Murcia, que se cocinó a espaldas de Redondo y cuyo único asidero en el Gobierno era Bolaños. Él junto a Ábalos y Santos Cerdán fueron los inductores del aciago acuerdo que desencadenó un terremoto del que hoy todavía se sienten las réplicas. Este martes tendrá su estreno con la aprobación en segunda vuelta de la Ley de Memoria, broche de la etapa de Calvo en el Gabinete.