Un muerto al día en la ruta atlántica

Aumenta el número de mujeres y menores que emprenden una peligrosa travesía hasta Canarias en la que sufren todo tipo de agresiones

Salvamento Marítimo rescató una patera con 63 inmigrantes, 11 de ellos bebés, este viernes
Salvamento Marítimo rescató una patera con 63 inmigrantes, 11 de ellos bebés, este viernes FOTO: Quique Curbelo EFE

Una niña de 5 años de origen subsahariano falleció en el mes de junio cuando era evacuada en helicóptero por el Ejército del Aire a Canarias, junto con un varón y una mujer. Su fallecimiento engrosa la triste lista de fallecidos que este año se están produciendo en la ruta atlántica, conocida por su peligrosidad, en parte, por se una ruta larga y de fuertes corrientes. Tanto, que ayer conocimos el naufragio de una patera en las costas del Sáhara y el más que probable fallecimiento de sus 42 ocupantes. Al parecer, la embarcación naufragó en las costas de Dajla tras ser golpeada por una ola. Sin todavía contabilizarse estas últimas muertes, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) cifraban el número de personas que han perdido la vida este primer semestre tratando de llegar a Canarias en pateras o cayucos entre 136 y 160, lo que supone un promedio cercano a un fallecido al día. Tristemente, a muy pocas víctimas les ponemos rostro e historia, aunque detrás de cada uno de ellos se esconde un dramático periplo para intentar alcanzar Europa a través de las Islas Canarias.

Fue en el mes de marzo cuando nos estremecimos con la historia de otra pequeña que llegó al borde de la muerte y tras casi una semana luchando por su vida no consiguió sobrevivir. La llamamos Nabody, pero días después, el pediatra que la atendió confirmó que se llamaba Elene Habiba. La pequeña maliense recibió sepultura en el cementerio de San Lázaro, en Las Palmas de Gran Canaria, acompañada por miembros de la comunidad maliense en las islas y la Cruz Blanca, la organización franciscana que acogió a su madre y a su hermana mayor que viajaban con ella. Un ramo de flores le recuerda en el camposanto.

La reactivación de la ruta canaria se inició el año pasado como consecuencia de los nuevos sistemas de control implantados en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, la saturación de algunos puntos tradicionales de salida clandestina de inmigrantes o el cierre de otras rutas, como la mediterránea, que favorecen que las «Islas Afortunadas» estén recibiendo, sin contar con los medios suficientes, toda la inmigración que deja de llegar por el Estrecho de Gibraltar o por Italia. No obstante, muchos no llegan a su deseado destino final porque son devueltos a sus países o mueren en su intento de llegar al continente europeo.

Según los expertos consultados por LA RAZON, entre los motivos que explican este aumento de flujo migratorio en las Islas hay varios factores. Al ya mencionado cierre de otras rutas e incremento de vigilancia en Ceuta y Melilla hay que sumar el acuerdo entre España y Marruecos para externalizar las fronteras, un acuerdo que está en el punto de mira debido a las crisis abierta con el reino alauita.

rutas inmigración
rutas inmigración FOTO: José Luis Montoro

Lejos de calmarse, la llegada de personas continúa este año y, a tenor de las cifras publicadas por el Ministerio de Interior, todo apunta a que se volverán a batir todos los récords de llegada. Su incremento en lo que va de año, respecto al año anterior, es ya un 136% más que en 2020, En total, 7.531 personas han llegado de manera irregular al archipiélago en lo que va de año frente a las 3.185 que lo hicieron en 2020.

Según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), una de cada cuatro personas que llegó por vía marítima a Europa el año pasado lo hizo a través de Canarias. No en vano, 2020, el año que la pandemia sacudió al mundo pasará a la historia de Canarias como el año en el que una crisis institucional, de falta de previsión, con un sistema de acogida sin recursos y una política errónea de gestión de las llegadas de personas, se transformó en una crisis humanitaria, con miles de personas en condiciones infrahumanas acumuladas en el muelle portuario de Arguineguín. Según los datos del Ministerio del Interior publicados por el Defensor del Pueblo, un 52% de los inmigrantes proviene de Marruecos; un 20%, de Senegal; un 18%, de Malí, y una menor proporción, de Costa de Marfil y Guinea Conakry, nacionalidad emergente en las llegadas, dada la inestabilidad política de este país. Cabe destacar que, aunque los datos por género difícilmente son desglosados, es una ruta muy masculinizada. No en vano, este 2021 se está caracterizando por un cambio en el perfil. Más mujeres y menores están arribando a las islas. Aunque, las oenegés no consideran que esto suponga un cambio de tendencia en el perfil de los inmigrantes, en lo que va de año, el 12,8% de los llegados a las costas del archipiélago han sido mujeres. Durante el proceso migratorio muchas son víctimas de agresiones físicas y sexuales y, además, sufren más las duras condiciones de la travesía por alta mar. En 2020, el 95,2% de las personas que llegaron eran hombres, frente al 4,8% de mujeres; del total, el 15% eran menores de edad, según Cruz Roja.