Publicidad
Publicidad
España

Inmigración: La ruta Atlántica se reactiva

La llegada de inmigrantes a Canarias se dispara un 1.670% en enero respecto al año pasado. Interior reactiva las deportaciones exprés ante la avalancha de pateras en Canarias

La llegada de inmigrantes irregulares a las Islas Canarias no cesa. La avalancha de embarcaciones, que desde principio de año están arribando al archipiélago, confirma una tendencia que ya se vislumbró el año pasado: los inmigrantes están cambiando de ruta y ahora prefieren llegar a Europa a través de la conocida como ruta Atlántica. Los nuevos sistemas de control implantados en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, la saturación de algunos puntos tradicionales de salida clandestina de inmigrantes o el cierre de otras rutas, como la Mediterránea, favorecen que las «Islas Afortunadas» estén recibiendo, sin contar con los medios suficientes, toda la inmigración que deja de llegar por el Estrecho de Gibraltar o por Italia. No obstante, muchos no llegan a su deseado destino final porque son devueltos a sus países o porque mueren en su intento de llegar al continente europeo.

Publicidad

Según los expertos consultados por LA RAZON, entre los motivos que explican este aumento de flujo migratorio en las Islas hay varios factores. Al ya mencionado cierre de otras rutas e incremento de vigilancia en Ceuta y Melilla hay que sumar el acuerdo entre España y Marruecos para externalizar las fronteras. Según el máximo responsable de fronteras e inmigración del Gobierno de Marruecos, el «wali» Khalid Zerouali, Marruecos abortó alrededor de 74.000 intentos de entrada de inmigrantes irregulares a suelo español y «redujeron en un 60 por ciento las llegadas a la costa española».

Entre los motivos por los que huyen, más allá de la guerra y hambre, se añade uno que está emergiendo: la sequía. Asimismo, se constata un cambio de perfil en el inmigrante que llega hasta las Islas en comparación con aquéllos que llegaron durante la crisis de lo cayucos de 2006. Ahora lo hacen familias enteras, incluidas mujeres embarazadas y menores. Como consecuencia del cambio de ruta, los inmigrantes se aventuran a viajes cada vez más largos y peligrosos por mar, que parten incluso desde Gambia o Senegal. Una situación muy preocupante porque cruzar a Europa por el Estrecho de Gibraltar supone de 15 a 30 kilómetros. Hacerlo desde Tarfaya (Marruecos) a Fuerteventura, poco más de 100. Intentarlo desde Libia a Lampedusa (Italia), 300, y pretender llegar desde Gambia a Canarias representa un mínimo de 1.800 kilómetros de navegación (equivalentes a ir de Madrid a Berlín en línea recta), costeando hasta Dajla y luego enfilando al norte.

En concreto, Canarias recibió durante el primer mes del año 708 inmigrantes en patera o cayuco, un 1.670% más que en enero de 2019 (40) y que contrasta con la evolución de este fenómeno en el resto de España, donde sigue cayendo a tasas superiores al 50 por ciento interanual. Según datos publicados por el Ministerio del Interior, 23 embarcaciones con inmigrantes irregulares alcanzaron Canarias o fueron rescatadas en su entorno entre el 1 y el 31 de enero, frente a las tres que se contabilizaron el año pasado en el mismo mes. La cifra de inmigrantes llegados a Canarias solo en enero rebasa la de ejercicios completos recientes, como 2016, con 671, y 2017, con 421, y corrobora la tendencia al alza que comenzó a apreciarse en 2018, cuando las llegadas se triplicaron, con 1.307 irregulares, y sobre todo en 2019, cuando se dobló esa última cifra, que alcanzó los 2.698.

En cambio, 2019 se cerró en el conjunto de España con la mitad de afluencia de inmigrantes por mar que en 2018, en una dinámica que se mantiene este mes de enero con 1.850 personas en 108 pateras, un 54,9 % menos que en el mismo mes del año anterior (4.104).

Publicidad

Sin embargo, en ese dato también influye al alza Canarias. Si el foco se pone exclusivamente en la península y Baleares, la estadística muestra que 2020 ha arrancado con una caída del 71,9 % de las llegadas en esas costas, donde se cuentan 1.121 inmigrantes en 82 pateras, frente a los 3.994 de hace solo doce meses. O lo que es lo mismo, de todos los inmigrantes irregulares llegados en patera a España en el mes de enero, cuatro de cada diez lo hicieron a través de Canarias (en concreto el 38,2 %).

Las islas, desbordadas

En las Islas Canarias se encuentran tres de los ocho CIE que hay en España: el de Hoya Fría, en Tenerife, el de Barranco Seco, en Gran Canaria, y el de El Matorral, en Fuerteventura, cerrado desde el verano de 2018 después de permanecer seis años vacío y que volvió a abrir sus puertas a principios del mes de enero. Ahora todos están por encima de su capacidad al igual que las ONG que ayudan en la acogida.

Publicidad

Mientras la cifra de inmigrantes no cesa, el Gobierno central continúa retrasando su reunión bilateral con las Islas para buscar una solución a este fenómeno. Tras cancelarse el pasado 30 de enero por motivos de salud del ministro de Interior Fernando Grande Marlaska, ahora la fecha para este encuentro será el próximo viernes 14 de febrero. En dicha reunión, según detalló el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, participarán, además, los cabildos insulares, las distintas organizaciones implicadas en la migración, y los representantes de los ayuntamientos, que pondrán sobre la mesa, junto a los ministerios implicados, las propuestas, soluciones y medidas adecuadas ante un repunte evidente de la migración en Canarias.

Precisamente, ante el alza en la llegada de pateras que se ha registrado en Canarias, en particular desde el verano pasado y este inicio de año, España activó el convenio de devoluciones que firmó con Mauritania en 2003, que le permite entregar a ese país a aquellos inmigrantes irregulares que hayan salido de ese país o simplemente hayan transitado por él en su ruta hacia Canarias, con independencia de su nacionalidad. El Defensor del Pueblo documentó a través del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura cuatro vuelos de expulsión de migrantes irregulares desde Canarias hasta Mauritania desde junio de 2019, con más de un centenar de personas deportadas, entre ellas 72 ciudadanos de Mali.

En el inicio de su primer gobierno, Pedro Sánchez vio en la inmigración una oportunidad para dar un primer golpe de efecto que le distanciase de las políticas de Rajoy. Lo primero que hizo fue acoger al Aquarius, prometer la retirada de las concertinas y recuperar la sanidad universal. Sin embargo, el pico de llegadas de pateras registrado en 2018 provocó un giro de guión que marcó sus siguientes medidas: el mantenimiento de las devoluciones en caliente, las expulsiones exprés y el refuerzo de las relaciones con Marruecos.

Ahora, en su nuevo Ejecutivo de coalición, el presidente apuesta por mantener en el PSOE las competencias de inmigración, repartidas en tres ministerios clave. Interior mantiene las competencias ligadas a control de fronteras o los trámites de extranjería y asilo; Seguridad Social, Inclusión y Migraciones desarrollan las políticas de acogida de inmigrantes y refugiados, y el Ministerio de Transportes controla Salvamento Marítimo. La cita del próximo 14 será un termómetro para comprobar hacia dónde se dirigirá en esta ocasión la política migratoria que lleve a cabo el recién estrenado Gobierno de coalición.