Terrorismo

“Mikel Antza”: por la boca muere el pez

Una publicación supervisada por el cabecilla etarra, que ahora lo niega todo, se jactaba de la importancia del asesinato de Gregorio Ordóñez

El ex dirigente de ETA "Mikel Antza" saluda a miembros de Sortu y EH Bildu antes de declarar sobre el asesinato de Ordóñez
El ex dirigente de ETA "Mikel Antza" saluda a miembros de Sortu y EH Bildu antes de declarar sobre el asesinato de OrdóñezUnanueEuropa Press

Por la boca muere el pez, que dice el refrán español. Algo así le ha pasado, y seguro que al juez no le pasa inadvertido, a Miguel Albisu Iriarte, “Mikel Antza”, jefe que lo fue del “aparato político” hasta que la Guardia Civil le localizó en Francia y los agentes galos le detuvieron.

“Antza” se ha presentado, telemáticamente, por supuesto (no vaya a ser que nevara en Somosierra, lo que no estaba previsto) como un inocente de toda inocencia del atentado que costó la vida al teniente alcalde de San Sebastián, Gregorio Ordóñez.

Parece mentira que el que fuera “pensador” dentro de la banda criminal, se le haya pasado por alto que controlaba el contenido de las publicaciones de la banda criminal, entre ellos el “Zutabe”, en el que los terroristas se extendieron en explicar que el crimen no era un uno más sino que respondía a una nueva estrategia que, por supuesto, marcaba el “comité ejecutivo” de ETA, del que formaba parte “Antza”.

En el número 72 de esta publicación, intervenido durante el intento de asalto a un polvorín en Francia por parte de un grupo de etarras, se dan cantidad de explicaciones sobre el “terremoto” que supuso el asesinato de Ordólñez, cometido, precisamente, con esa intención. “Zutabe” era el órgano oficial de ETA desde 1978 (susustituyó a “Zutik”), de consumo restringido a la militancia cualificada.

En sus páginas, la “Dirección” de ETA mostraba su posición formal ante determinados temas. Y sobre el asesinato de Ordóñez se extendieron (no debe olvidarse la supervisión de su contenido que, según fuentes antiterroristas, realizaba “Antza”) con un cierto regodeo por el “éxito” conseguido, tanto en la izquierda abertzale (que obedecía a pies juntillas lo que decían los cabecillas) como, sobre todo, la clase política española.

Incluso le dedicaban un apartado especial al crimen: “en el proceso de debate de 0ldartzen (ponencia interna) se dio un gran debate entre l@s que veían la necesidad de cambiar la línea de raíz y los que no veían esa necesidad o aparecían temeros@s ante fa misma. Aún más cuando un sector de la izquierda abertzale vio una situación de debilidad y quiso aprovecharla para hacer una apuesta por un planteamiento “normalizador”. Existía un peligro de caer en un debate tan largo como estéril. y aunque estaba clara la necesidad de una nueva estrategia, no estaba tan claro el coste que la misma podría suponer. Al final el proceso resultó totalmente clarificador. Uno de los elementos que ayudó para ello fue la intervención de la Organización, concretamente con la acción contra Ordoñez. Esta acción supuso un verdadero terremoto, en toda la sociedad vasca pero también dentro de la izquierda abertzale. Tanto con miras a la una como a la otra, dejaba claro que la lucha no se limitaba a un “partido” entre la Guardia Civil y ETA, que también los políticos que hasta ahora aparecían como “fuera del conflicto” tenían una gran responsabilidad en el mismo y que también los afectaba. Pero la consecuencia en esta acción no sólo clarificó la línea política de la izquierda abertzale; también sirvió para golpear La estrategia del enemigo”.

“La acción contra Ordóñez demuestra el alcance político de la vía abierta, y se ve que no es una acción de venganza. No se plantea el esquema de responder al odio por el odio, no tiene que ver con esa tesis del posible enfrentamiento civil, y en cambio es una acción para condicionar la situación política. Por eso se ha comprendido y se ha asentado”.

Ni que decir tiene que Mikel Albisu dirá que tampoco sabía nada de lo que se escribía en el “Zutabe” y que él se limitaba a leer, eso sí en la clandestinidad, los comics de Mortadelo y Filemón. Otra cosa es que le creamos, que le crea el juez. Que no se ría de las víctimas. Lo dicho, por la boca, muere el pez. Tanta ignorancia no se puede creer. Es como lo de “Josu Ternera” con el atentado de Zaragoza: si no lo había ordenado, ¿por qué huyó de España?. Hasta que, en este caso también, le cogió la Guardia Civil.