¿Por qué España no tiene drones armados? Podemos, pero no queremos: el miedo político a la opinión pública

Términos como “Killer dron” o “mentalidad Play Station”, un desapego emocional que se traduzca en indiferencia ante la muerte, han paralizado los programas españoles de armado de drones iniciados en 2019

Vuelo del dron Predator del Ejército del Aire
Vuelo del dron Predator del Ejército del Aire FOTO: Ejército del Aire

La evolución del armamento militar va pareja sin ninguna duda a la asimilación popular de esa evolución. El arco que mataba a distancia no era digno de héroes que debían batirse cuerpo a cuerpo (ahí queda el cobarde asesinato de Aquiles de un flechazo en el talón porque nadie podía enfrentarse a él cara a cara) y siglos después las armas de fuego eran para el pueblo llano, pues los caballeros debían luchar a espada y si era a caballo mejor (ni siquiera los tres mosqueteros se hicieron famosos por sus mosquetes). En el acervo popular hay miles de mitos contrarios a la tecnología militar, como la famosa (y falsa) carga de la caballería polaca contra blindados nazis en la Segunda Guerra Mundial. Con los drones ha pasado algo parecido hasta el punto de que ese debate ético sobre su uso ha llegado al cine. Y al Parlamento...

España no tiene ningún dron armado. Se pensó en hacerlo, incluso se reservaron más de 2 millones de euros en 2019 cuando se compró el Predator B. Es más, las Fuerzas Armadas aún tienen en marcha diversos estudios para armar este dron e incluso para sacar una versión armada del Sirtap de Airbus y del Tarsis de Aertec a más largo plazo. Ni siquiera el futuro Euromale irá armado de inicio, aunque podría y seguramente terminará armado.

El motivo es ese debate ético en el que la política no quiere entrar. Pero ¿cuál es el problema? Es sencillo, el miedo está en la posible desvinculación emocional de un piloto con la capacidad de matar a distancia, viéndolo en una pantalla como si se tratara de un videojuego. La política tiene miedo a que alguien les señale eso, las Fuerzas Armadas no comparten esa parte, para ellos un arma es un arma, por lo que cualquiera que la utilice debe tener una formación estricta en todos los ámbitos, del sociológico al emocional pasando por el técnico y cuantos sean necesarios para tener garantías de uso correcto. Da igual que sea una piedra que un misil, el que lo use como arma debe ser plenamente consciente de ello.

El Sirtap de Airbus en un webinario de Unvex Live.
El Sirtap de Airbus en un webinario de Unvex Live. FOTO: Unvex Live

Problema o no, la cuestión tiene nombre propio

El cine ha sido quien más ha difundido esos miedos. Películas como ‘A Descubierto’ hablan precisamente de esa desvinculación emocional, ‘Espías desde el cielo’ pone el foco en los daños colaterales que puede suponer el ataque de un dron y “Homeland” directamente muestra esos daños colaterales como asumibles. El cine señala el peligro, aunque también aporta siempre las soluciones en forma de héroe, pero sobre todo hay que recordar que es cine y hay que hacerle el caso justo. A fin de cuentas, el cine militar también dice que acabaremos con un mundo que tras nosotros dominarán los simios.

Aun así el debate existe y tiene hasta nombre, como explicó el funcionario de la ONU Philip Altson, que habló en su día del peligro de que los pilotos de drones desarrollen la que él denominó como “mentalidad de PlayStation”. El miedo es que se de un desapego emocional que se traduzca en indiferencia ante la muerte y que eso de lugar a víctimas colaterales. Hay que tener en cuenta que, además de estar a distancia y mirando una pantalla, hay tiempo de latencia entre la imagen obtenida del objetivo y su llegada al operador.

Simulador de centro de control de drones de Airbus en la Escuela Militar de UAS del GRUEMA del Ejército del Aire.
Simulador de centro de control de drones de Airbus en la Escuela Militar de UAS del GRUEMA del Ejército del Aire. FOTO: Ejército del Aire

Lo cierto es que está hecho adrede. El equipamiento y las armas han ido evolucionado de tal forma que haya cada vez más distancia entre personas. Del puñal, a la espada, a las armas personales de fuego, a la artillería, etc. En cualquier caso, las Fuerzas Armadas están formadas física y psicológicamente de tal forma que no se desvinculen del conflicto y el daño que pueden causar por estar a mayor o menos distancia de sus objetivos. De hecho, la cuestión es tan importante a nivel internacional que los países occidentales cuentan con las Rules of engagement o Reglas de enfrentamiento, que sirven precisamente para sentar las bases y los límites entre lo que está permitido hacer o no en el campo de batalla, a nivel táctico y también moral. Son unas reglas que se definen en el ámbito político y legal, con lo cual, todo soldado debe atender a la hora de actuar a esa norma para garantizar una actuación lícita en el combate.

Rpas Searcher de IAI.
Rpas Searcher de IAI. FOTO: Ejército de Tierra español

¿Qué opciones de armado tienen las FFAA españolas?

Las Fuerzas Armadas españolas cuentan (entre otros) con cuatro unidades del Predator B de la empresa estadounidense General Atomics Aeronautical Systems (GA-ASI) y otras cuatro del Searcher, de Israel Aerospace Industries (IAI), sin embargo, ambos podrían armarse.

El Predator B es un dron con una autonomía de hasta 25 horas y es capaz de efectuar misiones ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) usando sensores infrarrojos y radáricos, para buscar, localizar y seguir blancos en cualquier condición meteorológica, fijos o móviles, tanto de día como de noche. Las cuatro unidades de las que dispone el Ejército del Aire están situadas en la Base Aérea de Talavera la Real, en Badajoz y las dos primeras llegaron a España en diciembre de 2019, mientras que las dos restantes lo hicieron en noviembre de 2020.

Con respecto al posible armado de este sistema, el jefe del Grupo de Fuerzas Aéreas RPAS, teniente coronel Juan José Terrados, explicó en una reciente entrevista con Infodefensa.com que aunque “técnicamente es posible armar” el Predator, no es sencillo y requeriría de un desarrollo tecnológico para el que “habría que adquirir cierto equipamiento y hacer alguna modificación de software”. También habría que pedir permiso a EEUU que nos lo vendió.

El caso del Searcher es el mismo, también se utiliza para operaciones de vigilancia, reconocimiento, adquisición de objetivos, ajuste de artillería y evaluación de daños. El UAV, ubicado en la Base de Conde de Gazola, presenta múltiples configuraciones operacionales e incluye diversos equipos como radar de apertura sintética, indicador de objetivo de movimiento en tierra, inteligencia de señales y sensores electroópticos e infrarrojos. También admitiría armamento con las modificaciones pertinentes.

Plan de dotación de armamento

El armado de drones para las FFAA españolas llegó a estar tan avanzado que se recogió en el Plan anual de contratación el Ministerio de Defensa, que se puede consultar aquí. El plan incluye un contrato bajo el título Armado RPAS (Atlante/Euro Male/GNWS) para la adquisición de material de armamento por parte de la Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material. Se trataba de un procedimiento de licitación en la modalidad de negociado con publicidad, con un importe total previsto de 2.363.000 euros que nunca llegó.

El proyecto se estancó por una cuestión netamente política. La guerra de Yemen, coetánea al programa, hizo famosos los denominados “killer dron”, por lo que se consideró que no era el mejor momento.

La industria nacional

España no está a la altura de EEUU o China en el armado de drones, pero tiene una amplia red de empresas tecnológicas capaces de ponerse manos a la obra llegado el momento. Un buen ejemplo es el mencionado Tarsis de Aertec, un dron netamente español inmerso en un estudio para su armado. Otra empresa con capacidades en este ámbito es Arquimea y su QLM-40, un dron equipado con un proyectil que se pone en el aire con un lanzador automático y que posee una autonomía de unos 15 minutos. Se trata de lo que el mundillo conoce como munición merodeadora y popularmente como drones kamikaze.

Este año todo el sector se verá las caras en la feria de drones más importante de España, Unvex, que se realizará en Sevilla del 14 al 16 de septiembre. El certamen incluye no solo la exposición de sistemas de las principales empresas del mundo, sino un ciclo de conferencias especializadas y un amplio programa de demostraciones de drones tanto aéreos como terrestres, marinos y submarinos. En el evento podrán verse las últimas tecnologías del sector y los sistemas del futuro.