Feijóo llevará «al centro» al PP vasco y al catalán

Génova renovará liderazgos y mensajes tras las municipales para ajustarlos al modelo del partido en Galicia

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, interviene en la inauguración del XXV Congreso Nacional de la Empresa Familiar, ayer en Cáceres
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, interviene en la inauguración del XXV Congreso Nacional de la Empresa Familiar, ayer en Cáceres FOTO: Jorge Armestar Europa Press

Queda medio año para las elecciones autonómicas y municipales, pero en el PP están ya preparando el golpe estratégico que quieren imponer en el PP vasco y en el PP catalán. Una renovación del liderazgo, «para ajustarlo al perfil de Feijóo, tomando el modelo gallego», y una renovación también en el discurso político, para «centrar las siglas y moderarlas», sin que esto suponga –precisan las fuentes consultadas, como escudo ante posibles críticas– «renunciar a los principios básicos en la defensa de la soberanía nacional y del modelo territorial que recoge la Constitución».

Pero Génova quiere hacer importantes ajustes en la imagen que tiene el partido en estos dos territorios, renovarse y abrir una nueva etapa con respecto a algunos condicionantes del pasado que creen que están «fuera de la realidad política y social actual». «Hay que encontrar ese punto de equilibrio, igual que hemos hecho en Galicia, entre ser un partido nacional y mostrar sensibilidad a las circunstancias y a lo que demanda el electorado del centro derecha. Todo está en una evolución permanente, sin que esto suponga dejación en el apoyo a las víctimas del terrorismo o a la unidad nacional», insisten en la cúpula popular.

La idea en la que trabajan va más en la dirección de suavizar «sus formas y limar aristas». Alberto Núñez Feijóo tiene «buena pegada» tanto en el País Vasco como en Cataluña, y él llevará el peso de un plan con el que aspiran a ocupar cada vez más presencia, «romper tabúes» heredados y «reconciliarse» con un electorado «que no ha entendido algunas de nuestras últimas decisiones».

Este giro en la dirección del PP vasco y catalán se concretará después de las elecciones municipales. El PP sabe que tendrá un coste, por la respuesta de algunos sectores próximos al partido y que «nos han marcado la estrategia en etapas anteriores». Pero esta dirección presume de no dejarse dirigir ni por las líneas editoriales de «algunos medios de comunicación» ni por lo que hagan otras fuerzas, en referencia a Vox. En todo caso, hasta las elecciones municipales Génova no quiere abrirse nuevos frentes que distraigan «las energías». Están convencidos de que un mapa «teñido de azul», como ocurrió en el 95, será la antelasa de un Gobierno de Feijóo después de las próximas elecciones generales. Y la dirección nacional y las direcciones autonómicas trabajan en los estudios cualitativos demoscópicos para probar nombres y elegir a los candidatos con más posibilidades electorales.

Después de mayo ejecutarán la reordenación oficial en Cataluña y en el País Vasco, y hasta entonces se impondrá desde Madrid un discurso y una estrategia acorde con el de Feijóo.

En esta dirección se quejan de que han recibido una herencia «con poco banquillo» y unas estructuras territoriales en estas dos comunidades autónomas debilitadas y hundidas en el pesimismo. Dar la vuelta a esta situación es «muy difícil», pero la primera meta que se marcan es mejorar en las municipales en Cataluña.

«Si se parte del suelo», comentan, «siempre hay margen para subir, y para ganar tiempo hasta que el tirón de un Gobierno de Feijóo pueda servir para hacernos crecer».

El PP da por descontado que el PSC puede mejorar en Cataluña a costa de la ruptura independentista, y, «sotto voce», en el partido hay voces que admiten que la política de Pedro Sánchez ha ayudado a hacer que los soberanistas profundicen en una crisis que les está dejando fuera de juego y que ha terminado de enterrar el «procés». Oficialmente, no obstante, el PP no se mueve de recitar el mensaje del alto coste que está pagando Sánchez por sostenerse en Moncloa, si bien bajo cuerda se escucha reconocer que la mesa bilateral de diálogo ha sido un engaño para ERC. «El precio de los indultos es alto, pero incluso se han vuelto en contra de Junqueras». Ante esta posible mejoría del PSC en Cataluña el PP contrapone sus aspiraciones a compensarla con Andalucía y con la subida en otros bastiones de la izquierda, como Castilla-La Mancha y Extremadura. También en Valencia, donde la presión del PP explica el movimiento del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, para liberarse del yugo de Moncloa y entrar en el debate de los impuestos a fin de contener, en la medida de lo posible, los daños de la política de Moncloa.

Las expectativas del PSOE en Cataluña no coinciden con las que tienen en el País Vasco. Los socialistas temen allí el «efecto Sánchez» y el coste de una alianza con el PNV en la que el apoyo ofrecido a los nacionalistas vascos, para garantizar la estabilidad, amenaza con ser una inversión a fondo perdido.

En el PSE suben las presiones sobre el PNV para que evite el acercamiento al PP. Pero el presidente del partido, Andoni Ortuzar, ya anunció hace dos semanas que se entrevistará próximamente con Feijóo.