Un buen eslogan para un cielo gris oscuro

A los Presupuestos les falta todavía el “sí quiero” del Parlamento, que darán un tirón final, en el que regionalistas, nacionalistas e independentistas se emplearán a fondo para desmigajar el pastel.

Tomás Gómez

Sánchez ha conseguido el voto de Díaz para el proyecto de Presupuestos en el Consejo de Ministros. Un buen acuerdo para los dos, él consigue transmitir la idea de que aguantará hasta el final de la legislatura y ella ha colocado el mensaje de que su presencia es imprescindible para dar carga social de izquierdas a las políticas gubernamentales.

El eslogan es bueno para la elecciones: gasto social pagado con impuestos a los poderosos. El problema de los eslóganes es que la realidad suele ser tozuda y contraria.

Las perspectivas para el año que viene son malas, pocos apuestan porque España crecerá por encima del 2% y, lo que es peor, es probable que caigamos en una recesión si el abastecimiento de gas, materias primas y energía y la inflación no dan tregua.

La subida de la cesta de la compra, el gasto en gasoil, cuya subvención queda sin efectos para el año que viene por ineficiente, y el aumento de las hipotecas y los préstamos personales, siguen sin tener una solución.

En cuanto a los impuestos, es dudosa la eficacia de cobrar a las grandes fortunas, porque sus bienes nunca están registrados a nombre de personas físicas, sino a través de complejos entramados societarios.

La justa subida a los pensionistas, ha justificado el incremento de los sueldos de los funcionarios que, por otra parte, supone un punto de inflexión en los demás procesos de negociación colectiva, son otras de las novedades con impacto social y económico.

Pero si la economía no crece, los ingresos del Estado tampoco lo harán. El objetivo de controlar la deuda pública puede quedar en un mero brindis al sol y, cuando se dispara el déficit, ya sabemos lo que viene después en forma de recortes y aumento de impuestos al consumo.

A los Presupuestos les falta todavía el “sí quiero” del Parlamento, que darán un tirón final, en el que regionalistas, nacionalistas e independentistas se emplearán a fondo para desmigajar el pastel.

La coyuntura es de lo más endiablada. Con un año electoral por delante, los nubarrones en la economía son cada vez más oscuros y, viendo la ejecución de las ayudas europeas por parte de los distintos ministerios, con cientos de millones atascados en problemas burocráticos que ponen en riesgo incluso la devolución de parte del dinero a Bruselas, el gobierno debería empezar por gestionar mejor para poder gestionar más.