Alarma en el PP ante el estallido del «caso Rato» en plena campaña electoral

Estupor y preocupación máxima en las filas del PP ante la nueva «bomba» que cae en plena campaña electoral.

Estupor y preocupación máxima en las filas del PP ante la nueva «bomba» que cae en plena campaña electoral. La información de que Rodrigo Rato se acogió a la amnistía fiscal, y parece que está entre los 705 contribuyentes que el Servicio Ejecutivo de Prevención y Blanqueo de Capitales (Sepblac) está investigando por posible blanqueo de capitales, ha hecho saltar las pocas alarmas que aún no estaban encendidas. El mensaje oficial, que sostuvo el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el Congreso no calmó esta preocupación interna por las consecuencias electorales del «ruido» que se les viene encima.

Montoro explicó que las informaciones de las últimas horas demuestran que la Agencia Tributaria investiga «a todos, con independencia de quiénes sean hoy o lo que fueran ayer». Unas declaraciones que se cruzaban con las que «off the record» aireaba el propio Rato, según informaron Onda Cero y Cuatro: que a él no se le ha notificado que se le investigue y que él ya comunicó por adelantado a Hacienda que iba acogerse a la regularización tributaria especial. «Lo que puedo y debo decir es que, como se comprueba, las investigaciones se realizan a todos, con independencia de quién es hoy o lo que haya sido en el día de ayer. Ésa es la seguridad que tienen que tener los ciudadanos. Las instituciones están funcionando y hay un eficaz seguimiento de todos, sean quienes sean», defendió el ministro.

Ésta es la tesis que avalaron otros miembros del Gabinete interrogados por este asunto. Desde el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, a la ministra de Fomento, Ana Pastor. Pero en el PP son conscientes de que al margen de este discurso, el mensaje que llega a la ciudadanía empaña de nuevo las siglas del partido, por lo que ha sido y ha representado Rato dentro del proyecto popular, y por lo fácil que coloca la campaña a la oposición para continuar alentando el «ruido» de la mezcla del PP con la falta de ejemplaridad y con la corrupción. «Ya es lo único que nos faltaba», sostenía ayer tarde un presidente autonómico y candidato a las elecciones de mayo.

En las filas populares admiten que casi no hay discurso capaz de anular la ofensiva de la izquierda bajo el estandarte de la figura de Rato y lo que supone que un ex ministro tuviera dinero fuera de España y no cumpliese con sus obligaciones tributarias. «Pero hay que reaccionar. Desde arriba tienen que repudiar lo que hoy representa. Sin entrar en si hay o no delito, estamos obligados a decirlo si no queremos desconectar del todo con la demanda ciudadana de ejemplaridad», argumenta un alto cargo regional.

El ex director general del Fondo Monetario Internacional y ex responsable máximo de Caja Madrid y de Bankia se acogió a la amnistía fiscal en 2012 para regularizar su patrimonio y a raíz de ello la Agencia Tributaria comenzó a investigar un «complejo entramado societario familiar», informa Efe de fuentes próximas al proceso.

Ayer Montoro apeló a su obligación de confidencialidad y no confirmó que el ex vicepresidente del Gobierno de Aznar esté siendo investigado por blanqueo de capitales. Pero, informalmente, en el Gobierno dan a entender que sabían que el «golpe» estaba listo para estallar y que en este momento procesal es muy difícil frenar un rosario de filtraciones que condicionarán, inevitablemente, la campaña electoral.

Sospechan que la historia salta a la luz porque «sale» de la Policía, pero que hay que tener en cuenta que el caso implica también a Guardia Civil y Fiscalía. «Es imparable», advierten. No obstante, desde el Gobierno intentan dirigir los focos hacia otro sitio. El ministro de Hacienda anunció en el Congreso que la reforma de la Ley General Tributaria, que levantará parcialmente la confidencialidad de los datos fiscales y permitirá publicar por primera vez el listado de deudores de mayor cuantía con la Agencia Tributaria, se aprobará el próximo viernes en Consejo de Ministros. Esta reforma legislativa está dirigida a publicitar los «morosos» con la Hacienda Pública.

En paralelo, empiezan a surgir voces, candidatos, que sí marcan rotundamente distancias con la gestión de Rato. Ayer, la candidata a la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, aseguró que le parece «obsceno» todo lo que rodea al que fue tachado de artífice del milagro económico español durante la etapa de Aznar. Se desmarcó de su gestión en Bankia, de que se acogiese a la amnistía fiscal y del uso que dio a la «tarjeta black» de la que disponía. En una entrevista en Cuatro, aseguró también que Montoro debe explicar si facilitó a Rodrigo Rato buscar una salida a su situación fiscal. «Las explicaciones siempre son buenas y si esa acusación se está formulando contra el señor Montoro, tendrá que salir el señor Montoro a decir si es verdad o mentira». Añadió que las amnistías fiscales, «en abstracto», son «instrumentos que han usado todos los gobiernos para que afloren capitales en el extranjero que se puedan regularizar y estén en España tributando».

Posición opuesta fue la del portavoz de CiU, Josep Antoni Duran y Lleida, quien sostuvo que Rato no tiene que dar explicaciones. «Las explicaciones las tendría que dar un señor que tiene responsabilidades políticas y él ya no las tiene», sentenció.

La prueba de que la preocupación interna en el PP no va mal encaminada está en que ya ayer el «caso Rato» provocó un feo altercado en el Pleno del Congreso. Las duras acusaciones del portavoz de ICV, Joan Coscubiela, provocaron una reprimenda de la vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos, y que el portavoz popular, Rafael Hernando, tuviera que tomar la palabra para reivindicar la «decencia y la honestidad» de los diputados del Partido Popular.