C’s desvía subvenciones de los ayuntamientos a cuentas que controla Villegas

Obliga a sus ediles a que el dinero que reciben de los ayuntamientos vaya directamente a una sucursal bancaria de Madrid. Villegas y el tesorero controlan esos fondos, parte de los cuales vuelve a los grupos locales y el resto sigue en manos del partido nacional

Extracto del documento de la Secretaría de Finanzas
Extracto del documento de la Secretaría de Finanzas

Pide a sus concejales que ingresen el dinero que se da para los gastos del grupo municipal en una oficina del Banco Popular en Madrid asignada al «dos» de Rivera y al tesorero.

Ciudadanos recauda el dinero que reciben sus grupos en los grandes ayuntamientos de España a través de una cuenta del partido controlada por dos cargos internos y centralizada en una única sucursal bancaria, con sede en Madrid. Una práctica en la que no incurren el resto de formaciones y que contrasta con la naturaleza y la finalidad de estos fondos, que pagan los vecinos de cada ciudad para que sus concejales puedan realizar su trabajo en su ayuntamiento y en su ciudad, no en el partido ni a nivel nacional. En ciudades medianas donde C’s sólo tiene dos concejales puede superar los 20.000 euros al año y en la propia capital fueron casi 45.000 en la segunda mitad de 2015. Se trata de dinero que sale directamente de las arcas locales y, por tanto, para los gastos habituales de funcionamiento de cada grupo municipal, tales como fotocopias, alquiler de equipos informáticos, consultorías legales o transporte de sus representantes en calidad de concejales.

En la mayoría de los casos, estas asignaciones son la suma de una cantidad fija y otra variable en función del número de concejales obtenidos en las urnas, y debe destinarse a esos gastos que se originan a lo largo del año por parte de cada grupo y que éstos deben justificar al final del ejercicio ante sus respectivos ayuntamientos. Prueba de ello es que algunos consistorios realizan una fiscalización previa para comprobar que efectivamente todo ese dinero se destina a gastos municipales, de forma que los concejales deben justificar previamente ante la Intervención Municipal la cantidad y el concepto de cada factura. De hecho, muchos interventores y secretarios de los ayuntamientos ponen pegas cuando un gasto no afecta estrictamente al grupo de concejales como tal, sino al partido al que representan.

Sin embargo, C’s obliga a sus concejales en ayuntamientos de más de 50.000 habitantes –donde las subvenciones son mayores– a ingresar todo ese dinero directamente en una sola sucursal, concretamente la 0446 del Banco Popular, junto al Círculo de Bellas Artes de la madrileña calle de Alcalá. Además de dos representantes de cada grupo local, figuran como apoderados dos destacados cargos internos del partido nacional: el vicesecretario general y números dos, José Manuel Villegas, y el secretario nacional de Finanzas, Carlos Cuadrado. Así, el partido se garantiza la recaudación y el control absoluto de todas las subvenciones de sus grupos de concejales en los principales ayuntamientos españoles, hasta el punto de que esa cuenta está a nombre del propio partido nacional y controlada por dos cargos orgánicos, Villegas y Cuadrado.

Esas son las instrucciones que C’s da a sus concejales en todas las ciudades españolas, como consta en su «Protocolo Actualizado de apertura de cuentas bancarias y gestión de Grupos Municipales, Provinciales y Autonómicos», que obliga a sus ediles a que el dinero que les corresponde de sus ayuntamientos vaya directamente –sin pasar por ninguna cuenta local– solo a esa sucursal del Banco Popular en la capital, «donde se ingresarán todas las cantidades en concepto de subvención de dichos grupos», según explica este documento interno.

Por tanto, los concejales de C’s están obligados a dar en sus respectivos consistorios una cuenta de esta sucursal en Madrid, no de otra en su localidad ni de otro banco. Y, además, los concejales no pueden tocar ni un euro de esta cuenta de ingresos, sino que tienen que abrir una segunda de gastos y «cada inicio de mes se hará un traspaso entre la cuenta de ingresos y la cuenta de pagos para cubrir todas las necesidades de funcionamiento de los grupos», como explica el protocolo, de obligado cumplimiento para todos los representantes de C’s en los ayuntamientos españoles con más de 50.000 habitantes.

Una gestión no sólo discutible, sino distinta a la del resto de partidos. Discutible, porque ese dinero lo pagan los vecinos de cada ayuntamiento para los gastos de sus concejales, no para cuestiones internas o de los partidos a nivel nacional, para los que éstos ya disponen de otras ayudas. Y distinta, porque otros partidos permiten que sus concejales administren la asignación que reciben de su propio ayuntamiento a través de cuentas localizadas en sus propias ciudades y gestionadas sólo por sus representantes locales, no por cargos internos de la estructura nacional. Después, cada grupo debe justificar los gastos que ha realizado durante cada ejercicio ante sus propios ayuntamientos y devolver la parte que no hayan consumido o que su consistorio considere que no son gastos municipales.

Y es que el resto de partidos no concentran ni controlan el dinero de todos y cada uno de sus grupos municipales de todo el país, como sí hace Ciudadanos, que de esta manera dispone siempre de una importante bolsa de dinero por adelantado y centralizada en esta sucursal, de la que después Villegas y Cuadrado van devolviendo a cada grupo el dinero que necesita cada mes y el resto queda a disposición del partido. De hecho, si algún equipo de concejales tiene un gasto extraordinario o imprevisto, también tiene que pedir permiso a la dirección nacional para que le ingrese ese dinero que en realidad ya era del propio grupo municipal.

El resto de partidos no gestionan el dinero de sus grupos municipales desde la organización nacional o regional y mucho menos lo ingresan directamente en cuentas y entidades centralizadas, ya que se trata de unas subvenciones que conceden los ayuntamientos a cada grupo de concejales para gastos locales. En las demás formaciones políticas, esos fondos están gestionados por los responsables municipales de cada partido, que al final de cada ejercicio deben justificar esos gastos ante los órganos del consistorio que se encargan de su fiscalización. Es decir, los otros partidos ingresan, gestionan y gastan a nivel municipal un dinero que es precisamente eso: municipal.