Contra el engaño de Mas, rompe el silencio

Marcha en Barcelona para reivindicar hoy que Cataluña es España y desmontar la farsa de la independencia. El PP lanza un contraataque a los «engaños» propagandísticos alentados por Artur Mas. El Govern gasta 33,6 millones para el «Estado propio» frente a 21,4 en políticas de empleo

Marcha en Barcelona para reivindicar hoy que Cataluña es España y desmontar la farsa de la independencia. El PP lanza un contraataque a los «engaños» propagandísticos alentados por Artur Mas. El Govern gasta 33,6 millones para el «Estado propio» frente a 21,4 en políticas de empleo

Tras el éxito de la Vía Catalana, la retahíla de declaraciones de miembros de la Comisión Europea y economistas cuestionando el futuro de una Cataluña independiente dentro de la Unión Europea (UE) rebajó la euforia de los soberanistas. Los inversores de Barcelona World, el «Eurovegas catalán», advirtieron de que el proyecto no se haría en Cataluña si ésta abandonaba la UE, por una cuestión de seguridad jurídica. Artur Mas pedía calma y sus consellers alegaban que ser o no ser miembro de la UE es cuestión de voluntad política.

Pero la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde, desmontó el discurso «hamletiano» de los soberanistas encomendándose a las normas que dicen que si un territorio de un Estado comunitario declara su independencia, automáticamente deja de pertenecer a la UE y se convierte «en un país tercero». Una tesis en la que insistieron el vicepresidente y comisario de la Competencia, Joaquín Almunia, el comisario de Mercado Interior, Michel Barnier y que recoge el PP en su campaña «derecho a saber», con la que pretende contrarrestar la maquinaria propagandística de Convergència y el Govern para difundir las ventajas del independentismo. El PP catalán puso en marcha en julio esta campaña para rebatir las «mentiras» del president de la Generalitat sobre lo «estupenda» que sería una Cataluña independiente. Y ahora se suma la dirección nacional, con el presidente Mariano Rajoy a la cabeza. Además, para reforzar el contraataque al tsunami soberanista, la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, anunció ayer que, con motivo del Día de la Hispanidad, presenta otra campaña en positivo, que lleva por lema «Somos 47 millones», para divulgar los beneficios económicos, sociales e históricos de pertenecer a España y convencer a los catalanes de que «juntos es mejor».

La «Holanda del sur» o Albania

- La órbita independentista dibuja la independencia como la panacea. La Cataluña independiente se emparejaría a países como Suecia, Dinamarca u Holanda; su PIB per cápita se situaría por encima de la media europea, por delante de Alemania, Francia o el Reino Unido y obtendría unos beneficios de 13.617 millones que se podrían dedicar a incrementar los servicios públicos o bajar impuestos

- Pero la Cataluña de hoy no puede hacer gala de una situación económica boyante. Tiene 863.000 desempleados, –una tasa del 24 por ciento, según la última Encuesta de Población Activa–, mientras que en Holanda el paro se sitúa en el 7 por ciento. Además, Cataluña debería atender la paga de 1.634.443 pensionistas. Y aunque es cierto que recuperaría su parte proporcional en la contribución a la caja de la Seguridad Social, el problema es que los afiliados al sistema no llegan a los tres millones. «Ipso facto», Cataluña estaría lejos de ser la «Holanda del sur». El PIB de Holanda en 2012, rozó los 600.000 millones de euros (35.800 euros per cápita), cuando el de Cataluña es de 207.000 millones (27.682 euros per cápita).

«España nos roba»

- Cataluña, igual que la Comunidad de Madrid, son dos de las regiones que más tributos recaudan, pero no están en los primeros puestos a la hora de recibir recursos. Según las balanzas fiscales de la Generalitat este desajuste entre lo que aporta y lo que recibe del Estado causa un déficit de 16.500 millones de euros cada año. Cristóbal Montoro, se ha comprometido a publicar sus balanzas fiscales a finales de año, después de que Sánchez-Camacho le presentara una propuesta de financiación para corregir este desajuste.

- Una Cataluña independiente percibiría una mejora fiscal, pero también debería hacerse cargo de servicios que ahora cubre el Estado como parte de la seguridad, la defensa o la diplomacia. Además, podría tener problemas para financiarse –ahora tiene cerrado el grifo del préstamo y ha pedido 5.000 millones al fondo de liquidez–. Su deuda, que a finales de año superará los 56.000 millones, se financia al 12 por ciento, en cambio la rentabilidad del bono español a diez años es del 5,6 por ciento.

- Al mantra de «España nos roba», que han propagado los soberanistas con éxito, el PP responde «España nos compra». Con los 22.000 millones de euros que arroja en favor de Cataluña su balanza comercial con el resto de España alega que el superávit comercial con el resto de España es mayor que el déficit fiscal.

El coste del «derecho a decidir»

- En la página web «dretasaber.com», que han diseñado los populares para contraatacar los «engaños» propagandísticos de soberanismo alertan también de que el «derecho a decidir» se eleva a 64 millones de euros, es la suma de las subvenciones que han recibido desde 2011 las entidades firmantes del pacto nacional del «derecho a decidir». A esta cifra hay que sumar los 15 millones que cuesta organizar la consulta.

Presupuestos

- El Govern censura los últimos Presupuestos del Estado porque la inversión baja en toda España un 8 por ciento y en Cataluña, un 25 por ciento. Rajoy respondió que el Gobierno no maltrata a Cataluña que la inversión baja porque hay obras hechas como el AVE a la frontera francesa. Aún así, es el segundo territorio de España donde más se invierte en puertos y el tercero en ferrocarriles.