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Corazón Real

Don Juan Carlos, apartado de la vida pública desde el pasado mes de junio, ha encarnado este verano la figura del nexo de unión en la familia Real

Tiempo de lectura 4 min.

24 de agosto de 2019. 18:02h

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Fernando Rayón 25/8/2019

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Decía Sabino Fernández Campo que los borbones envejecían mal. También contaba el anterior Jefe de la Casa del Rey que, cuando dejaban el trono, los soberanos perdían su glamour y que este exilio resultaba a menudo difícil y complicado. Pues bien, desde que renunció al trono, don Juan Carlos, en junio de 2014, parece como si se le hubieran caído encima los treinta y ocho años y siete meses de reinado. Y no me refiero solo a su aspecto físico, o a sus achaques de salud que venían de lejos, sino a su presencia en la política nacional. Y es que, coincidiendo con el quinto aniversario de su abdicación, el pasado 2 de junio, no solo renunció a su presencia en la vida pública sino que prácticamente ha desaparecido también de las reuniones y actos privados familiares. Pero vayamos por partes.

La desaparición de don Juan Carlos de la vida pública no fue únicamente decisión del propio monarca. Todos estaban de acuerdo en que había que reforzar el papel de don Felipe –internamente y en el exterior- como nuevo Jefe del Estado. Lo que no esperaba el anterior soberano es que este paso atrás inicial se convirtiese en una desaparición que se prolongaría en el tiempo. Tan palmaria fue esta nueva situación que se vio obligado a protestar públicamente –a través de amigos, nunca en declaraciones- de su ausencia en actos tan notables como el cincuenta aniversario de las primeras elecciones democráticas. Aquella campanada real fue tan notable que en Zarzuela tuvieron que recular y buscar sitio a la anterior pareja real en el Congreso, escoltados por padres de la Carta Magna y ex presidentes del Gobierno, para celebrar el cincuenta aniversario de la Constitución. Pero el mal ya estaba hecho. Y don Juan Carlos, como luego dejó escrito en carta a su hijo, empezó a meditar una retirada aun mayor de lo que había sido su renuncia al trono. Y se marcó una fecha: el 5 de enero de 2018, coincidiendo con su 80 cumpleaños. Luego habría de retrasar el anuncio de su retirada de la vida pública. Los acontecimientos políticos lo aconsejaban. Pero no hubo marcha atrás en la decisión: más valía quedar definitivamente fuera del protocolo, que no seguir marginado y ausente de la agenda de Zarzuela. Y así fue. Quedaban los actos y reuniones familiares. Y en ellos se propuso ser más activo.

Este verano, por hacer ya referencia a las últimas semanas, el 12 de julio, don Juan Carlos y Doña Sofía, con la Infanta Elena, participaron en un homenaje en honor a la Armada Española en el Real Club Náutico de Sanxenxo. Sorprendió esta aparición familiar que se repetiría el 26 de julio en Mallorca cuando acudieron –ya sin la infanta- a visitar la escuela de tenis de Rafael Nadal en Manacor. Luego comieron con el tenista y su novia en el restaurante Sa Punta de Son Serverá. Durante su estancia en Marivent estuvieron acompañados por sus nietos, Irene y Miguel Urdangarín y Victoria y Felipe Marichalar. Don Juan Carlos no había vuelto a pisar el palacio desde su abdicación.

Pero la estancia en Mallorca no se prolongaría mucho más del fin de semana. Antes de que don Felipe y doña Letizia llegaran, se marchó a Hanko (Finlandia) con la

infanta Elena donde compitió, en la división de clásicos, en el Campeonato del Mundo de vela en la clase de 6 metros. Durante la semana que duraron las regatas, don Juan Carlos y su hija se hospedaron en una villa privada junto con el resto de la tripulación: Iñaki Castañer, Alberto Viejo, Roi Álvarez, Pedro Campos, y el canadiense Roos McDonald.

Concluidas las regatas, don Juan Carlos, ya sin la Infanta, se fue a la República Dominicana. En la urbanización Casa de Campo pasó diez días en casa de su amigo Pepe Fanjul, el rey del azúcar, una de las mayores fortunas de Latinoamérica. Y allí ha permanecido hasta su regreso a La Zarzuela para prepararse para su operación.

El periplo veraniego, similar al de otros años –regatas y amigos- ha mostrado sin embargo, una mayor dependencia familiar. Don Juan Carlos, que ya ha cumplido 81 años ha vuelto a aparecer con más frecuencia, no solo al lado de su esposa doña Sofía, sino también de sus hijas las infantas. No solo vimos a doña Cristina en el 80 cumpleaños del Rey y de su madre, sino que volvió a reunirse con sus padres en Alemania para presenciar un partido de balonmano del mayor de sus hijos. Don Juan Carlos no solo está muy pendiente de sus nietos Urdangarín sino que se ha hecho cargo del coste de sus colegios en Inglaterra y Francia. Su familia también está cada vez más pendiente de él. ¿Las circunstancias? Quizá su nueva vida.

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