Ceuta

Denuncia por la violencia del asalto a la valla de Ceuta

Exige identificar a los inmigrantes más violentos y les acusa de pertenencia a banda organizada

Imagen de archivo de un asalto masivo en la valla fronteriza de Ceuta / Efe
Imagen de archivo de un asalto masivo en la valla fronteriza de Ceuta / Efelarazon

Exige identificar a los inmigrantes más violentos y les acusa de pertenencia a banda organizada.

La letrada Nuria Gutiérrez de Madariaga ha presentado en los juzgados de Ceuta un escrito para ejercer la acusación particular contra los individuos que el jueves de la semana pasada asaltaron violentamente el vallado fronterizo con Marruecos e hirieron a una veintena de guardias civiles. Para ello, ha presentado una denuncia contra los autores materiales del asalto por los siguientes delitos: utilización de objetos peligrosos, objetos contundentes y líquidos inflamables; lesiones, cuya gravedad aún está por determinar pero con claro «animus laedendi» (ánimo de lesionar), aunque queda por determinar si existió «animus necandi» (ánimo de matar); desordenes públicos y peligro para la integridad física de los atacados. Además, la abogada agrega que «aparece como circunstancia agravante la pertenencia a banda organizada». De esta forma, pide el ingreso en prisión los más violentos.

La letrada describe así los hechos ya conocidos: el 26 de julio del año 2018, en un «ataque previamente planeado y con especial alevosía» –con la preparación anticipada de objetos e instrumentos peligrosos como hierros, cizallas, lanzallamas en spray, piedras y botes con cal viva y heces, todo ello perfectamente organizado– «unos 600 africanos asaltaron la valla fronteriza de Ceuta con el objetivo de entrar ilegalmente en la ciudad autónoma». Los asaltantes «conocían perfectamente» el escaso número de efectivos a quienes iban a atacar», así como la escasez material y medios de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y «la prohibición de defender la frontera con material antidisturbios o incluso fuego real, como en otros países». Y es que, «sabían de la imposibilidad de los guardias para repeler un ataque masivo de enorme violencia, sin más instrumentos que los cicateramente determinados por el Estado y sus propios cuerpos como escudo, su valor y su honor como principal divisa y su resignada resistencia y el cumplimiento de su deber hasta extremos agónicos contra unos atacantes que les superaban ampliamente en número», añade.

Destaca, además, «que no se produjo ninguna detención y que las imágenes de los presuntos delincuentes gritando alegremente tras haber perpetrado un gran número de delitos, esa impunidad y esa falta de la obligación de perseguir los delitos y detener a los culpables» ha provocado «alarma social en la población y una sensación de total indefensión», pero sobre todo «la sensación de riesgo de la fractura del Estado de Derecho y de la falta de aplicación de las leyes».

Por ello, confía en que su denuncia se vea reflejada en la incoación de unas Diligencias Previas y una minuciosa instrucción con la relevante participación del Ministerio Fiscal. Asimismo, solicita la identificación de todos los participantes en el ataque, que se analicen las cámaras de seguridad para tratar de determinar la participación de «los más violentos, que se acuse a todos ellos de pertenencia banda organizada y desordenes públicos por haber actuado alevosamente y de común acuerdo con exhaustivos preparativos para infligir el máximo daño posible aprovechando la dificultad para defenderse de nuestros guardias y que se celebre la comparecencia y se pida para ellos prisión incondicional y sin fianza».