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El empresario que denunció a Fabra se retracta y dice que fue un «calentón»

Desamparados Fernández, Monserrat Vives Plaja, Carlos Fabra y Vicente Vilar Ibáñez
Desamparados Fernández, Monserrat Vives Plaja, Carlos Fabra y Vicente Vilar Ibáñezlarazon

El empresario Vicente Vilar que en su día denunció al ex presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, y afirmó haberle dado 25 millones de pesetas para pagar su intermediación en la consecución de licencias de productos fitosanitarios, se desdijo ayer y reconoció que formuló dicha acusación «en un calentón, en un cabreo». Ante la mirada atónita de toda la Sala de la Sección Primera de la Audiencia de Castellón, Vilar explicó que mandó un mensaje al móvil de Fabra y le dijo «Carlos tú vas a por mí y yo voy a ir a por ti» y aclaró que «se lo dije, pero no es verdad, es el cabreo que yo tengo con él».

Y fue más allá: «Todo lo que dije ahí no sé si dice alguna verdad, porque es el cabreo porque se pone al lado de mi mujer cuando ella dice que la he violado. Y hemos sido amigos y nos hemos ido de juerga juntos, y no fue siquiera para preguntarme qué ha pasado». Vilar se extendió en sus explicaciones, llegó incluso a divagar y fue reconvenido por su señoría en numerosas ocasiones para que «contestara sólo a lo que se le pregunta», y reconoció que «si me lo preguntan hace nueve años, lo digo, pero ahora, después de diez años no voy a meter a Carlos (Fabra) en un lío que no se merece».

A la que sí acusó fue a la mujer de Carlos Fabra: «Mi ex mujer le dio 30 millones de pesetas». La abogada de la esposa de Fabra preguntó que por qué había dicho anteriormente que eran 25 millones, y Vilar afirmó, ante la mirada incrédula de la Sala, que «en otra ocasión le dio 25 millones de pesetas más». Vilar atribuyó todas las culpas a su ex mujer, la cual le denunció en su día por violación, secuestro y agresión, motivo por el cual el empresario cumple pena de prisión.

«Todo el dinero negro lo manejaba mi mujer, y el día que se obtuvo la licencia para comercializar un producto fitosanitario nuestro, vino la mujer de Fabra en un coche destartalado y mi mujer le entregó treinta millones de pesetas que estaban en un maletín negro. Se lo dio en el comedor de mi casa, delante de mí. No sé para qué eran, supongo que como un agradecimiento, auque la licencia para fabricar el producto me la dieron por un informe positivo de la Generalitat Valenciana, no por la intermediación de Carlos Fabra».