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El Gobierno recurre al TC la moción del Parlament que reafirma el 9-N

Intenta desvincular la vía judicial de la política a 72 horas de la reunión de Sánchez con Torra

  • El portavoz el PP en el Congreso, Rafael Hernando / Foto: Efe
    El portavoz el PP en el Congreso, Rafael Hernando / Foto: Efe

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07 de julio de 2018. 03:32h

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Ainhoa Martínez Madrid. 6/7/2018

A 72 horas de la celebración de la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra en La Moncloa, el Gobierno ha dado un golpe de timón a su estrategia de perfil bajo para evitar perjudicar la «operación distensión» con Cataluña. Después de días ignorando las reiteradas provocaciones de la Generalitat, el Ejecutivo puso ayer pie en pared ante la última afrenta de los independentistas, anunciando que recurrirá ante el Tribunal Constitucional (TC) la moción aprobada el jueves en el Parlament catalán para recuperar los «objetivos políticos» que se buscaban el 9-N. El texto, aprobado con los 68 votos de JxCat, ERC y la CUP, y que contaba con la advertencia de inconstitucionalidad por parte de los letrados de la Cámara, «reitera los objetivos políticos que contiene la Resolución 1/XI, del 9 de noviembre, sobre el inicio del proceso político en Cataluña como consencuencia de los resultados electorales del 27 de septiembre de 2015, legitimados por los resultados del referéndum del 1 de octubre y de las elecciones del 21 de diciembre».

Moncloa ha pedido ya el informe preceptivo al Consejo de Estado y cursará el recurso cuando cuente con el aval positivo de dicho órgano consultivo. Esta decisión rompe con la actitud pasiva mantenida hasta ahora por el Gobierno para evitar agraviar a Torra en vísperas de su encuentro con Sánchez y se produce, además, después de que la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, anunciara esta semana la intención del Ejecutivo de revisar y reducir los conflictos pendientes de las autonomías con el TC. La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, defendió ayer que el recurso se presenta «en defensa de la Constitución y del Estatut de Cataluña» y trató de desvincular esta vía, la judicial, de la vía política que se quiere «transitar» en la cita del lunes con el president de la Generalitat. «El Gobierno actúa con firmeza y proporcionalidad, pero con la determinación de seguir transitando el cauce político. Esperamos reciprocidad, es una oportunidad extraordinaria», aseguró. En la comparecencia posterior al Consejo de Ministros, Celaá reconoció las «grandes esperanzas» con las que Moncloa encara esta cita, una reunión que esperan «salga muy bien».

Para ello, Sánchez llevará «una cartera llena de asuntos muy importantes para los catalanes», tales como la reducción de la deuda, ampliar las inversiones o incrementar las transferencias, que se valorarán y pondrán en marcha a través de la comisión bilateral que prevé el Estatuto y que quieren reactivar. El Gobierno afronta con «fuerza, ilusión y firmeza» la reunión y esperan «reciprocidad» por parte de la Generalitat para explorar un cauce no «ensayado» hasta ahora, el de la política. Interpelada sobre la intención de Torra de poner sobre la mesa el referéndum, Celaá señaló que «el derecho de autodeterminación no existe» y que éste solo se aplica en el ámbito internacional a «pueblos colonizados o vejados». «Esto no tiene recorrido». Ante la disposición del Govern a repetir la reunión con Moncloa por segunda vez en septiembre, la portavoz gubernamental quiso imprimir cautela a estas intenciones y señaló que, aunque puede «haber segundas y terceras reuniones, lo principal es que la primera salga bien y se entre en materia política». Una advertencia ante la anticipación, también por parte de la Generalitat, de que no aspiran a llegar a ningún acuerdo político en este primer encuentro. «Sánchez escuchará, analizará y actuará», zanjó la portavoz. Además de «reciprocidad y poner de su parte», el Ejecutivo espera «inteligencia política» de su interlocutor para que la reunión sea «fructífera» y se puedan alumbrar resultados positivos, pensando en lo que de verdad les importa a los catalanes. El golpe sobre la mesa del Ejecutivo, mostrando la «firmeza del Estado» ante las provocaciones de Torra supone un claro giro respecto al guión marcado por Moncloa en los últimos días. El Gobierno ha hecho equilibrios, ignorando los desplantes de la Generalitat, para evitar comprometer el diálogo o enrarecer de algún modo el ambiente. Esta estrategia quedó de manifiesto esta semana cuando varios integrantes del Ejecutivo se mostraron dispuestos a «hablar de todo» en la reunión entre Torra y Sánchez, en alusión al referéndum que exigían tratar los soberanistas. Solo el ministro de Exteriores, Josep Borrell, se desmarcó de estas directrices con un apoyo cerrado al embajador Morenés, suscribiendo sus palabras frente al president catalán e instando al cuerpo diplomático en otros países a responder de igual modo contra los ataques de este tipo. Fuentes de Moncloa reconocían a este diario que se habían hecho verdaderos esfuerzos de contención, «llevamos días mordiéndonos la lengua», que se han visto dilapidados ante la última afrenta soberanista contra la legalidad.

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