El Rey impone a Suárez el Collar de la Orden de Carlos III

El Rey ha impuesto, a título póstumo, el Collar de la Real Orden de Carlos III al expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, sobre el féretro donde reposan sus restos, en la capilla ardiente instalada en el Congreso de los Diputados.

Don Juan Carlos, que llegó a las 10.30 horas al Palacio de la Cortes junto a la Reina, se ha acercado sin su bastón al féretro desde el asiento que ocupaba en el Salón de Pasos Perdidos y ha depositado esta distinción, la máxima que se concede a propuesta del Gobierno, sobre un cojín, junto a otro donde se exhibe el Collar de la Orden del Toisón de Oro, que en su día le concedió el Monarca.

Con una leve inclinación de cabeza ha vuelto a mostrar su respeto a la figura del primer presidente de la Democracia y se ha dirigido a sus familiares para darles el pésame, para momentos después abandonar el Palacio de la Cortes junto a doña Sofía.

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la concesión al expresidente del Gobierno Adolfo Suárez del Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

El Gobierno ha aprobado esta distinción a título póstumo en una breve reunión que ha mantenido en el Congreso poco antes de la llegada a la Cámara del féretro con los restos mortales del exjefe del Ejecutivo.

Rajoy y sus ministros, vestidos todos de luto, se han reunido con carácter extraordinario para decidir la concesión del Collar, que se trata de la máxima distinción honorífica de las órdenes civiles españolas.
Los ministros han ido llegando al edificio de la Carrera de San Jerónimo desde las 08.45 horas y Rajoy lo ha hecho poco antes de las 09.30 horas después de suspender el viaje que tenía previsto realizar hoy a La Haya para participar en la III cumbre sobre Seguridad Nuclear.

La distinción que aprobará hoy el Gobierno será impuesta a título póstumo por el Rey sobre el féretro con los restos mortales de Suárez, después de que quede instalada la capilla ardiente en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara Baja.

Establecida por el Rey Carlos III en 1771, es la primera y más alta condecoración civil que se otorga en España. Su grado más alto, el Collar, está reservado a los miembros de la Familia Real Española, los Jefes de Estado y de Gobierno y los ciudadanos que hayan tenido durante al menos tres años la Gran Cruz, el segundo grado de la condecoración.

Se trata de la misma condecoración que se le impuso a título póstumo al primer presidente de la democracia que falleció, Leopoldo Calvo Sotelo, en 2008. También la recibieron el que fuera presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy (2009); los Reyes Harald de Noruega, Abdalá de Jordania y Mohamed VI de Marruecos, el que fuera presidente portugués, Jorge Sampaio, y otros jefes de Estado, entre otros el propio Rey Juan Carlos desde 1962, cuando aún era Infante de España.