El tribunal da por acreditada la «caja B», aún pendiente de juicio

La Sala afirma que lo hace para «precisar el contexto», pero para Hurtado «no era necesario».

La Sala afirma que lo hace para «precisar el contexto», pero para Hurtado «no era necesario».

Aunque en el juicio por la primera época de la «trama Gürtel» no estaba sobre la mesa la supuesta financiación irregular del PP –que será objeto de un futuro proceso, todavía sin fechas, en la causa de los «papeles de Bárcenas»–, el tribunal da por acreditada en la sentencia la existencia de una «caja B» en el PP al menos desde 1989. Una valoración de la que discrepa el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, en su voto particular, que recuerda a sus compañeros que esa cuestión estaba extramuros del proceso. Un tira y afloja que ya se vivió durante la vista oral, cuando pese a las reiteradas protestas de las defensas (sobre todo la de Luis Bárcenas), el tribunal permitió recurrentemente testimonios sobre esa contabilidad opaca ahora acreditada como hecho probado en el fallo, un hecho que sin duda las acusaciones harán valer en el juicio sobre la financiación irregular del PP que se celebrará en la Audiencia Nacional en los próximos meses.

En la sentencia, el tribunal sostiene que parte de las comisiones cobradas ilegalmente por la trama corrupta de Francisco Correa «fueron a parar como donaciones finalistas a la llamada “caja B” del partido, consistente “en una estructura financiera y contable paralela a la oficial existente al menos desde el año 1989, cuyas partidas se anotaban informalmente, en ocasiones en simples hojas manuscritas como las correspondientes al acusado Bárcenas, en las que se hacían constar ingresos y gastos del partido o en otros casos cantidades entregadas a personas miembros relevantes del partido». Eso sí, los magistrados, conscientes de que este hecho es objeto de otro procedimiento, puntualizan que «estos últimos aspectos que se describen lo son únicamente para precisar el contexto en el que se imbrican los hechos objeto de este enjuiciamiento, pero quedando fuera de su ámbito de conocimiento».

Para el presidente del tribunal, esa salvedad no es suficiente. En su voto particular, Hurtado asegura que esas valoraciones son improcedentes dada la condición del PP de partícipe a título lucrativo, por lo que «hay que partir de su total ausencia de participación en los hechos delictivos y su desconocimiento de los mismos». El magistrado insiste en que la necesidad de acreditar la existencia de una contabilidad paralela controlada por Bárcenas para apuntalar el delito de apropiación indebida del ex tesorero (que se apropió de 300.000 euros de esa «caja B») no justifica que sus compañeros sitúen al PP en una situación de «corrupción institucional» cuando a la formación «no se le ha enjuiciado por actividad delictiva alguna».

«Con esos pasajes se le está haciendo ese reproche –se queja el presidente de la Sala– que nada aporta respecto de la posición que ha ocupado en esta causa ni de cara a la responsabilidad que se le exige». «Si la propia mayoría está diciendo», añade en su voto particular, «que introduce ciertos aspectos “únicamente para precisar el contexto en el que se imbrican los hechos, pero quedando fuera de su conocimiento” mejor hubiera sido que no dijera nada y, en su lugar, no haber incluido un párrafo que reconoce que queda fuera de su conocimiento, máxime cuando la mención que se hace para salvar esa, en mi opinión, indebida referencia al contexto tampoco era necesaria». Si de contextualizar aspectos se trata, añade Hurtado, «estos quedan lo suficientemente perfilados» en los prolijos hechos probados y en la valoración que de la prueba hace el tribunal.

Bárcenas se apropió de fondos

Pero no es esa la única referencia que se hace en la sentencia a esa contabilidad en negro. La Sala da también por acreditado que Bárcenas se apropió de fondos del PP, «que ocultó a través de un entramado financiero en Suiza» y luego afloró «mediante la simulación de distintas operaciones comerciales». Su esposa, Rosalía Iglesias, «en connivencia con él se valió del mismo procedimiento para ocultar sus propias rentas y las de su esposo».

Entre los años 2001 y 2003, «aprovechándose de la opacidad que ofrecía esa doble estructura contable del partido, detrajo de la “caja B” 150.050,61 euros» que ingresó en una cuenta del Dresdner Bank de Zurich (Suiza). Posteriormente, en 2005, sustrajo otros 149.600 euros que, de acuerdo con su mujer, destinó a la compra de acciones de Libertad Digital. Unos títulos de los que Rosalía Iglesias se desprendió en marzo de ese año, vendiéndolos a Francisco Yáñez, por 149.600 euros. Pero ese montante no se reintegra a las arcas del PP, sino que el matrimonio «se queda con ellos», ingresándolos en dos veces en una cuenta de Caja Madrid. Finalmente, apuntan los magistrados, sirvieron para realizar parte del pago de un inmueble en Baqueira.

En la sentencia del «caso Gürtel» se explica que la esposa de Luis Bárcenas, de acuerdo con su marido, «con el fin de dotar a esa cantidad de una apariencia lícita, consignó mendazmente en su declaración individual del IRPF de 2005 los 149.600 euros detraídos de la “caja B” como rentas generadas».