Junqueras e Iglesias preparan un encuentro para allanar el acuerdo de Presupuestos

Los contactos comenzaron cuando el catalán aún estaba en Estremera y no se han interrumpido.

Los contactos comenzaron cuando el catalán aún estaba en Estremera y no se han interrumpido.

Una vez suscrito el acuerdo presupuestario entre el Gobierno y Podemos, las miradas en Moncloa están dirigidas hacia los partidos independentistas catalanes y los nacionalistas vascos. Con el calendario en una mano y la calculadora en la otra, el equipo de Sánchez trabaja con la perspectiva de que la fumata blanca es factible, fundamentalmente por dos razones: ni las fechas ahogan a día de hoy ni hay una única suma que permita alumbrar las cuentas. Será suficiente el «sí» de 170 diputados y no la mayoría absoluta. Un escenario que pasaría, por ejemplo, por los apoyos de ERC y del PNV, siempre que vengan sumados a la abstención del PDeCAT.

En la búsqueda de esos votos, el Gobierno contará con la colaboración de Podemos. Desde el partido de Iglesias recuerdan su papel decisivo en la recolección de los apoyos que posibilitaron el triunfo de la moción de censura contra Rajoy y su disposición a desplegar de nuevo estas dotes negociadoras. «Vamos a seguir haciendo lo mismo, moviendo todo lo que haya que mover», reconocen en el partido morado. Mantendrán conversaciones y reuniones si así se convierten en realidad las medidas pactadas entre ellos y Moncloa. Desde el entorno de Iglesias, sin embargo, subrayan que aún es pronto para hablar de posibles encuentros entre el secretario general de Podemos y los líderes de los partidos catalanes que Sánchez aún debe convencer: Quim Torra, presidente de la Generalitat, y Oriol Junqueras, dirigente de ERC, actualmente en prisión provisional.

Desde el entorno de Torra reconocen que, actualmente, no tienen prevista una próxima reunión con Iglesias para abordar la posición de los ocho diputados del PDeCAT en Madrid. Fuentes próximas a Junqueras detallan a LA RAZÓN que el ex vicepresidente catalán sí está abierto a una cita de estas características con Iglesias y que, además, ambas partes trabajan en ella desde hace meses. De momento, eso sí, «no hay nada agendado». Esas fuentes precisan que los contactos para que esa entrevista se convierta en realidad arrancaron cuando Junqueras todavía se encontraba encarcelado en la prisión de Estremera. Desde entonces, los contactos no se han interrumpido.

La vía Junqueras-Iglesias, especialmente si cristaliza en un encuentro en las próximas semanas, podría convertirse en la clave para allanar el camino de los Presupuestos en el Congreso. Son conscientes en Podemos de que sus argumentos para «seducir» a ERC son poderosos: sería difícilmente defendible que un partido de izquierdas como el de Junqueras vote en contra de, por ejemplo, subir el Salario Mínimo a 900 euros; los alcaldes del partido secesionista no verían con buenos ojos rechazar unas cuentas que les dan herramientas en materia de vivienda y financiación, máxime en un año electoral; y a ello se suman las inversiones que en estos momentos se están negociando en las comisiones bilaterales. «Esos apoyos acabarán llegando», concluyen confiados en Podemos.

De puertas hacia fuera, PDeCAT y Esquerra han recrudecido su discurso tras conocerse que la Fiscalía mantendrá el delito de rebelión a los líderes del procés y que podría pedir la pena más alta para Junqueras. Ayer mismo, el vicepresidente del Govern y nuevo hombre fuerte de ERC, Pere Aragonès, descartó pactar las cuentas con Sánchez «si sigue la línea represiva de Mariano Rajoy» y volvió a exigir al PSOE movimientos claros e inmediatos sobre los dirigentes independentistas encarcelados. Es decir, que el Gobierno inste a la Fiscalía a retirar las acusaciones.

El PDeCAT se mantiene en la misma senda y reafirma públicamente su rechazo a pactar los presupuestos si no hay «avances claros» en la autodeterminación y los presos. No obstante, desde el partido neoconvergente han matizado algunas afirmaciones en los últimos días a pesar de mantener la puerta cerrada al PSOE: por ejemplo, el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, se ha mostrado favorable a consultar sobre el autogobierno –como quiere Sánchez– si también se incluye una pregunta sobre la independencia; y ayer Carles Campuzano, diputado en el Congreso y uno de los dirigentes del sector más moderado del partido, dijo que no se trata de pedir que Sánchez influya en la Fiscalía, sino de que use su margen de actuación. «Sin esa situación de injusticia estaríamos en condiciones de entrar en una negociación a fondo del presupuesto. Si no, se nos hace difícil», resumió Campuzano, que admitió que hay “partidas interesantes” en las cuentas».

A pesar de este rechazo público a los presupuestos y más allá de la política de gestos y declaraciones grandilocuentes, ni en el PDeCAT ni en Esquerra quieren quedar enmarcados en el mismo bloque que PP y Ciudadanos de cara a una votación contraria en el Congreso, y más si el PNV acaba postulándose a favor. También pesan los 2.200 millones que incluyen las cuentas para Cataluña y los avances en las negociaciones bilaterales entre la Generalitat y el Gobierno.

El tercer foco en discordia son los presupuestos de la propia Generalitat, que el independentismo necesita amarrar como sea ahora que ha perdido su mayoría en el Parlament. En este sentido, Junts per Catalunya y Esquerra miran directamente a los «comunes» de Ada Colau, mientras la alcaldesa propone un pacto global a tres bandas para acordar las cuentas en La Moncloa, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. Que el PSC no presentara una enmienda a la totalidad de las cuentas de Torra y que ERC y el PDeCAT no votaran a favor de las enmiendas a la totalidad de PP o Cs serían dos guiños mutuos que podrían facilitar contactos posteriores.