Política

JxSí habla de resistencia mientras ya se prepara para las elecciones

Junqueras afirma que no renunciarán nunca a las urnas «para revalidar la República».

El presidente de ERC, Oriol Junqueras
El presidente de ERC, Oriol Junqueras

Junqueras afirma que no renunciarán nunca a las urnas «para revalidar la República».

«En los próximos días, tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender», dijo ayer Oriol Junqueras en El Punt Avui, en un artículo que firmaba como vicepresidente del Gobierno de Cataluña. Muchos han interpretado estas palabras de Junqueras, presidente de ERC, como el primer paso para aceptar las elecciones del 21 de diciembre. El líder republicano añadió en su largo artículo otros análisis que apuntan en esta línea: «Habrá momentos de dudas, incertidumbres o contradicciones entre lo que queremos y el camino que escogemos para llegar». Para acabar afirmando: «Sin renunciar nunca a las urnas para revalidar la República».

Junqueras ha sido mucho más explícito que Puigdemont y aporta algo de luz a cuál será el camino que coja el independentismo. ¿Habrá desobediencia? Sí, sin duda. Los consellers se van a presentar esta mañana a las 8:00 horas en sus despachos, no reconociendo su cese y acogiéndose al mandato del Parlament disuelto. Lo harán porque «saben que nos los sacarán de sus despachos», según apuntan en sus entornos. Llegarán sin escolta y sabiendo que las comisarías de los Mossos, acatando la ley, han retirado el retrato del ex presidente Puigdemont, todo un golpe al imaginario independentista. Tampoco tendrán problemas para llegar a su destino porque la huelga convocada por el sindicato CSC –amparada por un decreto de servicios mínimos de la ex consellera de Trabajo– ha sido desconvocada.

«El Govern fijará las líneas a seguir», apuntan fuentes cercanas a Puigdemont, que no saben asegurar si estas líneas se marcarán tras una reunión de lo que fue el Consell Executiu hasta el pasado viernes. También los partidos mantendrán reuniones de sus ejecutivas a lo largo de esta mañana –en el PDeCAT no pueden confirmar que Puigdemont asista– manteniéndose a la espera de las «consignas» que lleguen desde el Palau de la Generalitat. Fuentes oficiales de ERC afirman que hasta hoy no van a abrir la boca, como tampoco lo ha hecho Gabriel Rufián, activista inmisericorde en las redes que este fin de semana se ha situado en fuera de juego.

El mundo independentista ha pasado un fin de semana noqueado. El mensaje de Puigdemont del sábado todavía los sumió más en el desconsuelo y ya nadie descarta «presentarse a las elecciones», aunque las haya convocado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Junqueras ya se ha movido en esta línea.

También lo ha hecho la CUP que, contra todo pronóstico, no ha descartado presentarse a las elecciones autonómicas. El único que mantiene un discreto silencio al respecto es el PDeCAT, aunque en el partido «está todo muy repartido, como en la lotería», dicen desde el entorno de la dirección para dibujar un escenario en el que hay partidarios de diferentes opciones, esperando con interés conocer la posición del ex presidente Artur Mas, quien ha recuperado protagonismo durante las últimas semanas.

Nada está decidido, pero desde el pasado viernes por la noche, la opción de boicot a las elecciones ha perdido muchos enteros. A «contra cor» (hacer algo en contra de lo que dicta tu corazón) pueden aceptar la convocatoria del 21-D, aunque pueden vestirla de elecciones «constituyentes», como deja entender el propio Junqueras.

Mientras se toma una decisión por parte del Ejecutivo, los partidos mueven sus piezas. ERC no quiere reeditar Junts pel Sí, pero seguramente abrirá sus listas a independientes y a otras fuerzas. Demòcrates, la escisión independentista de Unió Democràtica dirigida por Antoni Castellà, busca refugió bajo el paraguas de los republicanos, porque con el PDeCAT poco tienen que hacer. Jordi Cuixart, el presidente de Òmnium preso en Soto del Real, podría incorporarse a las listas republicanas y tras los elogios de Junqueras a Albano Dante Fachín, no es descartable que los restos de Podem se integren en esta lista, porque no tendrán cabida en el mundo de Ada Colau, que este fin de semana se ha quedado muda.

Sin embargo, articulistas cercanos a Puigdemont y Junqueras apuestan por una «candidatura del 1-O», que junte a ambos partidos con independientes. El PDeCAT no lo descarta, pero está convencido de que ERC no está ni mucho menos por la labor. De hecho, en la antigua Convergència no se descarta un fichaje como el de Jordi Sánchez, presidente de la ANC en la cárcel.

En el PDeCAT, sin embargo, el principal tema de debate que hay sobre la mesa es quién liderará la lista. Se da por hecho que Carles Puigdemont se retirará y se piensan en otros nombres, como Josep Rull o Neus Munté, aunque Santi Vila sigue siendo una opción a tener en cuenta para atraer a votantes nacionalistas que se han descolgado del independentismo.

En este estado de shock del independentismo, también se encuentran la ANC y Òmnium poniendo en evidencia que el «procés» que han capitaneado ha muerto. Ahora se abre un nuevo capítulo de una nueva temporada esta interminable serie que empezó en 2012.