La pregunta a las bases de Podemos será "directa y unívoca"

Como si de una partida de ajedrez se tratase, Pablo Iglesias movió ayer ficha para tratar de persuadir a Pedro Sánchez y al PSOE en torno a la conveniencia de pactar un Gobierno de coalición de cara a la sesión de investidura que arrancará el 22 de julio. La oferta del secretario general de Podemos incluye, por primera vez, su disposición a abandonar la exigencia de que miembros del partido morado entren a formar parte del Consejo de Ministros. Aunque para ello, eso sí, Iglesias propone a Sánchez que lleve al pleno de julio un acuerdo programático cerrado y la propuesta de una coalición PSOE-Podemos. Si no obtiene el apoyo de la Cámara Baja, los de Iglesias se replantearán su posición y, entonces sí, estarán dispuestos a dar un paso atrás y a avalar un Ejecutivo socialista en solitario. Esta propuesta de Podemos se basa en el convencimiento existente en el partido morado de que la propuesta de una coalición entre PSOE y Podemos saldría adelante, al contar con el visto bueno de PNV, Compromís, ERC y Bildu, apoyos que garantizarían de sobra la investidura.

La negativa del PSOE a estudiar esta propuesta devuelve, sin embargo, la partida a la casilla del bloqueo. Sánchez no cuenta con los apoyos suficientes y lo que propone a Podemos es –o así al menos lo perciben en la dirección de esta formación– un desafío poco responsable, ya que los sitúa ante la disyuntiva de apoyar o no a un presidente que ni siquiera ha querido iniciar una negociación formal con ellos. Y la elección a estas alturas, según la estrategia impulsada desde Moncloa, es entre ese apoyo gratuito a Sánchez o nuevas elecciones.

En este escenario, la postura de Podemos sigue siendo la de mantener su mano tendida al PSOE para diseñar un acuerdo programático sobre la base del pacto presupuestario que firmaron Sánchez e Iglesias en octubre de 2018 y la creación de Ejecutivo compartido liderado por el PSOE, pero en el que Podemos esté representado en la proporción que reflejaron las elecciones del 28-A. En ello insistirá Iglesias ante Sánchez en el encuentro que volverán a mantener en los próximos días. De momento, ayer el PSOE no había comunicado directamente a Podemos una respuesta a su última propuesta –la de testar el apoyo que tiene en el Congreso la fórmula de la coalición– ni se había producido la llamada de Moncloa para fijar la nueva reunión.

En el caso de que las posturas no se acerquen en las tres semanas que restan hasta la votación del día 23, Podemos desplegará la hoja de ruta prevista: preguntar, a través de una consulta, a los más de 500.000 inscritos que tiene el partido morado para saber su opinión sobre si los 42 diputados del grupo de Unidas Podemos deben apoyar a un Ejecutivo monocolor de Sánchez o no. Esa consulta, tal y como LA RAZÓN informó este lunes, se desarrollará en los días previos al lunes 22, con el objetivo de intentar apurar los plazos y «dar tiempo a las negociaciones». Desde Podemos aclaran que la pregunta que se lanzará a los inscritos será directa y unívoca. En el precedente más parecido a esta situación, tras el acuerdo alcanzado por el PSOE y Cs en 2016, Podemos realizó dos preguntas a sus inscritos: «¿Quieres un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?» y «¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio de Podemos-En Comú Podem-En Marea?».