Los daños en El Pilar de Zaragoza no han afectado al patrimonio artístico

El miércoles estaba previsto el funeral por el ex alcalde de Zaragoza, José Atarés, que iba reunir a 150 autoridades públicas aragonesas en el interior del templo.

La explosión de un artefacto en la Basílica del Pilar este miércoles ha causado desperfectos en varios bancos, pero no está dañada la estructura del templo. Un grupo de periodistas ha podido acceder a última hora de esta tarde a la Basílica, donde han resultado dañados varios bancos, principalmente a seis, uno de ellos destrozado por completo y otro agujereado por la explosión. En el interior se detecta un intenso olor a humo.

En este sentido, el arzobispo de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña, ha asegurado que "no ha habido que lamentar desperfectos en el patrimonio histórico artístico". En rueda de prensa, Ureña ha recordado que en la basílica hay pinturas de Francisco de Goya, además de tener un importante órgano y un destacado retablo de alabastro en el altar mayor, realizado por Damián Forment.

El arzobispo ha agregado que "lo más grande es que no ha habido víctimas de ninguna clase"y "estamos contentos y felices de que la Virgen haya puesto su mano porque, aunque el artefacto no era de gran calibre, podría haber herido a alguien".

En este sentido, ha comentado que había gente por los pasillos laterales de la nave central, donde ha tenido lugar la detonación, concretamente, "en la vía sacra, a unos cuantos metros del coro", donde "han saltado por los aires un par de bancos".

"Lamentamos que estas cosas ocurran"y "da la sensación de que es algo realizado por personas, a las que, como decimos en lenguaje coloquial, les falta un tornillo"y no una acción en la que "esté implicada alguna organización terrorista, no da ese aspecto".

En las puertas de la Basílica se ha congregado un buen número de curiosos, ciudadanos que deseaban entrar en el Pilar, si bien únicamente se ha dado paso a los medios de comunicación. Los zaragozanos permanecen tranquilos en la Plaza a la espera de novedades, si bien la Basílica abrirá este jueves, día 3, con normalidad.

La Policía está investigando si la explosión puede tener relación con el funeral que se celebra mañana miércoles en la Basílica por el que fue alcalde de Zaragoza entre 2000 y 2003 y senador del PP, José Atarés, quien falleció el pasado jueves y que estaba previsto que acogiera en el interior del templo a alrededor de 150 autoridades aragonesas, así como miembros del PP nacional.

Retirado el cordón policial

Esta tarde se ha retirado por completo el cordón policial que rodeaba la Plaza del Pilar después de que a las 13.45 horas haya explosionado un artefacto en el interior de la Basílica, dañando los bancos situados en la Vía Sacra del Altar Mayor, en el pasillo central. Como consecuencia de la deflagración, una persona ha resultado afectada en el tímpano debido a la onda expansiva.

La Policía ha permanecido durante más de cuatro horas y media en el interior del templo analizando todas las circunstancias de los hechos sin descartar ninguna línea de investigación. Agentes de la especialidad TEDAX-NRBQ y miembros de Policía Científica se han encargado de realizar los primeros trabajos.

Nada más conocerse la noticia, la Policía Nacional ha activado el protocolo de seguridad que se realiza en estos casos, acordonando la zona, desalojando la Basílica y finalizando sus trabajos a las 18.20 horas. La investigación corre a cargo de la Brigada Regional de Información.

El artefacto casero fabricado con una bombona de cámping gas que unos desconocidos han hecho explosionar hoy en la basílica del Pilar de Zaragoza estaba colocada bajo el órgano, según han asegurado a Efe fuentes de la investigación.

Las mismas fuentes creen que los autores del atentado pertenecen a grupos anarquistas con conexiones con los que el pasado 7 de febrero colocaron otro artefacto similar en la catedral de La Almudena en Madrid, que finalmente la Policía desactivó.

Confusión y alarma

Fuentes de la investigación han explicado que los autores de los hechos pretendían provocar confusión y alarma.

Instantes después de producirse la explosión, el concejal portavoz de IU en el Ayuntamiento de Zaragoza, José Manuel Alonso, ha observado a dos jóvenes salir corriendo del interior del templo, según ha asegurado el edil.

Alonso ha comentado que cuando pasaba a escasos metros de la puerta central de la basílica, sobre las 13.45 horas, ha oído una explosión "bastante considerable"e inmediatamente ha visto salir a los dos jóvenes "como alma que lleva el diablo", mientras el resto de visitantes salían de forma "tranquila y sin pánico".

No es la primera vez que un artefacto hace explosión en un templo religioso en los últimos meses.

El pasado 7 de febrero, la Policía desactivó en la catedral de La Almudena, en Madrid, una bomba compuesta por un detonador y 1.200 gramos de explosivo cuya colocación fue asumida por un grupo anarquista autodenominado Comando Insurreccionalista Mateo Morral.

Feligreses

Turistas, feligreses y dos monaguillos estaban en el interior de la Basílica del Pilar de Zaragoza en el momento de la explosión.

Una cincuentena de visitantes y turistas se encontraban en el templo. Una de las personas que esperaba a la misa de las 14.00 horas, vecina de la capital aragonesa, ha explicado que había dos excursiones de turistas y varias decenas de feligreses, así como dos monaguillos, infanticos del Pilar.

Se ha producido "una explosión infernal, se ha movido todo, han retumbado los cristales y todo se ha parado", ha comentado esta mujer, quien ha añadido que "han venido enseguida los policías y nos han dicho que 'fuera'".

Ha sido "un susto morrocotudo", ha indicado, y en el momento de la explosión ha pensado "que se caía todo". La Plaza del Pilar sigue acordonada y custodiada por agentes de la Policía Nacional y la Policía Local y los establecimientos comerciales cerrados.

Una empleada de una tienda, Andrea Calvo, ha explicado a Europa Press que "hemos oído un fuerte ruido y olor a humo". Después, han visto gente corriendo "y a los dos minutos ha empezado a venir la Policía, que nos ha hecho cerrar las tiendas".

Una empleada de una gestoría ubicada en la plaza, Maribel Macías, ha indicado que al oír el ruido "pensábamos que era lo típico de los militares, pero era demasiado fuerte". Al ocurrir la explosión, "todo el mundo ha mirado hacia la Basílica", ha agregado.