Los Suárez-Illana, marcados por el cáncer

Sonsoles Suárez, una de las hijas de Adolfo Suárez, que también luchó, con éxito, contra el cáncer
Sonsoles Suárez, una de las hijas de Adolfo Suárez, que también luchó, con éxito, contra el cáncer

Si la vida política de Suárez estuvo siempre plagada de éxitos, en el plano personal la desgracia le ha golpeado en numerosas ocasiones, especialmente a las mujeres de su familia, un via crucis al que se enfrentó con la máxima dignidad y discreción.

Así, en mayo de 2001 moría Amparo Illana Elórtegi, esposa de Adolfo Suárez, a los 66 años de edad, a causa de un cáncer que le había sido detectado en 1994, enfermedad por la que había sido sometida a varias operaciones quirúrgicas.

De hecho, la vida política de Adolfo Suárez se frenó en seco cuando en 1994 supo que su esposa Amparo Illana tenía cáncer, enfermedad que padecía desde dos años antes su hija Mariam. Desde que el expresidente supo de la enfermedad de su esposa abandonó prácticamente toda actividad, que no fuera luchar junto a su mujer y su hija contra el cáncer.

Según su entorno, Amparo, de alguna manera, se sentía responsable de la enfermedad de su hija, quien gracias al apoyo de su propia familia (le detectaron el tumor cuando estaba embarazada), como al de sus padres y hermanos superó la dolencia.

Para Adolfo Suárez la política era su vida, pero frente al triunfo profesional tuvo ante si el gran reto personal, su mujer y su hija víctimas de una de las enfermedades más temidas del siglo XX, el cáncer. Las personas más cercanas a su entorno aseguran que desde que a Amparo le diagnosticaron la enfermedad, su única preocupación fue estar junto a ella, prestarle todo su apoyo.

Amparo Illana pasó varias veces por el quirófano en la Clínica de la Universidad de Navarra en Pamplona y allí estaba Suárez, con ella, con su familia, todos juntos, como ella había estado a su lado desde que se casaron en 1961, discreta siempre, incluso cuando vivió en el Palacio de la Moncloa, entre 1977 y 1981.

Su mujer fue enterrada en Avila, lugar en que conoció a Suárez, donde ella veraneaba con su familia, de ascendencia vasca. Tuvieron cinco hijos: María Amparo (Marian), Adolfo, Laura, Sonsoles y Javier.

Para hacer frente a los gastos de la enfermedades de su esposa y su hija (Mariam fue intervenida también en Estados Unidos, además de en Pamplona) hipotecó su casa palacio en Avila y en 1995 Banesto ejecutó la hipoteca al no poder hacerse efectivo el pago.

Los únicos ingresos de Adolfo Suárez procedían de su despacho de abogado, ya que se había negado a recibir cualquier remuneración con cargo al Estado por su condición de ex-presidente de Gobierno.

Sin embargo, su hija Mariam fallecía menos de tres años después, en marzo de 2004, rodeada por toda su familia y "lúcida hasta el último momento". Moría tras 11 años luchando contra el cáncer tras serle diagnosticado un tumor de mama en enero de 1993 cuando se encontraba embarazada de su segundo hijo, circunstancia por la que decidió posponer su tratamiento hasta después del nacimiento.

Suárez se sentía muy unido a Marian. Era, quizás, la hija con la que más confianza tenía. lo cual le sumió en una profunda depresión, que ya arrastraba desde la muerte de su mujer y que se unía a los primeros síntomas de su enfermedad.

Pero no fue éste el último golpe que le dio el cáncer a la familia Suárez Illana, porque otra de sus hijas, la periodista Sonsoles Suárez, también fue diagnosticada de cáncer en 2004. Le fueron extirpados los dos pechos y se sometió a quimioterapia, tratamiento gracias al cual, finalmente, pudo superar la enfermedad y ha rehecho su vida, tras su boda, en 2012, con el músico Paulo Wilson, enlace al que su padre ya no pudo asistir por su delicado estado de salud.

Fue también en 2012 cuando otra de sus hijas, Laura Suárez, tuvo que ser intervenida "como consecuencia de un proceso tumoral descubierto en un pecho", según informa la propia familia.