Política

Más de 1.000 inmigrantes han saltado la valla desde que no se usa material antidisturbios

Imagen del asalto masivo a la valla de Melilla
Imagen del asalto masivo a la valla de Melilla

Medio millar de subsaharianos cruza la frontera en el asalto más numeroso y violento hasta la fecha.

La intensa niebla que envolvía ayer Melilla y sus alrededores, hasta el punto de que el aeropuerto estuvo cerrado durante casi dos horas, con los consiguientes retrasos y anulaciones, era lo que necesitaban los subsaharianos que se esconden en el Monte Gurugú para intentar el gran salto del que se viene ha- blando en las últimas semanas, después de que se iniciaran las obras para reforzar el vallado con una malla antitrepa.

Lo lograron y protagonizaron el salto más numeroso desde que existen las vallas actuales, con medio millar de subsaharianos para engrosar la cifra de los que han entrado ilegalmente en España, que ha crecido exponencialmente por el efecto llamada que han producido los intentos de desautorización del Gobierno y la Guardia Civil por parte de algunos grupos tras los sucesos de Ceuta; y el anuncio de reforzamiento de la verja.

A las ocho de la mañana, la visibilidad en la zona del Gurugú era muy escasa y aunque la Guardia Civil advirtió de un gran movimiento de inmigrantes (se calcula que los que intentaban entrar eran 1.100) gracias a las cámaras térmicas del coche «centinela» (el helicóptero se tuvo que posar por la falta de visibilidad), la aproximación al vallado no pudo ser evitada por las Fuerzas de Seguridad marroquíes.

Los subsaharianos, antes de iniciar el salto, la emprendieron a pedradas y con palos contra los agentes, que se tenían que refugiar donde podían, en los puestos de las Fuerzas Auxiliares y en otros lugares. Desde la parte española se ha podido observar que algunos han resultado heridos.

En días anteriores, tal como publicó LA RAZÓN, se habían producido dos aproximaciones, a cargo de grupos formados por unos 200 individuos, que fueron rechazados sin muchos problemas. Se sospechaba, como ha ocurrido, que lo que intentaban era ver en qué zonas está ya colocada la malla antitrepa, como el tramo comprendido entre los puestos de Beni Enzar y el Barrio Chino, y cuáles eran las partes más vulnerables.

Ayer escogieron una de esas zonas, por la que ya habían protagonizado un salto el mes pasado, en concreto la que va de la vaguada del Río Nano al paso de Mariguari. Unos 500 individuos consiguieron saltar el vallado y se dirigieron, corriendo por las calles de Melilla, dando gritos de alegría, al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Unos 70 tuvieron que ser atendidos por la Cruz Roja, que montó un hospital de campaña, para curarles los cortes que presentaban en manos y pies tras el salto del vallado.

El Ejército, por su parte, montó varias tiendas de campaña en la CETI con el fin de que los inmigrantes que llegaron ayer puedan estar bajo techo. Antes de este salto, el lugar estaba ocupado por unos 1.300 inmigrantes, el triple de su capacidad, por lo que la situación se puede convertir en insostenible, a no ser que se aligere la cifra con envíos a la Península.

Según comentaron ayer agentes con larga experiencia en la vigilancia de la frontera de Melilla, como no se dé una solución rápida a este problema, en los países de origen de los subsaharianos, o con una mayor presión por parte de las Fuerzas de Seguridad marroquíes, los saltos, más o menos masivos, se van a producir «un día sí y el otro también».

Según los cálculos que se han realizado, el reforzamiento del vallado con la malla antitrepa, de la que colocarán 21 kilómetros, puede haber concluido dentro de este mismo mes, periodo de tiempo que los subsaharianos van a aprovechar para intentar nuevas entradas ilegales.

Tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del pasado lunes, entre 4.000 y 7.000 subsaharianos se encuentran actualmente en el camino que va de la localidad de Oudja, en la frontera con Argelia, hasta el Monte Gurugú, adonde llegarán en los próximos días o semanas. Desde Oudja hacen una serie de paradas «logísticas» en localidades como Berkane y Serang, para descansar y recibir información de lo que ocurre en la frontera de Melilla, gracias a los teléfonos de que disponen los emigrantes, que proceden mayoritariamente de Camerún, Mali y Nigeria.

Desde que se dieron instrucciones a la Guardia Civil para que no se utilizara material antidisturbios, en concreto pelotas de goma (a raíz de los sucesos de Ceuta), han logrado entrar ilegalmente en España –por el vallado o por el mar– cerca de 1.000 individuos.