PDecat y ERC se reparten el Govern a la espera de Puigdemont

El ex president decidirá esta semana si hace posible un gobierno o provoca nuevas elecciones.

El ex president decidirá esta semana si hace posible un gobierno o provoca nuevas elecciones.

Puigdemont se lo está pensando. Tiene que decidir si provoca elecciones o hace posible un nuevo gobierno. Su silencio ha desatado las hostilidades entre los independentistas. El PDeCAT no quiere inventos y avisó, como adelantó LA RAZÓN la pasada semana, que el candidato debe ser elegido por consenso. El núcleo duro de Puigdemont saltó al cuello de la portavoz del PDeCAT defendiendo un cheque en blanco para el ex presidente , dándole un papel caudillista no exento de culto al líder «el presidente ya sabe lo que tiene que hacer y no necesita que lo tutele nadie», dijo en su cuenta de Twitter Agustí Colomines, uno de sus más cercanos colaboradores. ERC se mantiene a la espera de la designación del candidato para formar de gobierno sin más dilación, como también piden todos los presos, como publicábamos hace dos semanas.

Mientras se espera el «gesto» de Puigdemont esta misma semana. A partir del día 2 «puede ser en cualquier momento, pero lo que hará no lo sabe ni dios», dicen en referencia a su calculado silencio. El pleno del Parlament, convocado para los días 3 y 4, aprobará la Ley de Presidencia que permita su investidura a distancia, pero el independentismo ha asumido que no tiene recorrido y no hay intención de forzar la máquina, como dijo el portavoz de JxC, Eduard Pujol. Es decir, se aprobará la Ley, no se publicará en el DOGC ni se pondrá en marcha, pero servirá a Puigdemont para justificar la designación de un candidato porque «España impide la formación del gobierno legítimo». No a todos les gusta que el ex presidente tenga tanto poder «su actitud es la típica estafa para acabar decidiendo que forma gobierno, que lo ha reflexionado mucho y que como es muy responsable da un paso adelante. Vamos, que le debemos la vida», apunta con sarcasmo un dirigente que aboga por formar gobierno sin agotar los plazos.

Nadie sabe quién será el candidato ni cuando hará su entrada estelar Puigdemont esta semana, pero por si acaso, las negociaciones para formar el gobierno se han acelerado entre los diferentes actores. De hecho, el PDeCAT ha marcado su posición «para no quedar en fuera de juego, aun a costa de implosionar a Junts per Catalunya». El objetivo del PDeCAT, ERC y los presos es consensuar un gobierno y Puigdemont quiere garantizarse influencia y poder político en el nuevo ejecutivo y dejar claro cuál es su papel. Si Puigdemont está débil, como dicen unos, o tiene la sartén por el mando como dicen otros, lo veremos esta semana. Lo que está claro es que el Plan D, o gobierno o elecciones, está en sus manos.

A la espera de la decisión final sobre quién es el nuevo presidente de la Generalitat, en estos días se negocia con intensidad el nuevo ejecutivo situando de nuevo a Elsa Artadi, como nueva presidenta de la Generalitat. Puigdemont todavía no la ha señalado, pero es quién tiene más números en este momento, «aunque no se puede descartar nada. Puigdemont es imprevisible». Sin embargo, la presión de los presos, los partidos y su propio entorno está surtiendo efectos y una gran mayoría apuesta porque no se llegue a elecciones. En la vicepresidencia el PDeCAT, logra colocar a la alcaldesa de Sant Cugar, Mercè Conesa, del núcleo duro del partido y que ha tenido encontronazos con Puigdemont. Junto a Artadi, Puigdemont coloca a sus peones: Eduard Pujol, portavoz del Gobierno; Miquel Buch, Interior; Agustí Colominas o Laura Borràs, Cultura; Ramón Tremosa, Empresa. El PDeCAT, también incluye en Gobernación al alcalde de Mollerusa, Marc Solsona. La Consejería de Territori tiene varios candidatos. Se barajan los nombres de Albert Batet, alcalde de Valls muy cercano a Puigdemont y Lluís Guinó, alcalde de Besalú, del núcleo duro del PDeCAT. No se descarta tampoco a Damià Calvet, que ha sido secretario de Territorio y un histórico del partido.

ERC apuesta por Pere Aragonés para la vicepresidencia y Consejería de Economía, Esther Capella para Justícia y, con toda probabilidad, David Elvira para Sanidad. Los republicanos no dan más pistas para la titularidad de las consejerías de Exteriores, Enseñanza, Agricultura y Bienestar Social. «De momento, hay varios candidatos por consejería, que están siendo analizados desde Suiza –Marta Rovira– y Estremera –Oriol Junqueras–. La decisión final se tomará cuando Puigdemont designe el candidato», apuntan fuentes bien informadas de la estrategia de los republicanos. También está cerrada la dirección del aparato mediático de la Generalitat. La presidencia de la Corporación de Me dios Audiovisuales recae en Saúl Gordillo, actual director de Catalunya Ràdio y cercano a Esquerra. La dirección de TV3 la mantiene Vicent Sanchís –Puigdemont– y en Catalunya Ràdio la dirección la desempeñará Francesc Cano, actual director de informativos de la emisora.

A partir del miércoles la atención se centrará en Carles Puigdemont. Algunos apuntan que su «gesto o algo más» tras el pleno del día 4. Otros tienen sus dudas y no «descartamos nada». Nadie sabe si optará por elecciones o por gobierno, pero los más se inclinan por la segunda opción como se muestra en las complejas negociaciones que se están realizando, que entran en el detalle del ejecutivo. Lo que está claro es que el día 7 «se despejarán las dudas y se formará el gobierno». O no.