Rajoy ya no teme «el efecto Aznar»

Cuando el 21 de diciembre de 2015 el ex presidente apareció en el Comité Nacional el PP tembló. Hoy sus esfuerzos por influir caen en saco roto y el Congreso de febrero del partido prevé ratificar la estrategia de diálogo en Cataluña

Rajoy en la jura de los guardias civies en Baeza
Rajoy en la jura de los guardias civies en Baeza

Cuando el 21 de diciembre de 2015 el ex presidente apareció en el Comité Nacional el PP tembló. Hoy sus esfuerzos por influir caen en saco roto y el Congreso de febrero del partido prevé ratificar la estrategia de diálogo en Cataluña

La irrupción del ex presidente del Gobierno José María Aznar en la escena pública para dar un toque de atención a su partido por el tema catalán no cambia el paso de la estrategia del Ejecutivo. Aunque sí haya dado que hablar en las filas populares, Rajoy «no teme hoy» al ex presidente, aseguran fuentes de la dirección. Una importante diferencia respecto al pasado más reciente. Los choques con Aznar no son nuevos, y hasta hace poco sí tenían un efecto desestabilizador que ahora está más contenido.

Aznar no busca volver al PP ni al Gobierno, busca «influir, y lo hace pronunciándose como lo haría la mayor parte de la derecha española», explican fuentes próximas al ex presidente. Tampoco busca intervenir en el Congreso Nacional del PP de febrero. La situación ha cambiado con respecto a anteriores cónclaves en los que Rajoy llegó a tener los pies de barro y Aznar tenía más fuerza para condicionar el debate interno. La situación de minoría parlamentaria contrasta con la fortaleza dentro de su partido. El presidente llegó a las generales de diciembre bastante «tocado» por el desgaste político y la pérdida de poder territorial. Pero la gestión del proceso hasta llegar a las generales de junio le ha fortalecido dentro de su organización.

«Va a un Congreso que ganará de calle, sin alternativa, sin problemas relevantes en la gestión de las enmiendas», sostienen en Génova. Casi es un cónclave de trámite, que Rajoy estaba obligado a celebrar por imposición estatutaria, después de haber ido retrasándolo por el proceso electoral. Pero desde el punto de vista del ideario, su dependencia del pacto con Ciudadanos le deja poco margen para revisar el programa del PP. Prepara gestos sociales, sobre todo, y en clave económica. Algún guiño a la regeneración. Pero este Congreso no será revolucionario en las ideas ni en el modelo de organización interna del partido. Y uno de los grandes titulares será su equipo y el futuro de la Secretaría General. El presidente jugará todas sus «cartas» a seguir reforzando su apuesta por el diálogo y los acuerdos con la oposición, por la estabilidad y por sus principales reformas.

Rajoy tiene garantizado, haga lo que haga, el cierre de filas por parte de sus dirigentes territoriales. En Génova no descartan que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, pueda tener la intención de mediar en el debate sobre las primarias, por ejemplo. Tanto ella como la líder del PP valenciano, Isabel Boning, defienden que se incluyan en los Estatutos para la elección de candidatos a nivel nacional. Pero primero habrá que ver si esto se concreta, si desde el entorno de Cifuentes se atreven a sostener ese pulso, aunque en ese caso la dirección da por controlado el tema. Rajoy no tiene abiertos debates en ningún otro asunto, «y éste es más estético que de contenido», dicen en su entorno.

En el Congreso de febrero no habrá tampoco ningún debate sobre la posición del partido en Cataluña, donde Aznar ha colocado el foco. Las ponencias que la dirección presentará a los compromisarios, abiertas a enmienda, ratificarán las líneas generales de la doctrina del partido en defensa de la unidad nacional, la igualdad y la solidaridad interterritorial, Y solemnizarán el «no» al referéndum, que ayer mismo volvió a presentar el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, como una condición irrenunciable. Pero, a la vez, el Congreso del PP ratificará la estrategia del diálogo y de la negociación con la Generalitat, con el límite de la unidad nacional y la ley, que abandera el nuevo Gobierno y que representa la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. La dirección del PP incluirá una referencia a esta nueva etapa y a esta nueva estrategia, y anticipan que «no habrá discusión» justo sobre aquello que el ex presidente ha enmendado. Aznar no rectificaba el diálogo en sí, sino las supuestas «renuncias» en la defensa de algunos de los posicionamientos tradicionales del PP. Por ejemplo, en relación al Estatuto de Cataluña.

No obstante, aunque todo está del lado de Rajoy, Aznar ha intentado marcar el terreno. Fuentes próximas al ex presidente advierten: «Que le arreen no le contraria. Lo tiene ya asumido. Y ha recibido el apoyo de sus fieles, que es con quien se relaciona. Si alguien tuviera la tentación de ceder en algo significativo de lo catalán, Aznar tiene fuerza de sobra para pararlo y quiere que se sepa», sentencian.

Las mismas fuentes subrayan que «esto no tiene nada que ver con el Congreso. ¿O es que alguien piensa que va a presentar un candidato?», apuntan, irónicamente. «Cuando uno va de sobrado puede meter la pata. Y Aznar sólo ha recordado que no se puede decir ni hacer lo que se les ocurra sin contar con nada ni nadie», apostillan.

Homenaje a la bandera.

Rajoy presidió ayer, junto a Cospedal, una jura de bandera , donde destacó que en la enseña nacional «se funden todas las formas de sentirse español acordes a una diversidad que nos identifica»

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha defendido hoy el respeto a la bandera, cuyo valor ha ensalzado como símbolo de la nación, y ha asegurado que en ella se funden todas las formas de sentirse español "acordes a una diversidad que nos enorgullece y -ha precisado- nos identifica".

Rajoy, sin referirse explícitamente al debate sobre las aspiraciones independentistas de Cataluña, ha hecho una cerrada defensa de la enseña nacional en el acto de jura de bandera de 966 nuevos miembros de la Guardia Civil celebrado en la academia de este cuerpo en la localidad jiennense de Baeza.

El jefe del Ejecutivo ha resaltado que tener a la bandera española como testigo de este acto supone aceptar e interiorizar los altos ideales que representa.

"Nuestra bandera simboliza la nación, es signo de la soberanía del pueblo español, independencia, unidad de integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Carta Magna", ha añadido.

Para el jefe del Ejecutivo, la bandera recuerda los triunfos, los ideales y las aspiraciones de España, y en ella hay "una larga historia de afirmación, identidad y un proyecto de futuro".

"Por eso -ha proseguido- respetar este símbolo es respetarnos a nosotros mismos y amar lo que somos como país y como sociedad, pues en la bandera se funden todas las formas de sentirse español acordes a una diversidad que nos enorgullece y que nos identifica".

Efe