Política

Rajoy y Mas se reencuentran en un acto con el primer ministro francés

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ayer, en el Parlamento de Cataluña
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ayer, en el Parlamento de Cataluña

La última reunión entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, fue a finales de julio en el Palacio de la Moncloa.

La última reunión entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, fue a finales de julio en el Palacio de la Moncloa. Desde que Mas impulsase la consulta soberanista del 9-N los dos políticos no han vuelto a coincidir en ningún acto oficial. Lo harán mañana por primera vez, con motivo de la inauguración de la línea de alta tensión. El presidente ha estado en dos ocasiones en Barcelona tras el 9 de noviembre y la primera el 29 de noviembre en un acto del PP sobre gobierno municipal. Después regresó para hablar de fiscalidad a finales de enero. Y hoy compartirá almuerzo con Mas en un acto institucional en el que también participará el primer ministro francés, Manuel Valls.

Esta mañana tendrá lugar la inauguración de la interconexión eléctrica entre España y Francia y La Moncloa invitó formalmente al presidente de la Generalitat para que participase. Inicialmente desde la Generalitat alegaron motivos de agenda para justificar su ausencia. La excusa fue que iba a participar en la conmemoración del centenario de las bibliotecas de Cataluña, impulsadas por la Mancomunidad. Pero ayer llegó la revisión de este «no» inicial y parece que Mas ha conseguido cuadrar la agenda de otra manera para poder estar en los dos actos. La puesta en marcha de la línea eléctrica de muy alta tensión (MAT) tendrá lugar en las afueras de Perpiñán, y ahí estarán Rajoy y Valls. Después habrá un almuerzo en Perelada, al que ya se sumará el líder de CiU.

Desde que el presidente de la Generalitat consumó su desafío y convocó el simulacro de referéndum de autodeterminación, por el que tiene un procedimiento judicial abierto por presunta desobediencia, la ruptura política ha sido absoluta. Rajoy no se ha movido de su «no» a negociar sobre la soberanía nacional y ha evitado hacer cualquier gesto hacia Mas.

El presidente de la Generalitat, tampoco se ha movido de su apuesta por la independencia. Y en este escenario de tensión, el anticipo electoral ha sido la última gota del desencuentro. Unas elecciones que CiU y ERC afrontan bajo la amenaza de promover en el nuevo Parlamento catalán una declaración unilateral de independencia si Madrid no se aviene a negociar la consulta independentista. Pero esta falta de diálogo político es compatible, al mismo tiempo, con la decisión del Gobierno de mantener abierto el diálogo y la negociación institucional, especialmente en lo que afecta a la situación económica y financiera de la Generalitat. Con medidas contestadas incluso por sus propios «barones» como la rebaja de los intereses de la deuda. Pero ni siquiera con este margen económico extra para hacer política Mas optó por rebajar la presión independentista.

En esta disposición a preservar el funcionamiento de los canales institucionales enmarcan en Moncloa la invitación a Mas para que participase hoy en la inauguración de la línea de alta tensión. Desde el 9-N el político catalán ha participado en otros actos con altas autoridades del Estado, como en la factoría de Seat en el que coincidió con el Rey Felipe VI y el ministro de Industria.