"Rivera deberá compartir liderazgo con Arrimadas"

Fundadores del partido reflexionan sobre el incierto futuro de la formación 13 años después de su nacimiento y tras la irrupción de Vox. ¿El líder de Ciudadanos es fiel a sus orígenes? ¿Es acertado su veto al PSOE?.

Arrimadas, en una imagen de archivo, participará en las primarias para ser cabeza de lista al Congreso por Barcelona. Foto: Luis Díaz

Fundadores del partido reflexionan sobre el incierto futuro de la formación 13 años después de su nacimiento y tras la irrupción de Vox. ¿El líder de Ciudadanos es fiel a sus orígenes? ¿Es acertado su veto al PSOE?.

La caída libre que Ciudadanos está experimentando en las encuestas –cifrada en 10 puntos porcentuales, del 26% al 16% aproximadamente, desde agosto de 2018– ha provocado varios movimientos estratégicos en la formación de Albert Rivera siendo el más significativo de ellos la decisión de articular un cordón sanitario en torno al PSOE y la incorporación de Arrimadas a la política nacional. A todas luces, en particular la primera de estas decisiones responde a un cálculo demoscópico obvio: Ciudadanos está perdiendo muchos votantes en favor de Vox y, lo que quizá sea más preocupante, el 8% de votos que había robado al Partido Socialista ha menguado a un preocupante 3% según un estudio que engloba las principales encuestas publicadas. Ante una decisión que supone un giro ideológico tan acusado cabe preguntarse: ¿Se ha producido en el seno del partido una sutil mutación en los últimos meses, concretamente desde los resultados de las autonómicas andaluzas y el anuncio de las generales para el 28-A? La RAZÓN ha lanzado esta pregunta a cuatro de los fundadores del partido que siguen de cerca, desde su formación en 2006, la trayectoria de Cs.

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona, fue uno de los intelectuales que hace 13 años pusieron en pie el proyecto que aún sigue liderando Albert Rivera. El jurista afirma sin rodeos que «sigue viéndose reconocido» en el partido y está de acuerdo con «la mayoría de sus directrices». «Sólo discrepo con la decisión de no pactar con el PSOE. Creo que esto es un error porque el futuro deseable en España es que pacten los tres partidos centrales, PP, PSOE y Cs. No hay que pactar con los extremistas ni con los independentistas», explica.

El dramaturgo Albert Boadella –y en realidad todos los fundadores de Cs – se muestra de acuerdo en este punto: debe vetarse a Pedro Sánchez pero no al PSOE. Boadella califica a Sánchez de «personaje peligroso» pero no cree que haya que hacerle un cordón sanitario al PSOE, ni a ninguno de los partidos constitucionalistas. Para este fundador de Cs ha pasado mucho tiempo desde 2006: «En aquel momento nuestro objetivo era más modesto. Queríamos frenar el nacionalismo en el que ya participaba el PSC. Ahora todo es más complejo porque el partido es de ámbito nacional». Boadella relata como en la época fundacional había dos corrientes claramente definidas: por un lado estaban los socialdemócratas y por otro los liberales. «Los fundadores estábamos divididos al respecto y es cierto que el partido, desde entonces, ha evolucionado hacía la posición liberal... pero con lo que yo llamaría ''constantes cesiones al contexto''».

Félix de Azúa, escritor y miembro de la Academia española, explica a LA RAZÓN algo parecido al hablar de este tema: «Necesariamente, la política práctica no tiene nada que ver con la teórica. La ingenuidad con que planteamos la cuestión en aquel momento se transforma cuando tienes que vestirla de realidad. El partido actual hace lo que puede pero tiene el mismo problema que los restantes partidos: no puede uno fiarse de ellos». Al académico tampoco le preocupa el trasvase de líderes políticos que está teniendo lugar entre PP y Cs y lo explica así: «En España los partidos son empresas de colocación. Un partido como Cs que puede tener responsabilidades amplias en el futuro y, por lo tanto, necesita trabajadores y es difícil conseguirlos. Muchos tienen problemas de currículum, otros, digamos, se han ensuciado y algunos carecen de competencia. Es difícil encontrar a alguien que sirva para algo y quiera meterse a una profesión que le va convertir en una persona, bien pagada, pero perseguida y sin vida privada». Francesc de Carreras tampoco le da mucha importancia a este «transfuguismo»: «Sólo ha habido dos casos sonados. La presidenta de las Cortes de Castilla y León y Mesquida, ex director de la Guardia Civil con Zapatero. Entra dentro de la normalidad», asegura.

Como el resto de fundadores entrevistados, el periodista y escritor Arcadi Espada ve con cauto optimismo el futuro de Cs. «A pesar de todo ha mantenido sus características esenciales, es un partido que no se amolda al viejo e inútil esquema de la izquierda y derecha. Es antiidentitario en el sentido de que, la política de identidad no rige en sus planteamientos». En cuanto a la decisión de incorporar a Arrimadas, Espada se cuida de hacer una valoración definitiva porque «en política todo depende de los resultados y éstos están aún por ver». En cualquier caso sí que le parece fuera de lugar la cuestión de que «deja a los constitucionalistas catalanes huérfanos». «Se presenta por Barcelona y seguirá defendiendo los intereses de los catalanes», explica. Menos entusiasta en este punto es Boadella, para quien se trata de una «cuestión de relevo». «Si tuviera una buena sustitución me parecería correcto».

Más espinosa es la cuestión de si existe un hiperliderazgo de Albert Rivera en Cs. Félix de Azúa cree que es imposible saberlo desde fuera del partido porque, en realidad, se trata de una cuestión técnica pero, en cualquier caso, «no parece que haya mucha gente enfadada al respecto». Francesc de Carreras cree que «hiperliderazgo» tiene connotaciones peyorativas y que es más correcto hablar de «liderazgo a secas». Boadella se extiende sobre este punto: «Rivera es un hombre muy líder, le gusta mucho ser líder. Juega con ello. Tiene una buena imagen de niño Jesús crecido. Su figura es positiva. En definitiva se trata de un dirigente de un partido y es muy difícil que no se juegue con ello». Y añade: «Ahora tendrá que compartir liderazgo con Arrimadas. Ella recuerda más bien a una virgen sevillana de Murillo y tiene esa imagen de persona pura. Es algo que a los españoles les mola mucho», explica.

Primarias: afines al líder y baja participación

Ciudadanos concluyó ayer el primer bloque de primarias con elección a los candidatos a la presidencia de Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Valencia y Comunidad de Madrid para las elecciones del 26-M. Un proceso que se ha saldado con una participación bajísima tanto en Madrid, en Aragón, Asturias y en Canarias y en la que la mayor parte de los elegidos eran afines a Rivera. En la Comunidad de Madrid, ha sido designado el actual portavoz en la Asamblea madrileña, Ignacio Aguado, con un 33 por ciento de la participación. Su candidatura ha recibido el 79% de los apoyos. En Valencia, Toni Cantó ha recibido el 93 por ciento del voto si bien la participación ha sido la más baja de este primer bloque, el 24%. Sin embargo, en Cantabria, Félix Álvarez ha sumado el 76 por ciento de los votos con la participación más alta de las registradas en las seis autonomías (el 78%). En Aragón y Asturias, el aparato de Cs ha apostado por aspirantes independientes: para la comunidad aragonesa el periodista Daniel Pérez, jefe de Onda Cero en ese territorio, y el ex rector de la Universidad de Oviedo Juan Antonio Vázquez para el Principado de Asturias. Pérez se ha impuesto por el 81% de los votos y Vázquez ha logrado el 91 por ciento de apoyos, si bien la participación en el primer caso fue del 40 por ciento y del 34% en el segundo. En Canarias, la participación ha sido del 40% y ha resultado elegida Vidina Espino, secretaria de comunicación de Cs.