PSOE

Sánchez busca «trapos sucios» del PP para torpedear a Rajoy

Encarga a sus «halcones» de confianza hurgar en la herida de los sobresueldos del PP y causa una ruptura en el partido que no se definirá hasta que se celebre la ejecutiva del PP

El secretario general socialista se dirige a dar una rueda de prensa tras su reunión con Mariano Rajoy el pasado mes de julio
El secretario general socialista se dirige a dar una rueda de prensa tras su reunión con Mariano Rajoy el pasado mes de juliolarazon

►Pide a sus «halcones» investigar sobre los «sobresueldos» y airearlos en la investidura ►El líder del PSOE causa un cisma y desafía a los barones que piden la abstención

Antes «partía» que «doblá». Lo dijo Magdalena Álvarez una tarde de gloria en el Congreso de los Diputados. La frase de la entonces ministra de Fomento con José Luis Rodríguez Zapatero, la inolvidable Maleni, hizo historia en la Cámara y refleja a la perfección la numantina actitud de Pedro Sánchez. Enrocado en su no a Mariano Rajoy, aislado y tan solo rodeado de un puñado de fieles pretorianos, refugiado en un silencio que incuso algunos de esta «guardia de corps» critican, el secretario general del PSOE mantiene su feroz oposición a Rajoy, desafía a los «barones» críticos que le aconsejan una abstención táctica y va más allá. Según algunas de las escasas personas que le han frecuentado en este verano de silencio, Sánchez no se rinde, está dispuesto a todo aún a costa de provocar un histórico cisma en el PSOE, y ha encargado a sus «halcones» de confianza hurgar en la herida de los sobresueldos del PP. Un espinoso asunto, que se guardaría como «conejo en la chistera» y as en la manga para intentar destrozar a Rajoy en el debate de investidura.

La invocación de Albert Rivera en un artículo de difusión nacional para favorecer un gobierno de Rajoy y articular una potente fuerza de oposición ha caído en saco roto. «No se mueve y nos lleva a la ruptura», dicen varios dirigentes regionales. El problema es, según ellos, ¿quién le pone el cascabel al gato?. Es decir, quién o quiénes dan un paso adelante para convocar el Comité Federal que cambie la inicial negativa contra el PP. En este sentido, según ha sabido este periódico, la fórmula podría ser un pronunciamiento inicial del llamado «Frente norte-sur» en aras de favorecer la gobernabilidad. Al margen de la andaluza Susana Díaz, enfrentada a destajo con Ferraz tras las amenazas del secretario de organización, César Luena de montarle una gestora por el «caso de los ERE», tres líderes territoriales están hartos del bloqueo: el extremeño Guillermo Fernández Vara, el asturiano Javier Fernández y, sobre todo, el aragonés Javier Lambán. Un hombre que llegó al Gobierno con un perfil bajo y que ha logrado la confianza de los sectores empresariales más importantes de Aragón. «Moderado y sensato», dicen de él muchos financieros, dentro y fuera de esta Comunidad, que han compartido operaciones de calado. Sánchez prefiere morir antes que dar su brazo a torcer. Entre los «barones» críticos y la «vieja guardia» subyace la opinión de que no le importan unas terceras elecciones con tal de seguir siendo candidato. «El Antiguo Testamento no nos da lecciones». Es la frase demoledora y despreciativa del entorno actual de Pedro Sánchez ante las llamadas a la responsabilidad de Felipe González, Rodríguez Zapatero y la pléyade de ministros y ex altos cargos del PSOE. «Sólo le interesa su cabeza y nada la de España», lamentan estos días veteranos socialistas nostálgicos de un partido que ya ni reconocen. Entre ellos mismos vaticinan una nueva campaña de «juego sucio» contra el PP, hurgando en la herida de los ya famosos sobresueldos denunciados por el ex tesorero Luis Bárcenas. «Todo con tal de torpedear la investidura de Rajoy», aseguran estas fuentes. En el PP, por su parte, se muestran tranquilos, dado que el «caso Bárcenas» está plenamente judicializado. «Si nos ponemos así, ¿por qué no volvemos a la comisión de Flick y Flock sobre finaciación del PSOE, al GAL, y a tantos otros casos de corrupción del PSOE?». se preguntan en Génova trece hartos de la actitud de la actual dirección socialista.

En Moncloa y en el PP sostienen que Rajoy ha intentado una aproximación personal al secretario general del PSOE, «con su estilo cercano y campechano». Pero la química no funciona por parte de Sánchez y los contactos entre ambos partidos se circunscriben a dos hombre que conocen muy bien la Administración: José Enrique Serrano y Jordi Sevilla. El primeo fue un hombre clave en los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, un auténtico «fontanero» de las entretelas del Estado y negociaciones delicadas. El segundo, ministro de Zapatero y responsable económico del partido, es dialogante y respetado, amigo personal de Luis de Guindos y mantiene buenas relaciones con el Ibex 35 y los poderes financieros. Ninguno de ellos, pese a haberlo intentado, han logrado cambiar la cerril actitud de Pedro Sánchez.

A la espera de lo que decida el Comité Ejecutivo del PP el próximo miércoles día 17, donde se vaticina que se rubrique el pacto con Ciudadanos, la división en el PSOE es total. Unos «barones» son partidarios de forzar un Comité Federal y otros ni siquiera eso: ausencia de sus diputados en la segunda investidura y convocar urgentemente el Congreso del PSOE ya largamente aplazado para sustituir a Sánchez. Él ya ha dicho que no piensa tirar la toalla y exigirá primarias. Susana Díaz las rechaza porque prefiere una votación de los delegados que ella controla como presidenta de la Federación andaluza, la más poderosa del partido. Lo único claro es que a Sánchez le quedan cada vez menos apoyos y que no renuncia. «Bajo la sombrilla de Almería nos abrasa a todos», dice con ironía un alto dirigente andaluz próximo a Susana Díaz. Y todos temen que busque «asuntos de basura» para lapidar a Mariano Rajoy en la investidura. Para ratonera, la de Pedro Sánchez, en un partido lleno de roedores. Lo dicen algunos críticos socialistas que esperan, en breves días, un pronunciamiento de responsabilidad democrática.