España

Sánchez fía las elecciones al auge de VOX y la caída de Iglesias

Moncloa cuenta con estudios cuantitativos que colocan al PSOE primera fuerza, en el espectro de los 100 diputados.

Moncloa cuenta con estudios cuantitativos que colocan al PSOE primera fuerza, en el espectro de los 100 diputados.

Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa, su núcleo duro no ha dejado de testar el apoyo que despierta entre la población. La «ola de ilusión» que supuso su llegada al poder se fue difuminando con el desgaste de los primeros compases del mandato, pero el Ejecutivo quería «hacer» y aprovechar su estancia para promover un abanico de medidas que supusieran su mejor cartel electoral de cara a unas urnas que tendrían que llegar tarde o temprano. Se ponderó la idoneidad de una coincidencia con las andaluzas e incluso el «superdomingo», aunque la potestad siempre ha estado en el presidente y la convocatoria, en el momento que mejor le conviniera.

El presidente del Gobierno ha reunido un Consejo de Ministros extraordinario a las nueve de esta mañana y ha comparecido en Moncloa a las 10:00 para hacer una declaración institucional. Tras comunicar sus planes para el adelanto electoral, el Gabinete se volverá a reunir con carácter ordinario y se informará de su contenido, ahora sí, en la rueda de prensa posterior que tiene lugar tradicionalmente los viernes.

¿Por qué ahora y por qué en abril? Son algunas de las cuestiones que han surgido, si tenemos en cuenta que la vocación del jefe del Ejecutivo siempre fue aguantar, al menos hasta otoño. El rechazo a los Presupuestos Generales del Estado el pasado miércoles en el Congreso es solo la coartada para una decisión que en Moncloa ya habían tomado días antes. Por ello, renegaron de los independentistas y no pelearon su apoyo a las cuentas. Hay que remontarse al domingo, a la «foto de las tres derechas» para que la maquinaria se pusiera a funcionar y las propuestas de adelanto llegaran a la reunión de maitines de los lunes en Moncloa. Apoyaban la tesis estudios cuantitativos que colocan al PSOE primera fuerza en el espectro de los 100 diputados y un panorama político, de fraccionamiento de la derecha, que invitaba a dar el salto. Una suerte de divide y vencerás que definen gráficamente: «El pinchazo de las derechas el domingo augura un respaldo mayor de la vía moderada».

Superada la crisis interna y de liderazgo que sufrió el PSOE en 2016 cuando se enfrentó al riesgo cierto del «sorpasso» por parte de Unidos Podemos, los socialistas creen que –ahora que esta situación de inestabilidad se ha trasladado al partido morado– serán ellos quienes aglutinarán el voto útil de la izquierda. A las bajas expectativas electorales de la formación de Pablo Iglesias, se suma la guerra con Íñigo Errejón y el desgaste de la figura de Pablo Iglesias, que arrastra todavía el lastre de haber impedido un gobierno del cambio en 2015. Con este panorama, Sánchez se reivindicará como el único candidato capaz de vencer al pacto de las tres derechas. Una eventualidad que movilizará al electorado de izquierdas tras atestiguar que la alianza de PP, Ciudadanos y Vox es posible, después del caso andaluz.

Con un Sánchez ungido como el líder indiscutible de la izquierda. Los gurús de Moncloa consideran que unas elecciones inmediatas perjudican sobre todo a PP y Ciudadanos, que tienen demasiado reciente su foto con Abascal. La irrupción de Vox restará apoyos al PP, que mantendrá las opciones de pugnar por la primera plaza, aunque con un importante descalabro, lejos de los actuales 137 diputados que ostenta en la actualidad. A Pablo Casado no le interesan elecciones ahora y el propio líder popular ya lo ha explicitado abiertamente, haciendo una defensa cerrada del «superdomingo».

En Moncloa creen que el ascenso de Vox también perjudicará a Ciudadanos, que dejará huérfano a parte de su electorado: el más moderado. Una orfandad que el PSOE pretende aprovechar con su viraje al centro y su dramatizada ruptura con el independentismo: el viernes pasado desde la mesa del Consejo de Ministros –congelando el diálogo con la Generalitat– y el miércoles con la caída de los Presupuestos. Desde el Gobierno también se tratará de asimilar a Casado con Rivera. Un ejemplo muy gráfico lo escenificó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante el debate de las cuentas públicas en la que llegó a llamar hasta en siete ocasiones «Sr. Casado» al líder de Ciudadanos. En Moncloa asumen que sí Vox entra con la suficiente fuerza en el Parlamento y llega a sumar con PP y Ciudadanos, el pacto será irremediable. Pero en caso de que esto no sea así, los socialistas aspiran a alcanzar una mayoría lo suficientemente amplia para articular un pacto «solvente» con los naranjas.