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La semana que Pedro Sánchez enemistó a España con Israel

El deterioro en la relación puede afectar a la Economía o la cooperación en Inteligencia

Spanish Prime Minister Pedro Sanchez, left, and Belgian Prime Minister Alexander de Croo speak during a press conference at Rafah crossing to the Gaza Strip, Egypt, as a temporary ceasefire went into effect Friday, Nov. 24, 2023.
Spanish Prime Minister Pedro Sanchez, left, and Belgian Prime Minister Alexander de Croo speak during a press conference at Rafah crossing to the Gaza Strip, Egypt, as a temporary ceasefire went into effect Friday, Nov. 24, 2023.Agencia AP

Tan solo ocho días necesitó el presidente Pedro Sánchez al frente del país para desatar la mayor crisis diplomática con Israel en los 37 años de relaciones hispano-israelíes. La crisis ha ido escalando de manera constante desde que el jefe del Ejecutivo viajase a Tel Aviv ocho días después de su investidura. Tras reunirse con el primer ministro de este país, Benjamin Netanyahu, se desplazó al paso fronterizo de Rafah, acompañado por el primer ministro belga, Alexander de Croo, desde donde abrió la puerta al reconocimiento unilateral del estado palestino al margen de la UE, enervando a Tel- Aviv por el contenido y el tono de esas palabras ya que también instó a Israel a cumplir el derecho internacional. Ese día el socialista plantó el germen de una tensión bilateral que puede tener consecuencias en ámbitos tan relevantes como el económico o la seguridad nacional. Porque lejos de suavizar sus declaraciones, esta semana Sánchez se ha reafirmado y ha elevado el tono contra Israel volviendo a cuestionar que respete el derecho internacional en su respuesta a Hamás. Pese al toque de atención del ejecutivo israelí –que acusó a España de «dar apoyo al terrorismo» y convocó a la embajadora española, Ana Salomón, para trasmitirle una reprimenda– en un acto de partido y después en una entrevista en RTVE, Sánchez aseguró que tiene «serias dudas de que Israel esté cumpliendo con el derecho internacional humanitario». La provocación recibió la mayor de las respuestas diplomáticas: Tel Aviv llamó a consultas a su embajadora en Madrid, Rodica Radian-Gordon y, paralelamente, convocó por segunda vez a la embajadora de España en Tel Aviv. Fuentes diplomáticas israelíes confirman que la salida de la embajadora «va a pasar». «Es un «tema de logística» –dicen– aunque no precisan cuánto tiempo permanecerá fuera de España.

Los expertos consultados por LA RAZÓN ponen el acento en la gravedad de la crisis aunque confían en que «no va a empeorar» a corto o medio plazo. El Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Rafael Calduch, asegura que «de momento no parece que vaya a producirse una escalada mayor pero dada la configuración del Gobierno español tengo mis dudas de que no se produzcas más declaraciones». No en vano, si hace unas semanas eran las ministras de Podemos las que exigían la ruptura de la relaciones con Israel, ahora es el presidente quien alza su voz para criticar la política y las decisiones de otro país soberano. A ello, hay que añadir que dos de los recién nombrados ministros– Ernest Urtasun y Sira Rego– fueron de los 21 eurodiputados (de 705) que votaron en contra de la condena del Europarlamento a la masacre terrorista de Hamás en Israel el pasado 7 de octubre. «Si siguen esas declaraciones públicas contra Israel me temo que las relaciones pueden deteriorarse todavía más», señala Calduch. Sobre las consecuencias del deterioro de las relaciones institucionales de los dos Estados, señala que puede afectar, en primer lugar a la comunidad judía española porque esos comentarios pueden desencadenar en «reacciones antisemitas socialmente». De hecho, ya se han producido pintadas o ataques contra sinagogas en diferentes ciudades españolas, tal y como denuncian la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) y el Observatorio de Antisemitismo en España.

Además, las relaciones con Israel son muy importantes desde el punto de vista de la lucha contra el terrorismo yihadista. «La falta de cooperación en ese terreno puede ser algo que nos perjudique de manera importante», apunta el profesor Calduch. De la misma opinión, es el diplomático Inocencio Arias, que añade también las consecuencias para las empresas españolas del enfriamiento de la relación bilateral. «El modo, el momento y el sitio» en los que pronunció Sánchez sus palabras «fueron inadecuados», apunta. Añade además, que «ninguno» de los países grandes de la UE «están metidos» en el reconocimiento de Palestina. Ambos expertos insisten en que si la escalada va a más «tardaremos mucho en recuperar la confianza y el apoyo de Israel».