Vergüenza y moralidad

La Razón
La RazónLa Razón

Mañana, el Tribunal de Estrasburgo dictaminará si deroga o no la «doctrina Parot». Lo que una víctima del terrorismo y, concretamente, una de Hipercor espera es que los sesudos y bienpensantes magistrados o jueces de dicho tribunal tengan la suficiente vergüenza y moralidad para no derogar la «doctrina Parot» y permitir así que, al menos, las víctimas sigamos llevando nuestra particular cruz y sufrimiento para no tener que añadir más a nuestras desdichas. La sociedad española comparte la finalidad de la reinserción de los asesinos y delincuentes, pero estaríamos muy enojados si estos asesinos o violadores o pederastas se aprovechan de la sinrazón de unos jueces que suponemos que, sin desear el daño para nadie, no tienen ni pajolera idea del sufrimiento de una víctima del terrorismo porque todo lo que han aprendido de esto ha sido lo que los «malos» les han explicado. Ya me gustaría saber qué pasaría por la mente de unos de estos magistrados si a tan sólo unos de ellos les hubieran matado un padre, un hijo o un hermano.

Las víctimas del terrorismo hemos ejercido una función fundamental en la contención del odio y de la venganza y, para ello, hemos utilizado el argumento de la Justicia y el Estado de Derecho. Las víctimas del terrorismo tenemos el deber de intentar que los asesinos estén el mayor tiempo posible en la cárcel y, si es legalmente posible, en las condiciones más duras. Las víctimas, y la sociedad en general, entenderían como un escarnio cruel y burlón la aplicación de semejante medida. El escarnio no es sólo para las víctimas, sino que es para toda la sociedad porque ello querría decir que los jueces no han entendido que el atentado terrorista es contra la sociedad democrática. La víctima es sólo el medio y el instrumento del que se vale el terrorista para intimidar a la sociedad, para obtener de ella lo que es incapaz de obtener por las urnas democráticamente.

Esa sentencia en contra supondría, por parte de los jueces, una ratificación de que ese instrumento es válido ahora, antes y, lo que es peor, en el futuro, porque en Europa se habrá sentado una jurisprudencia que validará que MATAR es BARATO. Ya es tiempo de que las víctimas no suframos más, ni por el olvido ni por la sinrazón de unos jueces. Esperamos que el Gobierno de España, que estos últimos días se ha encargado de recordar que, en caso de derogarse la «doctrina Parot», no sólo saldrían asesinos de la banda terrorista ETA, sino también asesinos de otras organizaciones, haga como el Gobierno inglés en su día: tomar nota tan sólo como recomendación, seguir con nuestras leyes y tener los suficientes bemoles para hacer oídos sordos al fallo de unos jueces que no tienen ni idea del sufrimiento de las víctimas del terrorismo.