¿Y ahora qué, señor Bárcenas?

Las declaraciones de miembros del PP ante el juez Ruz evidencian las contradicciones del ex tesorero

Una vez que concluyó la declaración del pasado miércoles de la secretaria general del Partido Popular (PP), María Dolores de Cospedal, ante el juez Pablo Ruz, al abogado Javier Gómez de Liaño le faltó tiempo para dirigirse a la cárcel de Soto del Real a ver a su cliente, Luis Bárcenas. El ex tesorero popular permanece en la prisión madrileña desde el pasado 27 de junio acusado de blanqueo de dinero, fraude fiscal, falsedad de documentos y estafa procesal y, más allá de los encuentros con su mujer Rosalía Iglesias, las visitas del letrado se han convertido en su principal vía de contacto con el exterior. De la mano de Gómez de Liaño, Bárcenas decidió profundizar en la línea apuntada en la entrevista con el director de «El Mundo», Pedro J. Ramírez, y cambiar completamente su versión sobre una supuesta contabilidad B del PP. Acuciado por la Justicia y seguro de que su antigua formación no iba a ceder a sus chantajes ni poner la mano en el fuego por él, el ex tesorero optó por pasar al ataque y lanzar toda suerte de acusaciones contra el PP. Sin embargo, éstas están repletas de incoherencias y las supuestas pruebas sobre las que se asientan podrían tener escasa o nula trascendencia jurídica, según expertos consultados por este periódico.

Hasta su publicitado encuentro con Ramírez, siempre negó la autoría de los denominados «papeles de Bárcenas» y rechazó la existencia de una contabilidad B en el PP, así como de sobresueldos a la cúpula del partido. Lo hizo el 31 de enero de este año en un comunicado en el que aseguraba que, en los años en los que fue gerente y tesorero, «nunca» se llevó ni por él ni por ninguna otra persona «registro alguno de entradas o salidas de fondos distintos a los declarados oficialmente por el partido». En la misma línea, en una entrevista concedida a 13 TV el 4 de febrero no sólo aseguró que «el cuaderno ni existe ni ha existido», sino que también hizo hincapié en que en el PP «jamás se ha pagado ningún sobresueldo» y en que todos los pagos se hicieron a través de transferencia bancaria o mediante un talón que contaba con el correspondiente recibo, siempre sometidos a retención fiscal.

INCOHERENCIAS CONTABLES

Apenas dos días después de la entrevista, el 6 de febrero, Bárcenas mantuvo esta misma versión ante la Fiscalía Anticorrupción. Volvió a negar la existencia de una caja B y se desvinculó nuevamente de los papeles. A su juicio, «no tiene ningún sentido llevar una cuentecita ni una libretita con anotaciones de cargos» y los manuscritos de «chapuza» parecida a «un libro de tenderos, un colmado del siglo pasado». «Está absolutamente manipulado, no procede de mi mano y yo digo que esto ha contado con la colaboración de alguien que ha tenido acceso a la contabilidad del partido, así de claro», señaló, antes de reiterar que en el PP jamás hubo sobresueldos y remarcar que, en todo caso, hubo «complementos de sueldos absolutamente oficiales cumpliendo con todos los requisitos legales, pagando su IRPF a la Hacienda Pública». Poco después, el juez Ruz decidió abrir una pieza separada del «caso Gürtel» sobre esta polémica y citó el 22 de marzo a Bárcenas, que se acogió a su derecho a no declarar. Unos días más tarde, volvió negar que su letra fuese la que aparece en los papeles, esta vez ante el titular del Juzgado de Instrucción número 38 de Madrid, Juan Antonio Sáenz de San Pedro Alba, ante el que declaraba denunciado por injurias por la ex ministra de Asuntos Exteriores Ana Palacio.

CAMBIO DE ESTRATEGIA

Conforme se producían nuevas revelaciones sobre el dinero que Bárcenas había acumulado en el extranjero, el juez Ruz ordenó su ingresó en prisión «por riesgo de fuga». Su situación propició un cambio de estrategia, un nuevo rumbo en su defensa marcado por afirmaciones completamente alejadas de lo dicho hasta el momento. En vista de éstas, el instructor del caso volvió a citar al ex tesorero. El pasado 15 de julio, y por primera vez en sede judicial, Bárcenas asumió la autoría de la libreta con una supuesta contabilidad B del PP y afirmó que había realizado entregas en efectivo en concepto de sobresueldos al presidente del PP y actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y a la secretaria general del partido, M. Dolores de Cospedal, durante 2008, 2009 y 2010.

NOMBRES QUE CAMBIAN

Entonces salió a la luz el cuaderno completo con las supuestas cuentas paralelas. No obstante, pronto empezaron a sucederse los reproches sobre su contenido. Así, la supuesta hoja contable de 1991 incluye varias anotaciones que hacen referencia a pagos del IVA y del IRPF, algo que resulta llamativo al tratarse de unas cuentas paralelas en dinero negro. Además, las hojas relativas a los años 1994, 1995 y 1996 están hechas con el programa informático Excel, mientras que las demás están hechas a mano. En la hoja contable de 2008, el fragmento que va de agosto a diciembre se repite, pero lo hace con pequeños cambios e incoherencias. Por ejemplo, en una de las versiones aparece un supuesto pago a Rajoy de 12.600 euros en junio de ese año y en la otra, no. A pesar de ello, el saldo inicial es exactamente el mismo en ambas versiones. También hay nombres que varían entre una y otra versión (Gonzalo Urquijo figura completo y como G.U.).

SIN RASTRO DE LOS PAGOS

Asimismo, el cuaderno con las supuestas cuentas paralelas no recoge la información de los años 2009 y 2010, cuando Bárcenas declaró haber pagado a Rajoy y a Cospedal. Ambos negaron rotundamente este información desde el primer momento y esta semana Cospedal volvió a hacerlo ante el juez Ruz: «Estos pagos no han existido». En su declaración, la secretaria general del PP también negó que en su partido haya habido alguna vez una contabilidad paralela o pagos en negro y destacó que la responsabilidad de controlar las finanzas es de la Tesorería de la formación y no de la Secretaría General.