“Decirle a tu hijo: Si te pegan, devuélvela, es una forma de fomentar la violencia”

No es algo nuevo pero sí es de ahora que la sociedad en general se conciencie en evitar y prevenir pero sobre todo erradicar la violencia en las aulas, el acoso de unos alumnos sobre otros. Cristina Castaño es psicóloga.

-¿El bullying es una cuestión de género, edad...? ¿Cuándo se da, sobre todo, en qué ámbitos y en qué sexos?

-Se trata de un fenómeno que se puede dar en cualquier lugar, clase social, nivel socioeconómico, sin distinciones. No se observan diferencias de género en cuanto a los agresores y víctimas, pero sí se observan diferencias de género en cuanto al tipo de acoso, por parte de los niños se observa un acoso más de tipo físico, más directo y público, mientras que por parte de las niñas se observa un acoso de tipo relacional, indirecto y privado por medio de motes, exclusión, como es el caso del ciberbullying donde las cifras son mayores en el caso de las niñas. No obstante, se observa un incremento cada vez mayor de agresión física en las niñas.

En cuanto a la edad de inicio, hay algunos casos en niños incluso de 6, 7 años, aunque la edad media de aparición de este fenómeno es en torno a los 10 años.

-¿Cómo podemos detectarlo como padres y qué hacemos en caso de que sí sea verdad? ¿Qué síntomas suelen tener los niños y los adolescentes cuando sufren un acoso escolar?

-A nivel preventivo, es importante la forma en que nos relacionamos con ellos, en primer lugar es importante que encuentren en nosotros amor incondicional, que nos vinculemos adecuadamente con ellos, estableciendo un apego seguro desde su nacimiento, que juzguemos sus acciones pero nunca lo que ellos son, que estemos ahí siempre, que les permitamos ser autónomos, seguros, que construyan una adecuada imagen personal basada en lo que son, que les permitamos responsabilizarse de acuerdo a su edad de ciertas cosas de su vida, que les alentemos a hacer las cosas por ellos mismos, que no hagamos por ellos nada que ellos mismos puedan hacer, que estemos a su lado para que cuando se equivoquen sepan que también se puede aprender de los errores, siendo firmes y amables con ellos, que les enseñemos, criemos y eduquemos con amor.

Es importante dotarlos de herramientas para que puedan enfrentarse a las distintas dificultades y conflictos que presenta la vida, debemos alentarlos, animarles a que resuelvan sus conflictos de un modo adecuado y asertivo dotándolos de habilidades sociales como la asertividad para poder expresar sus necesidades, lo que desean, lo que esperan de un modo adecuado sin ser agresivo o tratando de imponer sus ideas al resto, pero tampoco siendo pasivos y permitiendo ciertas conductas indeseables sobre su persona.

-Demostrándoles valores...

-Sí, efectivamente debemos mostrarles la importancia del amor y el respeto por uno mismo y el respeto por el prójimo, preocuparse por el otro, ver al otro como un igual, enseñarles que podemos crecer, desarrollarnos, sin necesidad de hacer sombra al otro, que somos seres sociales que necesitamos del otro para sobrevivir y que sobre la base de la cooperación y el apoyo mutuo podemos construir mejores relaciones. Debemos estar atentos a cualquier cambio en su comportamiento, estar atentos a los síntomas que pueda mostrar el niño, si se aísla, evita relacionarse con sus compañeros, evade estar dentro del recinto del colegio, pone excusas para acudir al colegio, o muestra miedo o reticencia a acudir, absentismo escolar, deterioro en su rendimiento académico.

Cambios en la forma en que habla de sí mismo, incrementándose descripciones peyorativas y un autoconcepto negativo, muestra apatía, está más triste, más inquieto, tiene miedo, sentimiento de culpa, pueden mostrarse menos comunicativos, más inhibidos, labilidad emocional, con más episodios de llanto, rabia, pueden surgir trastornos del sueño o de la alimentación, pesadillas, terrores nocturnos, síntomas psicosomáticos como dolores de cabeza, mareos, molestias o malestares gastrointestinales, también hay que estar atentos a la presencia de signos físicos como lesiones, desperfectos en sus pertenencias, pérdida de pertenencias.

-Una vez que hemos detectado que, efectivamente sí hay bullying, ¿cómo debemos proceder?

-Si tenemos claro que el bullying está teniendo lugar, lo mejor que podemos demostrarle es que estamos ahí, que no está solo, apoyarlo de forma incondicional, explicarle que juntos resolveremos el problema, hay que facilitar espacios para la escucha, para hablar de lo sucedido, cuidando mucho las respuestas que se le dan, el tono que empleamos, el lenguaje no verbal, puesto que los niños cuando están sufriendo bullying se encuentran ante una situación potencialmente traumática, donde hay que tener en cuenta que además del hecho del acoso en sí mismo, que por supuesto es importante, es más importante todo lo que conlleva, como los demás lo perciben y el lugar que le damos y si nuestra actuación no es adecuada, podemos dar lugar a la revictimización que hace que de nuevo el niño experimente lo que sintió al recibir el maltrato.

Es adecuado tratar de obtener la mayor información posible, contener, apoyar, no minimizar nada de lo que los niños expresan y sienten, mantener la calma para no empeorar las circunstancias, recordarle que no es culpable de lo que le ha sucedido, devolverle una imagen bonita de sí mismo, mostrarle que confiamos en él. No tratar de buscar soluciones rápidas, no fomentar la violencia, servir de modelo de afrontamiento, llevar a cabo role playing para mostrarles diferentes estrategias de afrontamiento ante el acosador y favorecer que se puedan generalizar a diferentes situaciones.

Una vez hecho todo lo anterior, es importante comunicarlo a la escuela y trabajar mano a mano con ellos para que se solucione. El colegio también debe apoyar al niño, es importante que sienta esos apoyos, porque por sí solo no puede resolver la situación. A veces también el niño y los padres pueden requerir de la intervención de un profesional de la psicología.

-¿Cómo deben, entonces, actuar los padres?

-Son niños que actúan según un estilo relacional inadecuado y su comportamiento nos dice que algo no va bien, también necesitan ayuda, necesitan cambiar este patrón relacional que a la larga si no cambia les traerá muchos problemas en el futuro en sus futuras relaciones, y por supuesto en su salud mental.

Como padres podemos tratar de prevenir (realmente la prevención podría ser la misma que he comentado anteriormente en caso de que el niño sea la víctima y no el agresor) llevando a cabo las siguientes conductas vincularnos de un modo adecuado con nuestros hijos, mostrarles amor incondicional, juzgar sus acciones y no a ellos mismos, ser firmes y amables a la vez, enseñarles respeto por sí mismos y por el otro, respeto por cualquier ser vivo, siendo un ejemplo para ellos, no permitiendo ningún acto de desprecio y humillación hacia otro ser humano, por condición física, razón de género, condición social, o de cualquier otro tipo.

-¿Y el colegio y resto de sociedad?

-En el ámbito educativo y en la sociedad en general es importante no permitir la violencia de ninguna clase, fomentar el respeto por uno mismo y por el otro, trabajar las habilidades sociales, la conciencia de uno mismo y de todo el ámbito emocional. Y por supuesto no basar las relaciones en el esquema dominio-sumisión, en las luchas de poder, en el miedo y tratar de establecer las relaciones en base a la cooperación y el apoyo mutuo. Ya que lo que ocurre en las escuelas también es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad.


-¿Qué sucede si los profesores no actúan como nosotros esperamos?

-Lo ideal es que se trabaje conjuntamente y que todos los implicados en el problema trabajen en su resolución, pero desafortunadamente si esto no es posible, los padres tienen que primar la seguridad de su hijo y tomar medidas alternativas.

En ocasiones los padres deciden el cambio de colegio para proteger al menor, el problema de esto es que si la situación no se ha solucionado es probable que el niño nuevamente sea víctima de acoso en el nuevo centro, con todo lo que conlleva a nivel psicológico para ese niño.