Antonio Montero confiesa que tuvo cáncer: “Si tengo que palmar, la palmo"

El colaborador ha revelado que le tuvieron que quitar un músculo para que no se extendiese

Antonio Montero en el plató de "Sálvame"
Antonio Montero en el plató de "Sálvame"Instagram

La tarde en “Sálvame” comenzaba como otro día cualquiera, continuando con la polémica discusión entre Lydia Lozano y Antonio Montero, algo que dejó a la periodista muy desanimada. La sorpesa llegó cuando el que estaba a cargo del programa en ese momento, Kiko Hernández, le preguntó a Montero si le ocurría algo en el terreno personal que hiciese que tuviese un estado de ánimo tan bajo, a lo que él mismo no respondía, creando serias dudas entre los espectadores.

A las cinco de la tarde, Jorge Javier Vázquez volvía a plató para presentar, encontrándose con el colaborador muy agitado y afirmando tener miedo de contar qué era lo que le pasaba. Al sentir el apoyo de sus compañeros, finalmente se decidió a hablar claro en una sesión de “coach” junto a la psicóloga Cristina Soria: “Tuve un tumor”, confesaba. “En junio del año pasado, estaba echándome crema y me noté un bulto enorme en el muslo. Pensé que me había dado un golpe. Al cabo de una semana vi que eso seguía ahí. Eso fue en junio y hasta que no volví en septiembre a Madrid no fui al médico. Estando en urgencias por otra cosa, aproveché y pregunté, me lo vio un médico, me hicieron una resonancia y me dijeron que no sabían qué era”.

Tras ello, el paparazzi continuó su búsqueda: “Me puse en contacto con mi traumatólogo y me dijo que había que quitarlo. Me hablaron de hacer una biopsia. Me quitaron el bulto, era como una pelota de tenis que estaba metida en el muslo pero seguí viniendo al programa. A los quince días fui a quitarme los puntos y en lugar de estar allí mi médico, estaba el director del hospital con un oncólogo”.

"Me operaron y encontraron una pelota de tenis prácticamente, tenía un tamaño enorme y me tuvieron que quitar un músculo entero para que no se extendiese. En ningún momento tuve miedo. Era yo quien calmaba a mis médicos. Si la tengo que palmar, la palmo”.

El colaborador no ha querido dar más detalles para que no se cree ningún drama al respecto, y asegura que tan solo lo ha contado por si le pudiese servir a alguien. Eso sí, no ha dudado en resaltar que su ex mujer Marisa estuvo a su lado en los peores momentos y que no quiso modificar su testamento. “Soy y he sido un privilegiado”, asegura, muy satisfecho con la vida que ha tenido hasta ahora.