El Camelot donde Terenci Moix era el rey y Rosa María Sardá la reina

Moix nunca se sintió cómodo dentro de la Gauche Divine y con la actriz y el dramaturgo Benet i Jornet formaron «un lugar donde reinaba la amistad»

Rosa María Sardá
Rosa María SardáEFELa Razón

Si la vida de Rosa María Sardá pudiese resumirse en capítulos, sin duda uno de los más interesantes sería el de sus historias de amistad. Y ese gran capítulo tendría un titulo espectacular: «El Camelot donde Terenci Moix era el rey y la Sardà la reina». Nos remontamos a principios de los 70 cuando alrededor del escritor de «No digas que fue un sueño» se reunieron una serie de amigos del mundo del teatro, la música y la televisión que parecían iluminados por una loca alegría y ganas de vivir.

Allí encontramos al que era entonces pareja de Sardà, Josep Maria Mainat, integrante esos años del grupo cómico musical La Trinca y que luego se convertiría en mega productor de televisión. También está el dramaturgo y la persona que escribía obras pensando directamente en Sardà como actriz, Josep Maria Benet i Jornet. Junto a él, su esposa Sunsi Cros y la actriz Àngels Moll, al lado de su marido, el director y productor televisivo Sergi Schaff, además de la pareja de entonces de Moix, el actor Enric Majó.

Se les denomina «el clan de la parelladeta, por el nombre del restaurante que más frecuentan, a veces a diario. Lo hacen todo juntos, siempre en la casa de Ventalló de Moix. Se reúnen en San Juan, para la castañada, para año nuevo. Celebran cumpleaños, aniversarios, todas las buenas noticias. En los 80 llega la segunda generación y empiezan a convivir con sus hijos, como Carlota Benet, que recuerda aquellos días como un choque constante de conversaciones, discusiones acaloradas y mucho amor.

«No hacían cosas para niños, pero era muy divertido. La Sardà era una persona muy generosa con sus amigos, muy divertida, y muy actriz. A veces no podía separar su gen de cómica y eso la convertía en entrañable. Y sí, era terriblemente irónica, pero siempre tenía ganas de aprender», recuerda Benet, que desde que tuvo uso de razón se recuerda en medio de aquellas interminables reuniones.

Rosa Maria Sardà FOTO: SGAE

Sardà conoció a Benet i Jornet en 1964, cuando apareció de la mano de la actriz Carme Fortuny en los ensayos de su obra «Una vella coneguda olor» y poco a poco se hicieron inseparables. «Los dos tenían el carácter muy fuerte y discutían mucho, porque mi padre era muy catalanista y Sardá pensaba diferente, pero nunca parecía quedar rencor después, sino que la amistad los volvía a unir rápidamente», rememora Benet.

Con el tiempo, aquel núcleo se fue disgregando, pero el cariño nunca desapareció y esos años quedaron como una especie de Shangri-la para cuatro parejas de amigos que vieron cómo se afianzaban sus carreras y se convertían en referentes de la escena cultural catalana y española. Como recordaba Benet i Jornet tras la muerte de Terenci Moix, el escritor no se encontraba del todo cómodo con la gente de la gausche divine. Aseguraba que no le respetaban lo suficiente como escritor autodidacta y no podía ser el centro de atención como le gustaba.

Aquella gente sofisticada de la clase alta barcelonesa tenía su centro de operaciones estivales en Cadaqués y Enric Majó, la pareja de Terenci entonces, le dijo que no quería subir allí. Así que adquirieron una finca en Ventalló y «crearon su propia corte», confesaría Benet i Jornet. Por allí pasaron también gente como Colita, Concha Serra o Antonio Álvarez Solis. Los días eran cortos, las madrugadas largas y la vida una celebración. Y entre toda esta corte Sardà brillaba con luz propia. En pocos lugares se sintió más en casa. A veces sólo falta esto, un lugar, una persona, para convertir toda una vida en inolvidable.

Una despedida en la intimidad

Rosa María Sardá moría el jueves por la mañana en su casa después de no poder superar el cáncer que padecía. Al tanatorio tras fallecer se acercaron su núcleo más cercano formado por los hermanos de la actriz, Xavier y Fede Sardà, el exmarido de la artista y miembro de La Trinca, Josep Maria Mainat, junto con el hijo que comparten, Pol Mainat. También estuvieron presentes otro de los integrantes de La Trinca, Toni Cruz, el presentador Boris Izaguirre, el periodista Manel Fuentes y los humoristas Carlos Latre y Juan Carlos Ortega, entre otros.

Carlos Latre, Manel Fuentes y Boris Izaguirre acuden al tanatorio Sancho de Ávila donde se encuentran los restos mortales de Rosa María Sardá, en Barcelona a 11 de junio de 2020. TANATORIO;MUERTE;FALLECIMIENTO;ACTRIZ;BARCELONA Europa Press Reportajes / Europa Press 11/06/2020 FOTO: Europa Press Reportajes Europa Press