Rosa María Sardá, una mujer, todo espectáculo

Actriz de teatro, televisión, entrevistadora, guionista, directora teatral y presentadora, la catalana fallece de cáncer a los 78 años

Rosa María Sardá en "Sin vergüenza" (2000)
Rosa María Sardá en "Sin vergüenza" (2000)La RazónLa Razón

Desde que en los años 60 comenzara en el teatro, Rosa María Sardá (Barcelona, 1941) pasó su vida interpretando. A veces, los papeles que le escribían para el cine o la televisión, y otras, interpretando a sus entrevistados, y actuando delante de ellos. Con silencios, con miradas por encima de las gafas, con la ironía que desarmaba a los más herméticos interlocutores. Y así siguió hasta que un cáncer ha acabado con su vida a los 78 años.

El padre, agricultor, encontró trabajo después de transportista. Vivieron como una familia humilde en el barrio de Horta, en Barcelona. Rosa María fue la mayor de cinco hermanos. Se llevaba 17 años de diferencia con Xavier, también presentador de televisión y el único licenciado de la familia. Ella se encargó de cuidarles cuando la madre, costurera, falleció. De ahí que fuera actriz de vocación tardía y que a menudo se presentase con sus hermanos en los ensayos de teatro. Debutó con 21 años, en “Cena de matrimonios” de Alfonso Paso y continuó sobre las tablas hasta que en 1975, principalmente en papeles cómicos hasta que dio el salto a la televisión donde protagoniza ficciones y programas. A principios de los 70, Sardá comenzó una relación sentimental con el también actor y miembro del famoso trío cómico La Trinca, Josep María Mainat, con quien en 1975 tuvo un hijo, Pol Mainat. En esta década, trabajó en “Una vella, coneguda olor” y debutó como presentadora en “Festa amb Rosa Maria Sardà”.

Su salto al cine fue en los años 80, con películas como: “Moros y cristianos” de Luis García Berlanga, en 1987 y programas para televisión como “Olé tus vídeos” y “Ahí te quiero ver”, donde además de presentar, se encargaba de los guiones y hasta de la interpretación de los “sketches” junto al emblemático personaje que encarnaba Enric Pous, Honorato. En la década de los 1990 llegaron sus grandes apariciones cinematográficas. Trabajó con directores como Fernando Colomo en “El efecto mariposa”, con Ventura Pons en “Caricias” y “Amigo/Amado” y con Fernando Trueba en “La niña de tus ojos". Fue candidata al Goya a la mejor actriz de reparto, premio que ganaría dos veces por “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, de Manuel Gómez Pereira, y “Sin vergüenza”, de Joaquín Oristrell. Pedro Almodóvar le dio un papel importante en “Todo sobre mi madre”. Además, presentó la gala de entrega de los premios en 1993, 1998 y 2001.

Actriz, humorista, presentadora y directora teatral, Rosa María Sardá fue todo en el mundo del espectáculo. Su fino humor y su tremenda ironía, su mala leche cuando correspondía quedaron patentes en los gags que realizaba. “En la ferocidad de este mundo es emocionante que seamos capaces de hacer fiestas y seguir haciendo cine, pese a todos los palos. Somos afortunados porque no estamos cruzando el Egeo en una patera, ni en campos de refugiados”, dijo al recoger el Premio Feroz que le fue otorgado en 2016.