La caída a los infiernos de Kiko Matamoros

El colaborador pierde la poca dignidad que le quedaba como hombre con un sucio ataque a su ex mujer y madre de su hija, Anita. Asegura que se casó con Makoke cuando “le producía rechazo físico” y “llevaba diez años engañándola”.

Parecía que no podía caer más bajo pero lo ha hecho; el descenso al fango de Kiko Matamoros con el que pretende dejar por los suelos a la mujer con la que ha compartido veinte años de su vida, ha acabado con la poca dignidad que le quedaba como hombre. Por mucho que se empeñe en acabar con la imagen de Makoke, lo único que consigue, es hundir más la suya.

No es la primera vez que ataca con dureza a su ex mujer a quién acusa de quedarse con todo su patrimonio y distanciarle de sus hijos. Ya lo hizo hace 10 años en la primera gran crisis de la pareja motivada por una presunta deslealtad de la malagueña con un constructor muy atractivo con el que pasó un verano en Ibiza. Desde que se separaran hace dos años, cuando Makoke descubrió que Kiko no sólo le era infiel, sino que mantenía a una mujer a la que hacía transferencias periódicas, los reproches entre ellos han ocupado horas de televisión.

Pero en las últimas semanas el enfrentamiento se ha avivado aún más, y del desencuentro que ha provocado el distanciamiento de Kiko Matamoros con Anita Matamoros, la única hija que tienen en común, han pasado a sacar trapos sucios de su pasado que, sorprendentemente, aún no habían salido a la luz. Entre acusaciones de abortos, infidelidades, malos tratos y condenas, el polémico colaborador no ha evitado hablar de sus secretos de alcoba y el motivo por el que el matrimonio apenas mantenían relaciones sexuales.

Apenas mantenían relaciones por “el rechazo” que le producía Makoke cuando bebía.

Así, en unas confesiones repugnantes, ha llegado a afirmar que su vida sexual era prácticamente nula ya que, a él no le apetecía tener relaciones al no sentirse atraído sexualmente por Makoke. “Los dos últimos años teníamos pocas relaciones para lo que a ella le gustaba y a mí. A veces ni una vez a la semana. A veces veníamos de copas y me producía rechazo verla porque además no le sentaba bien y era una cosa…”, ha asegurado en Sálvame.

Unas palabras que han sorprendido a sus compañeros y a Jorge Javier Vázquez, que le preguntaba: “¿Ella llegaba cantando ‘el vino que tiene Asunción’?”. Matamoros, entonces respondía “Si quieres sinceridad te lo cuento: físicamente no me gustaba”, unas palabras que provocaron malestar en María Patiño, mientras el resto de contertulios, reía las gracias a Matamoros.

“Dices: 'Es que llegaba a casa… ¿Y tú cómo estabas? -le espetaba Patiño-Durante 10 años has hecho lo que te ha dado la gana en tu vida. ¡Claro que superaste una deslealtad! Tenías en la discoteca a todas las demás”. “Abracé esa forma de vida porque me interesaba…”, le contestó él.

Sorprendido por estas revelaciones, Jorge Javier Vázquez le preguntaba si habían hablado de ese problema y Matamoros reconocía que nunca le dijo la verdad. “Teníamos discusiones porque cada vez había menos intimidad pero nunca le dije que me producía rechazo, eso no”, reconocía, “eso no porque me parece muy feo decírselo. Ahora ya no me parece feo decírselo”.

“Yo le he sido infiel durante diez años”-ha confesado casi disfrutando al reconocer su deslealtad, que justifica ya que fue ella la primera que le engañó a él-"¿Tú crees que es normal que se llevara a mi hija, que tenía 8 años, a Ibiza con su amante? Mi hija me contó que en la casa de Ibiza había una pistola en la piscina y yo me encontré en un armario de la habitación de mi hija, meses después de haberla perdonado, unas camisetas que este chico producía".

Una boda “sin amor” en la que apenas estuvo con la novia.

Que estas declaraciones no han sido producto de un “calentón” del colaborador lo demuestra el hecho de que, unos días después, Matamoros no sólo se ha excusado por su falta de caballerosidad con la madre de su hija, a quién acusó de haber abortado. El colaborador parece encantado hablando de su fallido matrimonio y ha llegado a reconocer que se casó sin amor, aunque “con mucho cariño”.

No perdona Matamoros que Makoke le hiciera esperar tres cuartos de hora en el altar. En venganza, dice que apenas estuvo con la novia en la boda."Me perdí a las Mellis, a DJ Nano… Subimos a una habitación que había arriba champán y unas cosas para hacer la fiesta aparte… No me da la memoria para mucho por el estado en el que estaba. Sí recuerdo que no estuve con ella en la boda prácticamente nada".

“No fue una boda interés económico pero me reportó dinero”-ha contestado a quiénes le cuestionan que sólo se casó para ganar dinero con la exclusiva. “No me casé enamorado. Yo me lo pasé muy bien en la boda con mis amigos. Fue una boda muy elegante y divertida, aunque eché de menos a mi hija Laura que se lo habría pasado muy bien allí.”