Irene Montero, la pucheritos

GRAF5078. MADRID, 25/11/2020.- La ministra de Igualdad, Irene Montero, durante su intervención en la entrega de reconocimientos con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer celebrada este miércoles en el Ministerio de Igualdad en Madrid. EFE/ J.j. Guillén
GRAF5078. MADRID, 25/11/2020.- La ministra de Igualdad, Irene Montero, durante su intervención en la entrega de reconocimientos con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer celebrada este miércoles en el Ministerio de Igualdad en Madrid. EFE/ J.j. GuillénJ.J. GuillénEFE

¿Y qué me dicen ustedes del teatro, pucheritos y lloriqueos de la Sra. ministra de Igualdad? ¿Por quién lloraba? ¿Por todas las mujeres asesinadas en 2020? Por sus amigas y «coleguis» en el ministerio, de las cuales sobran la mitad, o al menos da esa sensación, que están jugando a políticas progres que quieren llegar a casa solas y borrachas. ¿O quizá por todas las mujeres que murieron y se contagiaron en marzo cuando se tiraron a la calle siguiendo las consignas de que les iba la vida en ello? Nunca una frase fue tan premonitoria, pues en menos de una semana estaban las de la primera y segunda fila de la «mani» contagiadas.

Lo primero que se me vino a la cabeza al verla tan angustiada es que pensaba en su propia vida, dada la afición y gusto que nos comunicó hace un tiempo su marido, Pablo Iglesias, por el látigo, cuando comentó el placer que le produciría azotar a Mariló Montero hasta hacerla sangrar. Eso unido a las continuas infidelidades que se le atribuyen, que de ser ciertas efectivamente sería para llorar. Me gustaría preguntar a Irene Montero si las mujeres asesinadas por ETA, los niños maltratados o muertos en manos de sus desalmados padres, o las mujeres musulmanas apedreadas hasta morir entran en el lote de sus lloros. Un político debe tener templanza y aguantar muchas veces situaciones muy duras con estoicismo. Y resulta patético que esta mujer, que habla tanto de igualdad con los hombres, se ponga a llorar demostrando ese lado sensiblón y fuera de lugar que tanto se nos critica. De casa se debe salir llorado.

GRAF5078. MADRID, 25/11/2020.- La ministra de Igualdad, Irene Montero, durante su intervención en la entrega de reconocimientos con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer celebrada este miércoles en el Ministerio de Igualdad en Madrid. EFE/ J.j. Guillén FOTO: J.J. Guillén EFE

Siguiendo con esta semana, una más en la que España sigue hablando de una cantante de copla, su marido muerto y el hijo traidor, también podemos hacer coplas y coplillas de lo que estamos viendo en la panda de haraganes que nos gobierna.

Para que dejemos de hablar de los vergonzosos pactos del Gobierno con Bildu y la impresentable y hasta cierto punto malvada ley Celaá de Educación, vuelven a sacar a su bestia negra, a su objeto de deseo que es Madrid, esta vez en «modo impuestos». Se les atraganta, no soportan el buen funcionamiento de nuestra comunidad la comunidad que más aporta a las arcas del Estado. Como siempre, la izquierda no deja de penalizar el éxito y el trabajo. Si inviertes en tu empresa, creas puestos de trabajo y generas riqueza, hay que ir a por ti. A la hora de quedarse con el dinero ajeno son implacables, es la única forma de hacer política que conocen, no entienden, en su estrechez mental, que se puede recaudar más cobrando menos.

GRAF879. MADRID, 17/11/2020.- El portavoz de ERC Gabriel Rufián interviene durante el pleno del Congreso de los Diputados, este martes en Madrid. EFE/ Fernando Villar FOTO: FERNANDO VILLAR EFE

Escuchar a Rufián haciendo honor a su apellido con tan solo 16 diputados retando a la Comunidad de Madrid da mucha risa. Ahora quieren cepillarse la fiscalidad de Madrid al dictado de estos nuevos Keynes, Rufián y Otegui. Impresionante la proliferación de necios en el Congreso dirigidos por el responsable de esta locura en la que se está convirtiendo a España, Pedro Sánchez. En cualquier momento será fagocitado y engullido por sus socios dado el «dolce farniente» en el que vive. A él lo que le gusta es que le dejen vivir en paz con su Falcon y sus cumbres internacionales, eso le pone cantidad; a los españoles que les den... que tragan con todo. Así van pasando los días en los que vamos a velocidades nunca imaginadas hacia la más absoluta gilipollez.

Madrid, que se enteren, es un paraíso, pero no fiscal, sino un lugar donde vivir sin complejos, donde se acoge a todo el mundo. Las calles, por más que hayamos sufrido, siguen vibrantes, con alegría, sin miedos ni envidias, por eso se está llenando de catalanes, mal que les pese a algunos, que quieren vivir con libertad para elegir.