¿Y si el Rey hubiera dado positivo en Covid?

Felipe VI lleva desde el lunes confinado en Zarzuela tras un misterioso «contacto próximo» con un contagiado. Ha dado negativo pero, si no hubiera sido así, ¿hasta que punto puede asumir su agenda Doña Letizia?

Que no cunda el pánico: la mole del Estado –con su Jefatura al frente– cuenta con inercias, mecanismos y engranajes para encajar sin apenas inmutarse los diez días de cuarentena de Felipe VI. Al filo de las seis de la tarde ayer más de uno respiró con alivio al conocerse la noticia de que el Rey había dado negativo aunque seguirá confinado en su residencia como indican las autoridades sanitarias. Pese a todo, los expertos consultados –juristas, diplomáticos, militares y personas cercanas al entorno de Zarzuela– aseguran que, ni en el supuesto caso de que hubiera dado positivo, la nave del Estado hubiera visto desviado su rumbo significativamente: ni siquiera nuestros políticos serían capaces de desbaratarlo todo en tan poco tiempo en el que se eche de menos su labor de «moderar el funcionamiento regular de las instituciones», como dice el artículo 56 de la Constitución.

En primer lugar es necesario distinguir dos partes en la actividad pública que desarrolla Don Felipe. Por un lado están los actos jurídicos e institucionales que le señala la Carta Magna; por otro está el resto de eventos como las inauguraciones de congresos o exposiciones; la presencia en entregas de premios; las visitas a hospitales y demás organizaciones asistenciales, etc... a las que el Rey da visibilidad e impacto con su sola presencia. Toda esa segunda parte de la agenda, si se viera la necesidad, podría ser asumida sin mayores problemas por la Reina en el corto plazo como demuestra su presencia el pasado miércoles en Sevilla para la inauguración del TIS 2020. Además, incluso estando confinado, el Rey puede seguir asistiendo a este tipo de actos telemáticamente como sucedió ayer mismo con la inauguración virtual del Foro UpM de Barcelona. Felipe VI lo hizo no desde el palacio de la Zarzuela sino desde su residencia personal, donde permanece confinado desde que se produjo el misterioso «contacto próximo» con un positivo por Covid cuya identidad, a falta de noticias concretas, ha sido objeto de todo tipo de especulaciones. Esta reserva de Zarzuela contrasta, por cierto, con la política de comunicación de la casa real sueca, que ha informado con naturalidad este jueves de los positivos del príncipe Carlos Felipe y la princesa Sofía.

La Reina Doña Letizia (c), junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (i), y el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribe (3d), durante su salida de la primera edición del congreso Tourism Innovation Summit
La Reina Doña Letizia (c), junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (i), y el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribe (3d), durante su salida de la primera edición del congreso Tourism Innovation SummitMaría José López Europa Press

En una cosa coinciden todas las fuentes consultadas, ninguna de las diez prerrogativas que la Constitución da al Rey en el artículo 62 se verá afectada por la cuarentena: en principio no se espera una crisis de Gobierno en el futuro próximo y todo parece indicar que, tras aprobarse los Presupuestos Generales del Estado, la legislatura seguirá su curso, en principio puede que hasta diciembre de 2023. Por lo tanto las rondas de consultas y todo el papel del Jefe del Estado en el cambio de Gobierno, disolución de las Cortes etc... no es algo que preocupe en Zarzuela en estos momentos. En el apartado del mando supremo de las Fuerzas Armadas, el Rey lleva a cabo estas funciones con sus visitas periódicas a determinadas unidades, con la entrega de despachos y con audiencias en Zarzuela a diversos mandos nacionales y de la OTAN además de en puntos señalados del calendario como el 12 de octubre y la Pascua militar el 6 de enero. Por lo tanto, al no tener capacidad operativa concreto alguna –ésta corresponde a la ministra de Defensa y, en última instancia, al presidente del Gobierno– la cuarentena afectará a las labores de los Ejércitos o de la Armada. Y en cuanto a la máxima representación internacional es un punto que se explícita de manera extraordinaria en la firma de tratados internacionales –de los que no hay ninguno en estos momentos que se espera vaya a ser aprobado por el Gobierno en breve– y en la recepción a los nuevos embajadores, una ceremonia que tiene lugar en el Palacio Real cuyo retraso, que se ha producido en pasado por diversas circunstancias, no dificulta el trabajado de las legaciones extranjeras en España ni de Exteriores al haber previstos mecanismos de interinidad. En definitiva: «No habrá problemas porque no hay nada urgente. Y el refrendo de los actos del gobierno se puede hacer perfectamente», como explicaba una de las fuentes consultadas.

Por lo demás, tras el negativo del Rey hubo alivio pero no cambios: las condiciones en las que está teniendo lugar la cuarentena de Don Felipe siguen escrupulosamente las indicaciones de las autoridades sanitarias, asegura Zarzuela, que algo de experiencia tiene ya después de las cuarentenas que tuvieron lugar en marzo para la Reina y para la Princesa de Asturias en septiembre. Básicamente la cuarentena consiste en permanecer «el mayor tiempo posible» en una habitación solo con baño y llevar mascarilla cuando se necesite salir de la habitación, momento en el que el resto de los miembros de la Familia Real también deberán llevar mascarilla. ¿Hasta que punto está siendo escrupuloso el cumplimiento de estas directrices con dos? Imposible de saberlo a ciencia cierta. El militar Juan Manuel Martínez es el responsable del equipo médico de Zarzuela y, por lo tanto, quien supervisará la salud del Monarca. Sea cual sea su capacidad para «militarizar» la vida diaria de dos hijas del Rey (de 15 y 14 años) una cosa está clara: son fundamentales los controles continuados para conocer lo antes posible si se presentan síntomas, controles que se prolongarán hasta cuatro días después de que finalice la cuarentena del Rey el 3 de diciembre.