Cuando Norma Duval rechazaba trabajos para cuidar de su madre

La progenitora ha fallecido, a los 89 años, tras 11 años de lucha contra el Alzheimer

La actriz Norma Duval
La actriz Norma Duval FOTO: GJB GTRES

Era una noche calurosa, finales de julio de 2019. Norma Duval era la invitada estrella de la fiesta que el Castillo Hotel Son Vida, cinco estrellas de lujo en Palma, había organizado con motivo de su renovada terraza. Horas antes, la artista había atendido a los medios en el marco de la regata de la Copa del Rey Mapfre y estaba cansada. Quizá, por eso, tras posar para los pocos fotógrafos que permanecían en el evento, vino a refugiarse en un sofá junto a un grupo pequeño de periodistas; sin perder de vista a su pareja, Matthias Kühn, pero buscando intimidad y cercanía. «A él le gustan estos eventos y hacer de relaciones públicas. Yo, sin embargo, prefiero estar un poco en soledad». No hablaba triste, ni mucho menos, quizás algo melancólica recordando aquellos posados en su casa de Playa de Muro (Mallorca). «¿Sabéis que pasa? Mi objetivo en estos momentos es cuidar de mi madre. No puedo plantearme trabajos que me tengan mucho tiempo fuera de casa. Mi mamá me necesita».

Norma Duval y su madre, Purificación Aguilera
Norma Duval y su madre, Purificación Aguilera FOTO: Gtres Gtres

Ayer la artista le decía adiós, 11 años después de que se le diagnosticara la enfermedad del Alzheimer.

Norma Duval y su hermana
Norma Duval y su hermana FOTO: La Razón La Razón

Norma Duval se llama Purificación, como su madre, fallecida a los 89 años de muerte natural. Cuando pasaban largos veranos en Mallorca, Purificación acompañaba y aconsejaba siempre a la artista, cuidaba de sus nietos, le gustaba el mar. Pero la vejez, el golpe tan duro que fue sufrir la pérdida de su hija, Carla Duval, y de su marido, Albino Martín, acabó con su alegría y su energía. «Mi madre es una mujer dependiente en estos momentos. Demanda amor, mimos, y necesita que se esté con ella todo el tiempo», contó aquella noche estival al refugio de abanicos y el anonimato de la multitud. «Cuando por compromisos de trabajo no puedo hacerme cargo, tengo una cuidadora profesional a su lado, 24 horas», explicaba.

Planes a largo plazo

Su madre era también el motivo por el que aún Norma no se ha casado con el empresario inmobiliario alemán, con quien suma ya varios años de relación. «Él vive en su casa y yo en la mía, y así estamos bien. Supongo que en futuro nos daremos el ’'sí, quiero’' y podremos plantearnos una nueva vida, pero no hacemos planes a largo plazo», subrayó.

Esa noche de 26 de julio de 2019, a Norma le brotaba la verdad. Mostró con orgullo cómo habían crecido sus sobrinas, Paula y Andrea Paredes, a las que tutela y a las que acababa de comprarles un piso en el centro de Madrid; pero ella no se planteaba cambiar de aires. «No me mudo. Mi madre necesita un entorno estable y mi casa de La Moraleja es lo mejor para ella». También presumió de nieto, Izan, que tenía por aquel entonces 7 años. «Mirad qué guapo es», mientras pasaba fotografías en su móvil.

Las siguientes visitas a la isla siempre han sido en el marco de la presentación de su colección de bolsos para Caladan, o a la feria de oportunidades que organiza en el Pueblo Español. Escapadas lo más cortas posible para siempre volver junto a su madre.

Ayer le dimos el pésame. Nos mandó un abrazo de vuelta.