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El drama de la viuda de Chicho Gordillo: “Solo me llega para pagar el alquiler”

Rosa de Alba confiesa que no puede valerse por sí misma y malvive con una pequeña pensión. Su amiga, Elvira Ponce, pide ayuda para la ex actriz

Rosa de Alba confiesa que no puede valerse por sí misma y malvive con una pequeña pensión. Su amiga, Elvira Ponce, pide ayuda para la ex actriz

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La situación de la casi octogenaria Rosa de Alba (79), viuda del recientemente fallecido humorista Chicho Gordillo, es “casi de indigencia”, según nos revela su mejor amiga, la bailarina Elvira Ponce. El artista peruano falleció a finales del pasado mes de octubre en Valencia y su situación económica era angustiosa.

A Rosa le cuesta hablar, la muerte de su marido ha sido un gran shock para ella y tiene dificultades hasta para unir frases durante la conversación que mantiene con el que escribe. Dice con la voz entrecortada que está “en la cama, sufro diabetes e hipertensión, no tengo ganas de nada. La muerte de mi marido supone un drama para mí, es como si hubiera perdido mi brazo derecho, me siento muy sola. Y no estoy bien, eso es evidente, es muy duro llegar a mi edad en esta situación tan dura en todos los aspectos. Tengo a Chicho en mi cabeza cada minuto, miro al techo, a cualquier sitio, y le veo, es como si siguiera a mi lado, me cuesta muchísimo hacerme a la idea de que ya no le veré más...”.

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-Su situación económica es muy complicada.

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-Complicadísima. Malvivo con una pequeña pensión que tan solo me llega para pagar el alquiler de mi apartamento y al cuidador que se ocupa de mí. Nada más. Porque no puedo valerme por mí misma. A ver si consigo una pensión de viudedad más digna...

-¿No tiene ahorros?

-No, lo que mi marido y yo teníamos ahorrado se lo entregamos a un familiar para que lo invirtiera en un chalet. Al final, esa persona se quedó con la casa y el dinero, no ha devuelto nada. Nos quitó todo nuestro dinero... Es vergonzoso y muy triste. Nos estafaron.

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-Recuerdo a la Rosa de carácter fuerte y muchas ilusiones... ¿Qué queda de ella?

-He sido fuerte para muchas cosas, sí, pero quiero ser valiente y no puedo, las emociones son muy fuertes y me afectan muchísimo. Aquella Rosa de la que hablas ya no está conmigo. Se fue diluyendo con el paso de los años y los problemas. La vida es muy dura, y cuando te vienen mal dadas...

-Me duele mucho lo que me cuenta...

-Ya, y a mí. Pero es imposible remediar lo irremediable. Se me ha ido el gran amor de mi vida.

Su amiga Elvira Ponce pide ayuda para ella. Adelanta que a su hija Ester, que tiene una academia de baile en Valencia, “se le ha ocurrido organizar un homenaje a Chicho para que vengan sus amigos y compañeros de profesión. Es lo menos que se merece un artista tan extraordinario. Era un ser maravilloso y bueno. A ver si el homenaje se hace lo antes posible”.

-Rosa casi no puede ni hablar.

-Lo está pasando muy mal. Perder a su marido es un golpe tremendo. Y muchos de los que se llamaban amigos salieron huyendo, no quieren saber nada de Rosa. Hasta ha pedido ayuda al consulado de Perú en Valencia, el país de Chicho, y le han dicho que no hay dinero y no pueden hacer nada por ella. Qué tristeza más grande. Entonces, ¿para que hay dinero? Estamos hablando de un artista que ha llevado el nombre de Perú por el mundo con mucho orgullo. ¿Y no ayudan a su viuda? Rosa tiene 79 años, está mal de salud, no puede trabajar para ganarse la vida. Está muy “ida”, se le va la cabeza. Me da mucha pena.

-¿No tiene familia?

-No. Y aunque algunos compañeros de profesión de su marido como Tony Antonio, Manolo Royo o Bigote Arrocet hicieron una colecta y le mandaron algo de dinero al conocer que Chicho había muerto y que la viuda estaba casi en la indigencia, los gastos no acaban con esas aportaciones. Cuando realmente necesita más a la gente, casi todos desaparecen de escena. Estoy haciendo gestiones con asistencia social a ver si puedo conseguirle otra paguita.

Fue en enero de 2012 cuando el humorista peruano Juan Eduardo “Chicho” Gordillo y la actriz y relaciones públicas española Rosa de Alba unieron sus vidas en matrimonio con una “boda de sangre” en la que renovaron sus sentimientos tras catorce años de convivencia. La ceremonia civil se celebró en la localidad de Breña, en Lima, a cargo del alcalde de este distrito, José Gordillo, primo del novio. Una vez casados, la pareja se pinchó las yemas de sus respectivos dedos corazón para que, según la tradición, al juntarlos, la sangre de los dos se uniera en una acción que la esposa defendió por su “gran simbolismo”. Gordillo bromeó entonces con que la vigencia de la unión no sería hasta que la muerte les separe: “Ahora es hasta que las deudas nos separen, porque cuando empiezan las deudas es cuando llega la separación, pero nosotros ya pasamos por eso y no debemos nada a nadie”. Quién le iba a decir que las deudas llegarían y las afrontarían con tanta dignidad. Casi ocho años después de aquel enlace tan deseado, ese profundo amor ha sido arrebatado por la muerte.