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Esteban Navarro: «La mejor arma de un policía es la cabeza»

–«La noche de los peones». Dice que somos peones...

–En el tablero de ajedrez de la vida, la mayoría somos peones.

–Ya: y mandan la torre, el caballo, el alfil, la reina, el rey...

–Sí, pero las figuras no se mueven hasta que lo hacen los peones. Los peones mueven el mundo. Yo soy un peón orgulloso de ser peón.

–Parece que los peones, hoy, se mueven poco, son sumisos...

–No. Se mueven y no tienen miedo de denunciar a las figuras.

–Es policía y escribe novelas policíacas. ¿Eso es como retratarse a sí mismo o hacer público un diario íntimo?

–Las dos cosas. Yo cuento lo que nadie cuenta porque escribo desde dentro. La realidad supera a la ficción siempre.

–Chandler recomendaba poner a un tipo en la puerta con la pistola en la mano cuando no se sabía cómo continuar la historia...

–Eso está bien, capta la atención del lector. Pero yo intento hacer una novela negra moral: no me gustan mucho las pistolas.

–Pero lleva una...

–Sí, por obligación. La mejor arma de un policía es la cabeza.

–Es un policía humanista...

–Sí, y humanizo a la policía. Hoy, se nota desafección de la gente hacia la policía y el poder.

–¿Y no se merecen esa desafección?

–La policía, no. El poder, no sé.

–John Le Carré y Graham Green fueron espías. ¿Lo sería usted por escribir como ellos?

–No valgo para espía. Me gusta contarlo todo. Un espía vale por lo que calla.

–No sé si Bárcenas tiene una buena novela negra dentro...

–Si contara toda la verdad, sí. La corrupción es muy humana.

–¿La crisis es una novela negra, gris, roja...?

–La crisis es la gran novela negra: saca lo peor y lo mejor de todos nosotros.

–¿Qué debe tener todo escritor de novela negra y policía?

–Un gato. Yo tengo uno y veo en sus ojos la bondad y el misterio.

–Todos tenemos gato encerrado...