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Sara Carbonero y las coñas con su Kiki o Quiqui

Sara Carbonero en una imagen reciente
Sara Carbonero en una imagen recienteGtres

Hay cosas que se ven venir, aunque, la verdad, que Laura Borràs, presidenta del Parlament, culpe a España de un incendio forestal en Cataluña me parece excesivo hasta para calentar la Mesa de Diálogo. Y, si haces un programa de radio titulado «Que siga el baile», es lógico que el amor te llegue a ritmo de música, como ahora le sucede a Sara Carbonero con su Kiki Morente. Serán la pareja del verano, naturalmente junto a Sánchez y Bolaños. En las redes ya han hecho coñas con el nombre del cantante para aclararnos que no es lo mismo salir con Kiki que echar un kiki o quiqui. La verdad es que no hay que ser Groucho Marx para afinar por ese sendero. La bella periodista, aquella a la que todos besamos con Iker en el Mundial de 2010, no ha querido hacer declaraciones sobre su nueva relación. Kiki, sí: «Sara y yo tenemos una ilusión muy bonita y nos dejamos llevar». Pura poesía, como eso tan lindo de «dejar que las cosas fluyan», que diría Paulo Coelho o algún otro gurú cosa fina. Pero digo yo que si esas cosas fluyen kiki a kiki, muchísimo mejor, dónde vas a parar. Dicen que lo de echar un kiki viene del inglés «quickie», que significa un polvo rapidito. Como la marca de moda de Sara Carbonero se llama «Slow love», no creo que sea mucho imaginar ni propio de mente calenturienta suponer que la Carbonero lo prefiere lento, o sea, más en plan bolero o fado que por rumbas o bulerías. Ellos verán, pero la coña está servida.