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La crónica de Marta Robles: Un monstruo y otra política que no se quiere ir

“Los aires de superioridad amenazante de Macarena Olona me ponen de los nervios…Y el salseo electoral de VOX, también. A ver qué dicen los andaluces...”

Mónica Oltra
Mónica Oltra FOTO: Rober Solsona Europa Press

Lunes

Se sienta en el banquillo un monstruo. No tiene siete cabezas, ni parece un bicho raro. Es un tipo como tantos. Cobarde como muchos. Se llama Jorge Ignacio Palma, mató y descuartizó a Marta Calvo, asesinó a otras dos mujeres (que se sepa) y cometió ocho abusos sexuales (también que se sepa). No se atrevía con mujeres que no fueran de pago. Necesitaba someterlas, llenarles el cuerpo de cocaína y sentir su poder sobre la vida y la muerte. Así son tantos puteros. Ese es el riesgo de la compra-venta de carne humana. Establece unas relaciones de posesión y superioridad que pueden acabar en las peores atrocidades. A este le han pillado y espero que la prisión permanente revisable que piden para él se convierta en realidad. Muchos otros dejan víctimas desprotegidas en el camino. Sin nombre. Sin que nadie se preocupe por ellas.

Martes

Como cuando salga esta crónica el domingo, se verá qué deciden los andaluces en las urnas, podrá constatarse su opinión. Visto desde el martes, sus candidatos a mí me produjeron un hastío memorable, en un debate que dejé de ver. Y el «cara a cara» entre Macarena Olona y Juanma Moreno, hastío doble: «que si como no me metas en el Gobierno no gobiernas», que si «déjame en paz, Macarena», (aunque fuera sin palabras…) Yo a Olona la aguanto poco. Esto es independiente del partido político, que supongo que influye, pero esos aires de superioridad amenazante, me ponen de los nervios. Dicho esto, parece que VOX y todos sus representantes son los que marcan el salseo de todas las elecciones, con sus malas formas y sus advertencias tan poco adecuadas, mientras el resto se encarga de querer dejar claro que no quieren saber nada de ellos, aunque luego tengan que tragar, porque los números obligan.

Macarena Olona
Macarena Olona FOTO: Raul Caro EFE

Miércoles

Nos asfixiamos. Todos. El planeta. Pero sobre todo, ahora nosotros, los españoles, en casi todas las comunidades autónomas. Si alguien no creía en el cambio climático a estas alturas o lo reconoce o se tiene que ir a terapia. Sin embargo, parece que, bueno, aceptamos que nos morimos a chorros, como si no pasara nada… Porque yo no veo por ninguna parte que los gobiernos internacionales estén ocupadísimos en tomar medidas para tratar de paliar en lo posible este problema que, de seguir en esta línea, será mayor que la inflación, la guerra de Ucrania y cualquier otro asunto que nos ocupe y preocupe. Sin planeta no hay futuro. Y si arde bajo nuestros pies, nosotros lo haremos con él.

Jueves

¿Qué harían ustedes si tuvieran un niño con daño cerebral por un reto viral conectado a una máquina? ¿Cuánto tiempo tardaran en desconectarlo? El caso de Archie me tiene sin dormir. Los médicos que lo tratan han dicho que Artchie Battersbee tiene «muerte cerebral» y pocas posibilidades de recuperación y que consideran que lo mejor es poner fin a su tratamiento. Y la Juez Arbuthnot de la Division de Familia ha dicho que Archie está «muerto» y ha dictaminado que podían dejar de tratarlo legalmente. Les cuento que la jueza ha razonado todos sus motivos y que la familia va a apelar. Pero ¿cómo no? ¿Pero cómo otro va a decidir sobre la vida de su hijo en esas condiciones? Supongo que esto tendrá que ver con el sistema público, con que el niño cuesta un dinero a la sanidad… Pero, para eso está la sanidad pública. Y me aterra pensar cuántas desconexiones y sedaciones se realizan cuando el paciente aún tiene posibilidades. Yo sería como los padres y haría lo imposible por no desconectarlo. ¡Solo lleva en coma desde el 7 de abril! En fin… Opinen ustedes que a mí me duele el corazón. La madre piensa apelar porque: «Como madre sé que mi hijo sigue aquí porque su corazón no ha parado de latir», dijo.

Viernes

Mónica Oltra, vicepresidenta, portavoz y consejera de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalidad Valenciana por Compromís, antes de sentirse señalada con una imputación, defendía a muerte que cualquier imputado abandonara la política (¿Recuerdan su dureza con Francisco Camps y Rita Barberá?). La vicepresidenta valenciana que está imputada, ni más ni menos que por encubrir los abusos de su ex marido a una menor tutelada (el caso no puede ser más repugnante) dice que la suya es «una postura ética, estética y política». Y habla de «cacería política» ¡Qué frágil es la memoria! ¡Y qué vergüenza dan tantos políticos! Algunos son de una pasta especial. Capaces de justificar cualquier actuación, por penosa que sea. La de Mónica Oltra da asco. Me pregunto qué le diría a la niña tutelada, ahora que ya no lo es, si se la encontrara cara a cara. Me pregunto qué se dice ella misma en el espejo cada vez que se mira.