Comunidad Valenciana

Cocaína en los genitales: así mataba Ignacio Palma

Piden 130 años para el asesino de Marta Calvo y otras tres mujeres en el juicio que empezó ayer en Valencia

La ubicación que Marta envió a su madre a las 5:55 horas de aquel 7 de noviembre de 2019 fue el punto de partida del juicio que ayer arrancó en la Audiencia Provincial de Valencia con la elección del jurado popular. Sin eso, la madre de la joven no hubiera podido acudir allí a preguntar por ella al que, según supo más tarde, era el asesino de su hija, de otras dos mujeres más y, casi, de ocho víctimas. Aunque no pudo hacer nada por salvar la vida de su hija, sirvió para situar el lugar del crimen, que no era otro que la casa del asesino. Ignacio Palma, un narco de 41 años y origen colombiano a quien todos conocían como Nacho, organizó con todas ellas lo que se conoce como «fiesta blanca».

Se trata de una práctica que consiste en el consumo masivo de cocaína mientras se practica sexo y puede incluir que el hombre impregne el estupefaciente en los órganos genitales de la mujer. En este caso era Nacho quien, sin que ellas se dieran cuenta, introducía una bolita de cocaína en la vagina de la mujer. De esta forma, la absorción del tóxico es casi inmediata y sus efectos peligrosísimos. Tanto es así que, si bien ocho de ellas quedaron «convulsionando y con taquicardias pero lograron salvar la vida», tres fallecieron: dos de ellas (Arliene Ramos y Lady Marcela Vargas) tras abandonar Nacho el lugar de la práctica y con Marta estando él presente.

Su defensa alega que fue una práctica consentida y que la chica falleció tras quedar Nacho dormido. Fue a la mañana siguiente cuando la encontró muerta, se «asustó» y decidió ir a comprar dos serruchos para descuartizarla en el baño de su casa (apenas lograron coger restos epiteliales de Marta en el desagüe de la ducha) y meterla en nueve bolsas que tiró en tres contenedores diferentes de las localidades de Silla y Alzira. Casi un mes después se entregó ante la Guardia Civil pero nunca han encontrado el cuerpo de Marta a pesar de haber removido casi 2.000 toneladas de basura en vertederos que daban servicio a esos pueblos.

Así, serán los nueve miembros del jurado (siete mujeres y dos hombres) quienes juzguen desde hoy si, como él dice, es inocente, o culpable, como considera la Fiscalía, que pide para él 130 años de prisión por los tres homicidios y once delitos de abusos. Las acusaciones particulares, por su parte, piden la prisión permanente revisable.

Será complicado demostrar que hubo intencionalidad de matar por parte de Jorge Ignacio, si bien el juicio será complejo y se alargará hasta el próximo 15 de julio.

La Fiscalía considera que concurre en el acusado la circunstancia agravante de género para los delitos de abuso sexual y los tres homicidios. Junto a la pena de prisión, reclama cuantiosas indemnizaciones para las víctimas o familiares.

Según Europa Press, hay informes forenses que han descartado en un escrito que Jorge Ignacio padezca una enfermedad mental y han detectado que tiene rasgos de una personalidad antisocial.

La madre de Marta Calvo, Marisol, aseguraba ayer que se encontraba «muy nerviosa» por la llegada del juicio, que asume con «mucha fuerza»: «Voy a dejar todo esto en manos de la justicia. Voy a creer en el jurado popular».

La mujer espera que se haga justicia por su hija y «por todas ellas», en referencia al resto de víctimas, porque «se lo merecen». «Voy a estar aquí porque soy la voz de todas ellas», señaló. «Pido al jurado que por favor se ponga en mis zapatos como madre, que me han quitado a mi hija. Les pido que piensen que si fuera hija suya, ¿Qué harían?», dijo.