Iker sufrió el infarto tras enterarse de la enfermedad de Sara

Según ha revelado uno de los amigos del deportista

  • Iker Casillas y su mujer Sara Carbonero a la salida del hospital de Oporto tras ser dado de alta/Foto: Efe
    Iker Casillas y su mujer Sara Carbonero a la salida del hospital de Oporto tras ser dado de alta/Foto: Efe

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17 de octubre de 2019. 16:19h

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José de Santiago 16/10/2019

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Sus ex compañeros del Real Madrid están al tanto de la situación, respetan el silencio de Iker Casillas en todo lo relacionado con la enfermedad que sufre su esposa Sara, pero saben que el mítico guardameta vive con pena la etapa más dura de su vida, que se guarda el dolor en lo más íntimo pero que su preocupación es extrema por la lucha diaria de la periodista y madre de sus hijos.

Esta misma semana, dos conocidísimos veteranos del equipo merengue se citaban para comer en un prestigioso restaurante de la zona norte de Madrid, un local al que suelen acudir muchos personajes populares. En la mesa de al lado, una persona escuchaba la conversación que ambos mantenían con Iker por medio de una vídeo llamada telefónica. Uno de los comensales le sugirió a Casillas que hiciera un esfuerzo y viniera a Madrid para reunirse con él, que todos los que compartieron días de gloria futbolística con el portero están deseando verle. Pero Iker contestó que ahora no es momento de celebraciones, que su gran preocupación por la salud de Sara y el tratamiento médico que recibe es prioritario y que ya quedarán más adelante. Al colgar, uno de sus dos amigos torció el gesto e hizo un comentario muy serio y significativo al otro comensal: “La semana pasada estuve viendo a un familiar en el hospital donde ella sigue el tratamiento, el Ruber Internacional, y una trabajadora del centro me dijo que Iker se había enterado de la enfermedad que le detectaron a su mujer poco antes de que le diera el infarto y que, en gran medida, sus achaques coronarios vienen motivados por la tensión, los ataques de ansiedad y el miedo a que a Sara le pueda suceder algo. Está aterrorizado ante esa posibilidad”.

El deportista siempre ha demostrado el gran amor que siente por la madre de sus hijos, forman una pareja muy feliz, y residen actualmente en Oporto, donde el ídolo blanco trabaja como embajador del club portugués en el que estuvo jugando hasta que el corazón le jugó tan mala pasada.

Afortunadamente, parece que el problema se superó y que ahora está muy controlado. Y sigue al pie de la letra las recomendaciones de que haga una vida mucho más tranquila que antes. Los rumores apuntan a que si la salud de Sara Carbonero no responde a las expectativas que se esperan, la pareja y sus hijos volverían a la capital madrileña cuando acabe la presente temporada futbolística. Sobre todo, para estar más cerca del equipo que trata a la comunicadora.

Una antigua compañera de ésta, que pertenece al personal de Mediaset, asegura a nuestro periódico que “Sara es una mujer con mucho ánimo y gran fortaleza, nos ha dicho que está convencida de que va a salir airosa de esta lucha, que confía en los doctores que la tratan y que tiene más ganas de vivir que nunca. Es muy optimista y nunca la he visto expresar algún tipo de preocupación en público. Si la tiene se la guarda muy dentro”. Otra amiga, esta vez más cercana, que prefiere mantener su nombre en el anonimato, confiesa que “la preocupación es evidente y Sara no es de piedra. Cualquiera de nosotras estaría mal si nos diagnosticaran algo delicado. Aun así, Iker es el mejor marido del mundo y su apoyo resulta esencial en los momentos más bajos. Parece mentira, pero si antes ya estaban super unidos, ahora ni te cuento”.

Este verano, Sara lanzaba un emotivo mensaje en sus redes sociales: “Este verano está siendo un poco diferente, las semanas transcurren entre médicos, pruebas, incertidumbres, maletas, mucha improvisación de última hora, ratos de alivio, pero, sobre todo, están llenas de momentos muy intensos que estoy saboreando como nunca. De repente, las cosas más banales y cotidianas del mundo dejan de serlo y se convierten en instantes únicos y mágicos, muchos problemas se han ido de golpe. Siento a mi gente más cerca que nunca y me estoy riendo como jamás lo había hecho. Porque la vida es así, un cambio constante, un regalo precioso pero envenenado, una rosa con espinas como la que me ha traído esta mañana del parque mi hijo Martín a la cama...” Y añadió que “estamos consiguiendo que los ratos buenos superen con creces los menos buenos.” Precisamente, la periodista comunicó la noticia de su enfermedad, sin utilizar la palabra cáncer, a través de las redes sociales. Y no ha abandonado sus compromisos publicitarios a pesar de su estado de salud, lo que es una buena señal.

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